Incapaz de amar
Penny Jordan




Incapaz de Amar (1989)
Ttulo Original: Capable of Feeling
Editorial: Harlequn Ibrica
Sello / Coleccin: Julia 341
Gnero: Contemporneo
Protagonistas: Jonathan Phillips y Sophie Marley
Argumento:
Sophy Marley se crea incapaz de responder a la pasin de un hombre. Chris Benson se haba complacido, con extrema crueldad, en hacrselo creer varios aos antes.
Y ella no tena motivo para no confiar en l.
Tal vez por eso se senta a salvo con su jefe: Jonathan Phillips. Jonathan era de modales suaves, bondadoso y tan confiable como un viejo amigo. Y Sophy no titube
en aceptar cuando l le propuso matrimonio.
No fue sino hasta despus de la boda que comprendi que haba subestimado a Jonathan... y a s misma!

Captulo 1
      -Querida, espero que te pongas algo ms atractivo que eso para la cena. T sabes que los Benson vienen a cenar con nosotros y l es uno de los mejores clientes
de tu padre. Por cierto, ha vuelto Chris.
      Sophie haba estado escuchando a su madre slo con parte de su atencin. Se senta demasiado abrumada por la habitual depresin que la invada cada vez que
tena que pasar ms de una hora en compaa de su progenitora y resistir la corriente de crtica materna, pero en cuanto oy mencionar el nombre de Chris Benson,
se puso tensa.
      Estaban sentadas en el jardn que haba frente a la casa, con sus rosales bien cuidados y sus prados inmaculados, cortados a la perfeccin. El jardn era el
orgullo y la alegra de su padre. Para Sophie representaba todo respecto al estilo de vida de sus progenitores, que los haca tan diferentes a ella. En la existencia
de sus padres todo deba ser limpio y ordenado, conforme a un patrn establecido de respetabilidad de clase media.
      Haba pasado toda la infancia y la adolescencia en aquella cmoda casa del pueblecito de Suffolk Occidental donde vivan, y siempre se haba sentido como un
torpe cuclillo en el nido de dos pequeos y pulcros reyezuelos.
      Ni siquiera fsicamente se pareca a quienes le dieron la vida. Su madre era baja, de cabello rubio siempre repeinado y figura regordeta, controlada por una
buena faja. Su padre era un poco ms alto, pero casi cortado por el mismo patrn. Se trataba de un abogado de pueblo, que haba estado en el ejrcito en su juventud
y que segua dirigiendo su vida de la misma forma ordenada en que haba aprendido a hacerlo en aquella institucin.
      No era que sus padres no la amaran o no fueran personas bondadosas, sinceramente interesadas en ella. Lo que suceda era que los caracteres de los tres les
impedan entenderse.
      Su alta estatura, el largo exagerado de sus piernas y brazos, su rebelde cabellera color castao oscuro, su rostro ovalado de altos pmulos y ojos dorados
un poco oblicuos, la hacan fsicamente muy distinta a ambos. Sophie saba en particular que su madre haba lamentado siempre que su hija no fuera, como ella se
consideraba, otra rosa inglesa.
      Haba heredado la apariencia fsica de una belleza hispanoamericana con quien su bisabuelo se haba casado en Amrica del Sur, y a quien se haba llevado despus
a Inglaterra. La familia Marley proceda originalmente de Bristol. Haban sido all mercaderes durante ms de un siglo. Posean una pequea flota de barcos y su
bisabuelo haba sido capitn de uno de ellos.
      Aquel pequeo imperio haba sido destruido durante la Primera Guerra Mundial, que arras tantas pequeas compaas navieras. Sophie comprenda que a sus padres
los inquietara el constante recuerdo de otros tiempos, representado en la apariencia fsica de su nica descendiente.
      Su madre haba hecho todo lo posible para olvidarlo, negndose obstinadamente a ver que a su hija, alta y desgarbada, no le sentaban nada bien los bonitos
vestidos bordados, lazos y volantes.
      Sophie era una desilusin para su madre, y ella lo saba. Sybil Rainer haba contrado matrimonio a los diecinueve aos y haba tenido a su nica hija a los
veintiuno. Aquel era el camino que le habra gustado que la joven siguiera. Una vez ella tambin haba pensado que...
      -Por supuesto, Chris ya est casado -haba una leve insinuacin de reproche en la voz de su madre-. Hubo un tiempo en que pens que l y t... -se interrumpi
y Sophy cerr los ojos con fuerza, recordando con amargura que ella como su interlocutora, lleg a abrigar la esperanza de formar un hogar con Chris. El padre de
ste era un rico agente de bolsa y a los dos los conoca desde su infancia. Haba adorado siempre al hijo del seor Benson, de la forma en que suelen hacerlo las
adolescentes.
      Nunca so que Chris pudiera considerarla ms que como la hija de uno de los ms viejos amigos de su padre. Pero el ao en que l lleg de vacaciones de la
universidad, cuando ella misma estaba realizando sus estudios con las ms altas calificaciones, todo cambi de improviso.
      Se encontraron en el club de tenis. Sophy acababa de terminar un partido. Era una excelente jugadora, ya que tena el cuerpo y la fuerza fsica adecuados para
ese deporte. Y con su trajecito de pantalones cortos estaba francamente atractiva.
l la invit a salir y ella acept encantada con mal contenida emocin. Y as comenz todo. Su boca se torci con amargura. No era en cmo haban empezado
las cosas en lo que estaba pensando precisamente en aquel momento, sino en cmo haban terminado. El recuerdo le doli en lo ms profundo de su ser.
      Ella no tard en enamorarse. Estaba hambrienta de cario y atencin de alguien de su edad, y result una conquista ridculamente fcil para l. Desde luego,
Sophy se neg cuando el joven le propuso hacer el amor, sin embargo, se haba sentido conmovida por el hecho que la deseara hasta aquel punto. Como no consideraba
que su apariencia la hiciera bella o deseable, no pudo entender cmo haba logrado conquistarlo.
      Sophy pens que l la amaba porque deseaba creerlo, y que se casara con ella. Cielos, qu ridculo le pareca aquello en la distancia!
      A pesar de todo, y de forma inevitable, acab convencindola y le permiti cuanto quiso, una clida noche de verano de fines de agosto, cuando se quedaron
solos en la casa de los padres de l. Y aquella misma noche todos sus sueos color de rosa quedaron hechos mil pedazos.
      Incluso ahora poda recordar sus acres palabras acusadoras, cuando Chris comprendi que ella no estaba disfrutando del acto carnal en la medida que l haba
previsto. La critic como mujer y expres hondo disgusto ante la incapacidad de ella para responder a sus caricias.
      Asustada por el cambio que se haba operado en l, con el cuerpo todava presa del dolor que le haba causado la posesin, Sophie haba tratado de aplacarlo,
diciendo con timidez:
      -Las cosas mejorarn cuando nos casemos...
      -Casarnos! -l se haba apartado de la joven, mirndola con ojos entrecerrados-. De qu diablos ests hablando? Yo no me casara contigo aunque fueras la
ltima mujer de la tierra, querida. Cuando yo me case ser con alguien que sepa lo que significa ser mujer... no con una niita frgida como t... Nunca te casars,
Sophy -haba aadido con refinada crueldad-. Ningn hombre querr unirse a una mujer con tu forma de ser.
      Volviendo la mirada hacia atrs, Sophy comprendi que haba sido afortunada de escapar de aquella malhadada aventura con slo su yo y su cuerpo maltrecho.
Poda haber sido mucho peor. Pudo haber quedado embarazada... y ser una joven madre soltera.
      -Querida, no ests escuchando una sola palabra de lo que estoy diciendo -se quej su madre con acento acusador-. Y por qu te recoges el cabello de ese modo?
Es tan bonito...
      -Es muy pesado tambin, mam... y hoy hace mucho calor -dijo con paciencia, dirigiendo una mirada conciliadora a su interlocutora, pero sta no pareci orla.
      -Me gustara que fueras al saln de belleza a que te lo arreglen en un estilo ms moderno... y que te compres ropa nueva. Esos horribles pantalones que llevas
puestos...
      Con un leve suspiro, Sophy baj su libro. Si su madre fuera capaz de comprender que le era imposible ser lo que deseaba que fuera. Si slo tratara de entenderla...
      -Le he dicho a Brenda que traiga a Chris y a su esposa a vernos. Es una muchacha preciosa, segn tengo entendido. Es norteamericana. Se casaron el ao pasado,
cuando nosotros realizbamos el crucero... -mir a su hija con fijeza-. Ya va siendo hora de que pienses en sentar la cabeza, cario. Despus de todo, ya tienes
veintisis aos...
      As era, y Chris iba a sentirse muy orgulloso de que su cruel prediccin de aos atrs hubiera resultado acertada.
      No era que ella anhelara casarse. Se movi inquieta en la silla, mientras imgenes indeseables cruzaban por su mente... imgenes de los individuos con los
que se haba relacionado a lo largo de aquel tiempo, y de su expresin cuando ella se tornaba fra e indiferente, en sus brazos. Nunca haba podido sobreponerse
a los temores que Chris haba sembrado en ella; no tanto a la posesin fsica masculina, cuanto a su propia incapacidad para responder a esa posesin. Bueno, aquello
era ago que ningn otro hombre llegara a descubrir jams. Era su carga personal e iba a llevarla siempre sola.
      Su actitud ante la vida y el amor significaba que no iba a ser madre. Suspir y abri los ojos. No estaba segura de cundo haba sentido por primera vez la
intensa necesidad de tener hijos, pero la haba abrumado con frecuencia en los ltimos meses. Deseaba mucho formar una familia, traer al mundo unos nios... Pero
no iba a lograrlo, como Chris haba pronosticado, porque ningn hombre deseara convivir con una mujer fsicamente incapaz de reaccionar ante ciertas caricias.
      El sonido del timbre agudo del telfono interrumpi sus pensamientos; su madre se levant y fue a contestar. Algunos segundos ms tarde apareci en la puerta
y llam a Sophy, con el ceo fruncido.
      -Es Jonathan -dijo irritada-. No entiendo por qu te llama si es fin de semana.
      Jonathan Phillips era su jefe. Haca ya dos aos que Sophy trabajaba con l. Lo haba conocido en una fiesta dada por un amigo mutuo, a la que haba asistido
un poco amargada, tal vez porque aquel da haba llegado a la conclusin de que la dicha y la satisfaccin del matrimonio y los nios nunca seran suyas. Haba bebido
ms de lo acostumbrado y empezaba a sentirse mareada. Se tropez con l de forma violenta, cuando se diriga a conseguir otra copa de vino.
      Jonathan la haba sostenido por la cintura apretndola contra su pecho slido y musculoso, para evitar que cayera. Pero los ojos que la miraban a travs de
las gafas revelaban lo incmodo que se senta de encontrarse con ella en brazos.
      Trat de zafarse y l la solt en el acto, muy aliviado de poder hacerlo. De buena gana la joven se habra marchado poniendo fin al encuentro, pero se tambale
de manera notable, delatando su estado de semiembriaguez.
      Entonces Jon se hizo cargo de ella. La sac afuera, al aire fresco, y le llev una taza de caf solo. Ahora que lo conoca, aquel comportamiento la llenaba
todava de asombro, porque era ajeno a su manera de ser, vaga y distrada, y a su irremediable incapacidad para organizar algo.
      Se haban sentado a conversar, mientras ella beba el caf. Supo que se trataba de un experto en informtica y que tena su oficina en Cambridge, que era soltero
y tena dos sobrinos hurfanos a su cargo. Se dio cuenta, al mismo tiempo, de que resultaba el hombre ms tmido y ms tranquilo que haba conocido en su vida.
      Ella, a su vez, le explic cmo haba obtenido su ttulo universitario de especialista en lenguas extranjeras, a pesar de la desaprobacin de su madre; que
haba seguido un curso de secretaria y que encontraba bastante aburrido el trabajo que realizaba en la oficina de su padre.
      A Sophy se le pas el efecto del alcohol, pudo volver a su casa y unos das despus se haba olvidado por completo de Jonathan y de aquel episodio.
      La carta de Phillips, ofrecindole el puesto de ayudante, fue del todo inesperada para ella. Sin embargo, se entrevistaron y comprendi que aquella era la
oportunidad que necesitaba con tanta desesperacin para escapar de la rutina en que se haba convertido su vida.
      Por las explicaciones que l le dio con evidente modestia, supo que era un notable experto en ordenadores. Ms tarde, a medida que trabajaban juntos, se dio
cuenta de que era un autentico genio en su especialidad reconocido internacionalmente.
      Contra los deseos de su madre, ella haba aceptado el puesto que Phillips le ofreci, y gracias al generoso salario que perciba, pudo instalarse en un agradable
apartamento en Cambridge.
      Se dirigi al vestbulo y cogi el auricular de manos de su madre, la cual se alej un poco, aunque no lo suficiente para no or lo que ella deca. A su madre
no le gustaba Jonathan. Alto, desarreglado, con una gran melena de cabello oscuro y ojos azules siempre ocultos por las gafas que usaba por necesidad, no se pareca
a los brillantes y socialmente diestros hijos de sus amigos. Jonathan nunca sostena ociosas conversaciones sociales, porque no saba cmo hacerlo. Distrado y un
tanto torpe, daba la impresin de vivir en un mundo propio, aislado de los dems. En cierto modo, as era, pens Sophy, mientras pronunciaba su nombre en el telfono.
      -Ah, Sophy... gracias a Dios que ests ah! Es Louise... la niera. Se ha ido... y yo tengo que volar a Bruselas maana por la maana. Podras t...?
      -Estar ah enseguida -prometi la joven con rapidez, dando gracias mentalmente a su ngel de la guarda. Ahora tena un pretexto vlido para no quedarse a
cenar en casa aquella noche. As evitara tener que hablar sobre Chris.
      -Qu quera? -pregunt su madre, cuando Sophy colg.
      -Louise, la niera, se ha ido. Quiere que le cuide a los nios hasta que vuelva de Bruselas el mircoles.
      -Pero t eres su secretaria! -protest su madre-. No tiene derecho a pedirte que hagas nada durante el fin de semana. Eres demasiado buena con Jonathan, Sophy.
Y nadie ms que l tiene la culpa de lo que le pasa... nunca en mi vida he conocido un hombre ms desorganizado. Lo que necesita no es una ayudante, sino una esposa...
y lo que t necesitas es un marido y tus propios hijos -aadi con amargura-. Te ests encariando demasiado con esos mocosos... no es cierto?
      Reconociendo mentalmente que su madre tena razn, que era mucho ms astuta de lo que a primera vista pareca, Sophy le dirigi una leve sonrisa.
      -Me gustan mucho, s -admiti-, y Jon es mi jefe. No puedo negarle algo que me ha pedido, comprndeme, mam.
      -Claro que puedes hacerlo! Ojala no trabajaras con ese hombre. No me cae simptico. Por qu no hace algo para mejorar su aspecto? Comprarse ropa nueva, por
ejemplo... arreglarse... un poco...
      -Porque esas cosas no son importantes para l, mam -sonri Sophy.
      -Deberan ser importantes. La apariencia siempre lo es.
      "Tal vez para mortales corrientes", reflexion Sophy, mientras suba a hacer la maleta que haba llevado con ella para aquel fin de semana. Las reglas que
gobernaban a la gente vulgar no podan aplicarse a genios como Jon. Estaba tan consagrado a sus ordenadores que Sophy dudaba mucho de que se diera cuenta de lo que
pasaba a su alrededor.
      A los treinta y cuatro aos era la personificacin del soltero empedernido, un poco excntrico, y del profesor distrado de las caricaturas y chistes.
      Excepto en lo que se refera a los nios. Era muy carioso y muy cuidadoso en lo que a ellos ataa.


      Baj la escalera, con la maleta en la mano y el ceo un tanto fruncido. Louise era la tercera niera que se despeda en los dos aos que trabajaba con l.
No entenda por qu. Los nios eran adorables. David, de diez aos, y Alexandra, de ocho, eran traviesos, ciertamente, pero tambin inteligentes y muy generosos.
Jonathan viva en una amplia y cmoda casa victoriana, en las afueras de un pequeo pueblo de Fen. Haba sido adquirida por Jonathan cuando murieron su hermano y
su cuada. Tena un amplio jardn, inadecuadamente cuidado por el viejo jardinero local, y el trabajo domstico lo realizaba una mujer del pueblo que iba a limpiar
la casa, dos veces por semana. El hombre no sola ser exigente, por lo que no resultaba difcil trabajar para l.
      -As que te vas!
      Su madre lo dijo como si Sophy estuviera abandonando el hogar para siempre.
      -Tratar de venir a pasar otro fin de semana -prometi, besando la mejilla de su madre, antes de saltar a su automvil Metro, recin estrenado.
      Dejar la casa paterna tras ella fue como librarse de una carga indeseada, pero no dej de sentir cierto remordimiento, mientras abandonaba el pueblo y tomaba
la direccin de Cambridge. No era culpa de sus padres que existiera tal abismo entre ellos, tal incapacidad de comunicarse como no fuera en los niveles ms mundanos.
Los amaba, desde luego, y saba que la amaban a ella... aunque realmente no se entendan. Se senta ms cmoda y tranquila con Jonathan, ms a gusto en la casa de
ste de lo que se haba sentido nunca en su propio hogar.
      La joven no poda concebir que alguien no se llevara bien con Jonathan. La trataba como a su igual, en todos los sentidos. Nunca intervena en su vida personal
y lo poco que conoca sobre sta se deba a que pasaban las veladas conversando cuando ella estaba all, lo cual suceda con frecuencia. Aunque tena su oficina
en Cambridge, haba ocasiones en que lo llamaban de otras partes inesperadamente y se vea obligado a llamarla para que lo ayudara a encontrar los papeles que siempre
estaba perdiendo y para que se asegurara de que iba a viajar con todo lo que necesitara.
      Precisamente durante aquellas visitas empez a conocer a los nios. En ocasiones se quedaba a dormir con ellos para cuidarlos, y no era la primera vez que
reciba una llamada telefnica de Jonathan pidindole ayuda en alguna crisis domstica.
      Su madre tena razn en cuanto a que necesitaba una esposa; pero no poda imaginarse a Jonathan casado. Le gustaba mucho la vida que llevaba y pareca una
de esas personas poco comunes que no tienen el menor inters perceptible en el sexo. En otro siglo, tal vez habra sido un filsofo.
      A pesar de lo mucho que su madre criticaba su ropa descuidada y su apariencia desaliada, a Sophy le caa muy bien. Quiz, admiti en su interior, se deba
a que a ella no le impona las ms mnimas exigencias sexuales. Su conviccin de adolescente de que era una muchacha fea desapareci cuando fue a estudiar a la universidad
y se dio cuenta de que los hombres la encontraban atractiva. Un amigo le haba dicho que era muy "sexy", pero si lo era, resultaba una cosa muy superficial y cuando
sali de la universidad haba aceptado ya como un hecho que algo andaba mal en ella a ese respecto. Cuando un acompaante la tocaba, no se encenda en ella ninguna
chispa de deseo; el contacto masculino slo la obligaba a volver mentalmente a la cama de Chris y sentir la desolacin y la desventura que haba experimentado entonces
y que pareca marcada para siempre.
      Poco antes de conocer a Jonathan haba estado saliendo con un hombre divorciado, a quien haba conocido a travs de su padre: era uno de sus clientes, con
dos nios pequeos. Se haba sentido atrada hacia l porque era un poco mayor... pero en cuanto l intent acariciarla, volvi a repetirse la vieja historia. Fue
entonces cuando decidi que era intil seguir tratando de encontrar su pareja. Mentalmente se senta atrada hacia el sexo opuesto, pero fsicamente le resultaba
repulsivo.
      Cuando detuvo su automvil en el sendero de grava que haba frente a la casa de Jon, los nios la estaban esperando ya. David, que sonrea feliz, se encontraba
a un lado de Alexandra.
      -To Jon est en su estudio -le inform el primero.
      -No es cierto -Alex estaba mirando hacia la casa-. Ya viene...
      Los tres se volvieron hacia el hombre que se acercaba. Llevaba puestos los viejos pantalones vaqueros deformados que la madre de Sophy tanto detestaba, as
como una camisa de lana, a pesar de que el da era caluroso. Tena el cabello alborotado y la expresin preocupada.
      Era uno de los pocos hombres ante los que Sophy tena que levantar la cabeza para mirarlo. Ella meda un metro setenta y ocho; pero Jon meda casi un metro
noventa y sus hombros eran increblemente anchos. Sophy le mir a la cara. No era normal que un hombre tuviera pestaas tan largas y tan oscuras como las de l,
se dijo Sophy, ni unos ojos tan hermosos. Si Jonathan no tuviera que usar gafas, las mujeres se enamoraran de l slo por aquellos ojos de un tono azul oscuro,
entre azul rey y azul marino. Ella nunca haba visto ojos como aquellos en ninguna otra persona.
      No era que Jonathan no fuera fsicamente atractivo, pens ella, dndose cuenta de pronto de que efectivamente lo era. Lo que pasaba era que emanaba un aura
de total asexualidad.
      -Louise se ha ido -inform Alexandra dndose importancia, mientras tiraba de su mano e interrumpa sus pensamientos-. Creo que lo hizo porque se enamor de
to Jon, como las otras... -aadi inocentemente.
      Sophy mir a la nia totalmente sorprendida por su comentario. David contradijo:
      -No... fue porque to Jon no la dej dormir en su cama. Le o decirlo.
      Consciente de la repentina oleada de color que suba por su piel, Sophy mir a Jonathan. l pareca tan turbado como ella o ms. Se frot la barbilla, mir
hacia otro lado, se aclar la garganta y dijo:
      -Hum... ser mejor que vosotros dos entris en casa.
      No poda ser cierto. David debi de haber odo mal. Sophy trat de alejar de su cerebro las desconcertantes implicaciones que tena la inocente declaracin
del nio.
      Se oblig a s misma a mirar a Jonathan. La estaba observando con temor y... qu era, con exactitud, lo que denotaba el leve brillo que haba en el fondo
de sus ojos? Sophy evoc mentalmente a Louise. Esbelta, diminuta, con cabello negro y una expresin maliciosa, la muchacha exudaba sexualidad. Por las breves conversaciones
que Sophy haba sostenido con ella, haba sacado la impresin de que abundaban los hombres en su vida.
      Sin embargo, Jonathan no haba desmentido la inocente revelacin de su sobrino. Ella lo observ de forma disimulada. De manera repentina e inexplicable estaba
evocando otra imagen mental: a Jonathan y a Louise... un Jonathan muy diferente del que ella estaba acostumbrada a ver... con el cuerpo desnudo, entrelazado al de
la joven.
      Sophy parpade y la visin, por fortuna, desapareci. Jon recuper su imagen normal. Haba de nuevo aquel extrao brillo en sus ojos, aunque su voz, al hablar,
era familiar... titubeante y con aire de disculpa.
      -Creo que tena la extraa idea de que... pues... bueno... poda obligarme a casarme con ella. Louise anhelaba encontrar un marido rico, sabes?
      A Sophy le cost algn trabajo asimilar lo que su interlocutor acababa de confesar. Que Louise hubiera tratado de seducir a Jonathan, con miras a impulsarlo
al matrimonio, le pareca absurdamente ridculo. Sin duda, la muchacha debera haberse dado cuenta, como lo haba hecho la misma Sophy, de que l era inmune al deseo...
indiferente al sexo...
      Se le ocurri otro pensamiento.
      -Y las otras dos nieras? -pregunt con voz dbil.
      -Bueno, no llegaron a los extremos de Louise, pero... -lo intentaron...
      Sophy estaba demasiado desconcertada para ser diplomtica.
      -Es que no se dieron cuenta de que no ests interesado en los juegos de cama?
l inclin su oscura cabeza y se frot la barbilla en un ademn vago que le era muy familiar. Respondi con voz un poco ahogada, que revelaba su turbacin:
      -Bueno... evidentemente esas mujeres no tenan tu percepcin.
      -La prxima vez tendrs que contratar a alguien mayor -dijo Sophy con firmeza-. Quieres que me ponga en contacto con las agencias, mientras ests fuera?
      -Pues... no. Lo dejaremos para cuando vuelva. Puedes quedarte con ellos hasta entonces?
      -S... pero, para qu posponerlo?
      -He estado pensando en otras soluciones.
      "Como cules?" se pregunt Sophy. Hasta donde ella saba, los nios no tenan ms familia que Jonathan. A menos que... sinti que la sangre se le helaba en
las venas.
      -No estars pensando en abandonarlos... en ofrecerlos en adopcin, verdad?
      -Por supuesto... por supuesto qu... esa es siempre una posibilidad.
      Esforzndose por sobreponerse a la impresin, Sophy se pregunt asimismo por qu tena la sensacin de que l iba a decir una cosa y haba terminado por decir
otra muy diferente. Tal vez lo avergonzaba admitir la verdad ante ella.
      -Sin duda debe de haber otra solucin -dijo de manera impulsiva-. Algo que...
      -Bueno, la hay -interrumpi con evidente incomodidad-. De hecho, pensaba discutirla contigo cuando volviera de Bruselas.
      -Por qu no lo discutimos ahora?
      Haba ocasiones en que su forma vaga de decir las cosas la irritaba y aquella era una de ellas.
      -Bueno... -sigui con su muletilla-, esta noche, tal vez, cuando los nios se hayan acostado.
      Era muy natural que no quisiera que los nios escucharan lo que iba a decir y ella asinti con la cabeza.
      -Muy bien.


      Hasta las nueve de la noche los nios no quedaron baados y metidos en sus respectivas camitas. Jonathan haba ido a preparar caf, mientras Sophy buscaba
en el estudio todos los papeles que deba llevar en el viaje y que coloc con todo cuidado en su portafolios. Durante bastante tiempo l haba estado buscando por
todo el despacho, como un loco, un papel muy importante, que por fin ella encontr debajo del telfono. Con las mandbulas apretadas en un gesto de decisin, Sophy
se puso a la tarea de ordenar todo aquello. Menuda desorganizacin la de aquel hombre!
      Todo arreglado, Sophy se dirigi a la salita ms utilizada por la familia y se qued de pie junto a una ventana, a esperar a Jon.
      -T caf, Sophy.
      Para ser un individuo tan alto, se mova con extrema agilidad. No lo haba odo llegar. Sophy se dio la vuelta hacia Jonathan y decidi que resultaba engaoso.
Siempre pensaba en l como un hombre torpe y, sin embargo, cuando trabaja en su ordenador poda ser sorprendentemente gil. A pesar de su perenne distraccin, era
muy perceptivo en lo que a los nios se refera.
      Jonathan se sent en el viejo sof y los muelles rechinaron un poco bajo su peso. Estando de pie, Jonathan pareca con frecuencia delgado y un tanto cargado
de hombros; pero no estaba demasiado delgado, en realidad, comprendi ella con repentina sorpresa, cuando l se quit las gafas y las puso sobre la mesita del centro.
Al estirarse, la joven pudo comprobar la forma en que sus msculos se tensaban bajo su camisa, y eran msculos autnticos...
      Todava erguida junto a la ventana, Sophy continu observndolo, un poco asombrada al comprender que, de perfil, sus facciones eran atractivamente irregulares
y muy masculinas. Sin las gafas, pareca muy diferente. Dej de estirarse y se frot los ojos.
      -Qu piensas hacer con los nios, Jon?
      Su voz son ms beligerante de lo que ella hubiera querido y durante un momento temi que Jon se enfadara. En cambio, sonri con satisfaccin.
      -Hablas como una protectora gallina clueca. Ven y sintate. No me gusta levantar la mirada para verte -aadi, sonriendo otra vez-. No estoy acostumbrado a
eso.
      Como saba que no obtendra un pice ms de informacin mientras no hiciera lo que le peda, Sophy ocup una silla frente al sof. Bajo el vago exterior de
Jon se ocultaba una voluntad de hierro, como ella ya saba, aunque slo la haba visto poner en prctica durante el trabajo.
      De pronto, para disimular lo nerviosa que empezaba a sentirse, Sophy dijo:
      -Mi madre me comentaba precisamente hoy que necesitas una esposa, Jon. Y empiezo a creer que tiene razn.
      -Yo tambin -contest Jonathan sin dudarlo y empez a limpiar sus gafas, algo que haca siempre que estaba intranquilo. Sin embargo, bajo sus movimientos inquietos,
Sophy sinti que emanaba de l una decidida determinacin.
      -Espero que no sea con Louise -empez a decir ella con voz dbil, aunque comprendi que aquello no era de su incumbencia. Se mordi el labio nada ms haber
hablado y levant la mirada. Jon la estaba observando y era difcil analizar la expresin de sus ojos. Todo lo que poda decir era que se trataba de una expresin
que no le era familiar.
      -No con Louise -reconoci l gravemente. Se aclar la garganta antes de aadir-: En realidad, Sophy, esperaba que t...
Ella? Estaba Jonathan tratando de decir que quera casarse con ella? Oh, no, sin duda alguna se haba vuelto loco! Deba de haber entendido mal. Lo mir
y por la expresin esperanzada que se reflejaba en su rostro comprendi que haba entendido bien.
      -Quieres casarte conmigo? -pregunt con incredulidad, slo para estar segura-. Crees verdaderamente que deberamos casarnos? Pero... eso es imposible.
      Sophie esperaba que Jon tomara aquello como una negativa y la aceptara, un poco turbado y tal vez aliviado. Despus de todo, no poda tener verdaderos deseos
de contraer matrimonio con ella. Para su desesperacin, l movi la cabeza de un lado a otro y sigui hablando con rapidez.
      -No, no... escchame un momento. T quieres a los nios -se detuvo y esper a que ella dijera algo. Sophy saba que no poda negar eso. Le oy aclararse la
garganta de nuevo y contener un poco la respiracin-. Y t... pues... hasta donde yo s... me parece que no... tienes novio por el momento.
      -Yo no quiero casarme, Jon -declar ella con firmeza-. Ni contigo ni con nadie.
      -Pero quieres tener nios, una familia.
      Aquella vez no hubo ninguna vacilacin en su voz y la percepcin de l la asombr.
      -Yo necesito una esposa, Sophy -continu-. Alguien que cuide de los nios y que se encargue de mi casa; pero no alguien que... comparta mi cama.
      Las palabras penetraron en ella con lentitud.
      -Quieres un... un matrimonio de conveniencia? -pregunt Sophy con incertidumbre-. Es eso legal...? Es...?
      -Es perfectamente legal, puesto que nadie sabr la verdad, aparte de nosotros.
      -Pero, Jonathan! Slo porque Louise... Se trata de eso, verdad? nicamente porque algunas no te dejan en paz quieres que yo... sea tu esposa. Para impedir
que...
      -Es asombroso a los extremos a que llegan algunos miembros de tu sexo, para asegurarse de lo que ellas consideran un marido rico. Y me temo que yo lo soy.
      Ella lo saba y aunque nunca le haba interesado de forma particular se daba cuenta, ahora que lo haba mencionado, de que era, en efecto, un magnfico partido
para cualquier mujer interesada en el dinero. De pronto, se sinti protectora y extraamente conmovida.
      -Los nios te necesitan tambin, Sophy. Te quieren. Contigo estaran seguros.
      -Y si no acepto, qu hars con ellos... llevarlos a alguna institucin?
      La joven sinti que se le secaba la boca slo de pensarlo. Era verdad. Amaba a los nios... tal vez ms porque estaba segura de que ella jams los tendra
propios. Su corazn se llen de ternura y se sinti desolada.
      Vio que Jonathan se encogi de hombros, con aire de incomodidad, se pona en pie y empezaba a andar de un lado a otro.
      -Qu otra cosa puedo hacer? -pregunt-. T sabes cunto tiempo paso lejos de aqu. No es justo para ellos. Necesitan un ambiente estable. Te necesitan, Sophy.
Yo te necesito.
      -Para protegerte de las desvergonzadas como Louise? -pregunt Sophy con sequedad; pero enseguida aadi en tono de broma-: Es tan repulsivo para ti el pensamiento
de que una joven atractiva quisiera seducirte, Jon?















Captulo 2
      La pregunta qued temblando en el aire. Se hizo un hondo silencio y la joven empez a darse cuenta de que acababan de salir de sus labios las palabras equivocadas.
Jon se ruboriz intensamente y durante unos segundos que a Sophy se le antojaron eternos, no se atrevi a despegar los labios. Cuando lo hizo, ella comprendi que,
a pesar de todo, no haba perdido el hilo de la conversacin.
      -Debo confesarte que esas jovencitas tan decididas... me... me asustan un poco. Yo tuve una madre muy dominante -agreg, casi en un tono de disculpa.
      Mientras sacaba las inevitables conclusiones freudianas, a Sophy le pareci observar un brillo risueo en los ojos de l. Fue tan breve, sin embargo, que pens
que lo haba imaginado. Despus de todo, de qu poda estarse riendo Jon? No era cosa de risa para un hombre tener que admitir que el sexo opuesto lo asustaba.
Sin embargo, acaso ella misma no tena miedo tambin al otro sexo, aunque fuera por diferentes razones? Tentadora y subrepticiamente se desliz en su cerebro el
pensamiento de que, como esposa de Jonathan, estara a salvo para siempre de sus propios temores respecto a su falta de sexualidad. No tendra ya que pensar en que
otros podran descubrirla y burlarse de ella, como Chris lo haba hecho.
Chris! l haba dicho que nadie se querra casar con ella nunca. Aspir profundamente y acept.
      -Muy bien, Jon. Estoy de acuerdo contigo.
      En el preciso instante en que oy sus propias palabras, se arrepinti de ellas. Se haba vuelto loca? No poda casarse con Jon. No poda hacerlo, pero l
ya se estaba acercando a ella, para cogerla de las muecas y ponerla en pie.
      -Lo hars? Oh, Sophy, es maravilloso! No s cmo darte las gracias! -no hizo ningn intento de besarla o de tocarla. Y por qu iba a hacerlo? A ella eso
no le habra gustado.
      El pnico se apoder de la joven.
      -Jon...
      -No sabes lo que esto significa para m... lo importante que es para m conservar a los nios.
      Los nios. Ellos seran su familia. Ya los amaba y eran fuente constante de deleite para ella. Vivira en aquella casa, con su amplio jardn... una forma de
existencia completamente nueva que lo intua, iba a hacerla muy feliz. No era una mujer que amara con pasin su carrera y en la actualidad era una falacia que las
mujeres que se dedicaban slo a esposas, amas de casa y madres se convirtieran en una nulidad. Ella tendra el estmulo constante de las mentes en crecimiento de
los nios.
      Pero... casarse con Jon? Mir su figura alta, ligeramente encorvada. No era Jon el esposo ideal para ella? Jon, con su falta de sexualidad, nunca se enterara
de su humillante secreto. Con l no habra temor de ser rechazada ni despreciada. A Jon no le importara que fuera sexualmente frgida... No era esa la palabra?
Siempre la haba rehuido, pero entonces se enfrent valientemente a ella.
      -Yo... pues, he pensado que tal vez podramos casarnos con licencia especial. Te parecera bien el prximo fin de semana?
      Sophy sali de su estado de atontamiento y lo mir, todava un poco asustada.
      -Es necesario tanta prisa?
      Jonathan la mir, mortificado.
      -Bueno, me evitara tener que buscar otra niera. Y no puedes quedarte aqu, donde yo estoy viviendo tambin, antes de casarnos, Sophy -le dijo con sorprendente
firmeza.
      La joven hubiera querido rer, pero se contuvo.
      -Jon, no estamos en el siglo pasado -exclam, nerviosa-. Hablas como nuestros antepasados de la era victoriana.
      -Tu madre no pensara as.
      Su astucia la dej muda durante un momento. l tena razn. Su madre no aprobara en modo alguno que viviera con Jon si antes no les haban echado las bendiciones.
A la mujer no iba a gustarle nada, de cualquier modo, que contrajera matrimonio. Cerr los ojos, imaginando diversas escenas y las duras recriminaciones a que se
expona. Jon no era la idea que su progenitora tema del yerno que deseaba. Siempre haba querido una gran boda, con Sophy vestida de blanco... una boda de junio
con una esplndida fiesta.
      Gimiendo ligeramente, abri los ojos y dijo con voz dbil:
      -S, tienes razn. Una licencia especial sera lo mejor. As no necesitamos avisar a nadie hasta despus.
      Aquella vez ella estuvo segura de haber sorprendido un brillo extrao en los ojos de su interlocutor.
      -Yo... pues... har todos los preparativos, entonces. Quieres decrselo t a los nios o prefieres...?
      -Se lo dir maana, despus de que te hayas ido. Siempre se muestran muy tristes cuando los dejas. Tal vez la noticia los alegre un poco.
      Aunque eran nios exteriormente bien adaptados y alegres, Sophy comprenda que ninguno de los dos poda haber pasado por la experiencia de haber perdido a
sus padres al mismo tiempo sin que les hubieran quedado cicatrices. Ambos queran de modo apasionado a Jon y ella haba credo que l corresponda a ese cario.
La haba impresionado mucho orlo hablar de la posibilidad de enviarlos a una institucin. De alguna forma, no estaba de acuerdo con su idiosincrasia, pero...
      -Yo, pues... creo que me voy a acostar temprano -lo oy decir-. Mi vuelo es a las nueve, pero tengo que estar a las ocho en el aeropuerto.
      -Quieres que te lleve en mi coche?
      Jon no tena automvil, ni al parecer saba conducir. O tal vez no deseaba hacerlo. Haba alquilado un vehculo pequeo para que Louise lo utilizara.
      -No, he pedido un taxi. No te molestes en levantarte para despedirme.
      Sophy recogi las tazas de caf, haciendo una leve mueca. Siempre lo despeda en cada viaje, porque viva con el perpetuo temor de que l olvidara algo de
vital importancia. Tom nota mentalmente para decir al conductor que revisara el taxi antes de que se bajara Jon, y no fuera que ste se dejara olvidado algo. Le
dio las buenas noches y llev las tazas a la cocina.
      Estaba comprometida. Haba sido un da largo y pesado. Cuando se diriga hacia la habitacin que siempre ocupaba cuando se quedaba a dormir en la casa, y que
era contigua a la de los nios, pas frente al dormitorio de Jon. Al hacerlo, titube un momento, todava asombrada de que Louise se hubiera atrevido a entrar en
aquella habitacin con la intencin de ofrecerse a su ocupante. De algn modo, haba logrado olvidar la inquietante imagen mental de sus cuerpos entrelazados sensualmente.
      Se acost y no le fue difcil conciliar el sueo, pese a que su vida estaba a punto de dar un violento giro. Despert a las siete y media, se ba y se puso
unos pantalones y una blusa limpia. Su cuerpo, que en su adolescencia fue desgarbado y flaco, se haba llenado despus de los veinte aos y ahora posea una figura
que ella saba muy bien que muchas mujeres envidiaban. Tena senos redondos, turgentes, una cintura angosta y largas, largusimas piernas. Tal vez, como su amigo
le haba dicho una vez, quiz en broma, era exteriormente sexy, pero interiormente... un bizcocho de utilera... tentador por fuera, pero hueco por dentro.
      Se cepill el cabello cuidadosamente. No tena tiempo de sujetrselo y dej que le cayera en ondas caprichosas sobre los hombros; el rostro, sin maquillaje,
ofreca un aspecto sorprendentemente juvenil a la luz intensa de la maana de verano.
      Pas frente a la puerta de Jon, oy el rumor de su maquinilla elctrica y comprendi que estaba levantado. Ya abajo, verific que estaban en el vestbulo las
maletas que le haba preparado la noche anterior. En la cocina, moli los granos de caf y empez a prepararlo. A Jon no le gustaba demasiado madrugar. Prefera
levantarse tarde y trabajar, si era necesario, toda la noche. Aunque saba que no hara ms que beber una taza de candente caf negro, hizo una jarra de zumo de
naranja, llen un vaso y empez a tostar pan.
      No le sorprendi a Jon encontrarla en la cocina y ella comprendi por su expresin, que estaba totalmente absorto en el asunto que lo llevaba a Bruselas.
      Jon era experto en resolver problemas de informtica. Una vez Sophy haba odo decir a uno de los colegas, con evidente admiracin, que no haba nada que el
joven no supiera sobre su especialidad.
      Por lo que a ella se refera, el mundo de los ordenadores resultaba un misterio total y absoluto; pero era buena organizadora, una excelente secretaria y tena
gran habilidad para los idiomas. l mismo no tena gran habilidad para ellos. Pero, quin necesitaba palabras para comunicarse con una mquina? Lgica era lo que
se requera... y Jon la tena en abundancia. Sophy le sirvi el caf. Slo un hombre de lgica extraordinaria sera capaz de proponer matrimonio a una mujer basndose
en la necesidad que tena de que le cuidara a sus pupilos y administrara su casa. Y, tambin, por descontado, esto no haba que olvidarlo, para impedir que otras
mujeres trataran de meterse en su cama.
      Ella no le pregunt si quera pan tostado. Simplemente le puso los tringulos dorados, cubiertos de mantequilla, frente a l. Jon cogi uno, lo mordisque
distradamente y slo entonces lo dej sobre la mesa, frunciendo la frente.
      -Sabes que no suelo desayunar nada.
      -Pues deberas hacerlo. Con razn ests tan delgado.
      Pero no lo estaba tanto como pareca. Ella haba visto sus duros msculos no haca mucho.
      Oyeron el sonido de un automvil que se aproximaba por el sendero de grava. Jon se puso en pie, bebiendo el ltimo sorbo de caf, disponindose a irse.
      -Te llamar por telfono el mircoles, para avisarte a qu hora vuelvo. Si hay algo urgente mientras tanto...
      -S dnde comunicarme contigo -complet ella.
      Tendra que ir en el automvil a Cambridge, un poco ms tarde, para dejar un mensaje en el contestador automtico de la oficina, para que quienes llamaran,
se comunicaran con ella en la casa. Su mente calibr los problemas menores que causara el que ella estuviera all, en lugar de en el despacho.
      Acompa a Jon hasta el taxi, suspirando con leve exasperacin cuando se dio cuenta de que haba olvidado recoger su portafolios. Fue a buscarlo, se lo puso
en las manos y despus se volvi a hablar con el conductor.
      -Billete de avin... -recit de forma automtica, volvindose hacia Jon-. Pasaporte, dinero...
l palp los bolsillos de su vieja chaqueta de tweed y dirigi una mirada turbada hacia ella.
      Interpretndolo correctamente, Sophy exclam:
      -No te muevas, yo te los traer.
      Encontr todo en una carpeta junto a la cama de Jon y suspir resignada. Recordaba con toda claridad habrselos puesto el da anterior en la mano, dicindole
que los metiera en el bolsillo de su chaqueta en prevencin de un olvido.
      Baj corriendo la escalera y le entreg los documentos. Not que el taxista empezaba a impacientarse.
      -Nos veremos el mircoles por la noche o el jueves por la maana.
      Cerr la puerta del taxi y esper hasta que el vehculo sali del sendero.
      Ya de regreso en la cocina, mordisque de manera distrada la tostada que haba dejado Jon y bebi una taza de caf. Ella y Jon iban a casarse. Era increble,
ridculo. Y, sin embargo, extraamente, ahora no le pareca tanto. Empezaba a sentir un cmodo placer en el pensamiento, como si le hubieran quitado un gran peso
de encima.
      La compaa de Jon siempre le haba sido grata. Casarse con l seria como ponerse un par de zapatillas viejas y cmodas... Pero, el sbado? Era muy poco probable
que Jon pudiera conseguir una licencia especial con tanta rapidez. De hecho, ella dudaba de que l se acordara de ello, en cuanto subiera al avin. Sin duda todos
los preparativos tendra que llevarlos a cabo ella, una vez que l volviera. De cualquier manera, Sophy prefera no decir a sus padres nada an; esperara hasta
despus de la ceremonia.
      Se llam a s misma cobarde, pero qu otra cosa poda hacer para evitar que su madre se interpusiera? Sbitamente oy ruidos arriba y comprendi que David
y Alex se haban levantado ya.
      Despus del desayuno les dijo lo de la proposicin de matrimonio de Jon. Los tres estaban afuera, sentados en el csped. La excitacin y la evidente felicidad
de los nios hizo que se le llenaran los ojos de lgrimas. David abri los brazos y la rode con ellos, lleno de alborozo, mientras Alex se colgaba de su brazo.
      -Me alegra que se case contigo y no con esa grosera de Louise -dijo la nia-. No nos gustaba, verdad, David?
      -No, y no creo que le gustara tampoco a to Jon... de otra manera, la hubiera dejado dormir en su cama -se le ocurri un pensamiento repentino-. T s vas
a dormir con l, Sophy?
      Una extraa inmovilidad se apoder de Sophy. No saba qu decirles, pero opt por la verdad.
      -No, no voy hacerlo, David -contest por fin.
      Comprob que el nio frunca el ceo y que, por alguna razn, su respuesta le desagradaba.
      -Supongo que es porque sois muy grandes -intervino Alex, que era una nia con un gran sentido prctico-. No cabrais en una sola cama.
      -S cabran en la de to Jon -insisti David-. Es enorme.
      Era extra larga y Jon normalmente dorma en diagonal, a travs de ella. Sophy lo saba porque, de vez en cuando, haba tenido que ir a despertarlo por la maana,
cuando tena una cita de negocios y haba estado trabajando hasta tarde la noche anterior. Nunca haba tenido ms que tocarlo con suavidad, y siempre lo encontr
enredado entre las sbanas, como una momia.
      -Si os vais a casar, por qu no vas a dormir en su cama? -insisti el nio.
      -La gente casada no siempre comparte el mismo lecho, David -le dijo Sophy con una sonrisa que esperaba fuera tranquilizadora-. T ya sabes cmo es tu to.
Con frecuencia trabaja hasta muy tarde, y a m me gusta acostarme temprano. l me despertara y ya no podra volverme a dormir.
      David no pareci convencido.
      -Las mujeres casadas siempre duermen con sus maridos -murmur l, revelando una innata tendencia dominadora que hizo sonrer a Sophy. A los diez aos, estaba
ya muy, muy seguro de su masculinidad y de su supremaca, una cosa que no poda haber heredado de Jon. Se mostraba tambin, como haba observado con mucha frecuencia,
muy protector con su hermana... y con ella misma. Sophy se inclin y le alborot el cabello oscuro.
      -Tal vez to Jon no quiere que ella duerma con l, David -sugiri Alex-. No quiso que Louise lo hiciera.
      La nia estaba ms en lo cierto de lo que supona, pens Sophy con aire sombro, alegrndose de la distraccin que proporcion a todos el sonido del telfono.
      Como ella haba supuesto a medias, era su madre, ansiosa de contarle todo lo que haba pasado durante la cena de la noche anterior.
      -Chris estuvo tambin -dijo a Sophy, sin notar la falta de entusiasmo de su hija-, y trajo a su esposa. Es una chica encantadora... diminuta, con abundantes
rizos rubios y muy enamorada de l. Est esperando su primer hijo. Chris pregunt por ti y no pareci sorprendido de saber que no te habas casado -haba un tono
de reproche en la voz de su madre-. Hasta se ri de ello.
      Mientras colgaba, Sophy se dio cuenta de que estaba rechinando los dientes. As que se haba redo, eh? Bueno, pronto dejara de hacerlo, cuando supiera
que estaba casada! Permaneci inmvil junto al aparato, imaginando la tortura que la cena habra sido para ella si hubiera estado presente... la misma tortura que
seguiran sindolo otras cenas futuras, si no hubiera sido por la extraordinaria y sorprendente proposicin de matrimonio de Jon. Sin darse cuenta, l la haba salvado
de muchas humillaciones. De ahora en adelante no necesitara volver a ver a Chris, para nada; ya no tendra que soportar sus burlas sobre su soltera.


      Durante los dos das siguientes, con cautela al principio y despus con creciente confianza, como alguien que descubre que ha dejado de dolerle una muela y
empieza a explorar con cuidado el rea previamente dolorida para descubrir, feliz, que ya no le duele, Sophy se permiti admitir la felicidad, totalmente inesperada,
que empezaba a embargarla.
      Los nios eran una fuente de alegra, aunque a veces resultasen un poco cargantes. Se trataba de un tipo de alegra que ella nunca haba experimentado antes,
y que no esperaba llegar a conocer. Para algunas mujeres el acto fsico de dar a luz era necesario para hacerlas sentirse maternales, pero ella, al parecer, no perteneca
a ese grupo. No poda ocupar el sitio de la madre muerta de los nios y no tratara nunca de hacerlo, pero le produca un deleite especial saber que estaba disfrutando
del placer de servirles de sustituta. Fue esto, tal vez ms que otra cosa, lo que la convenci de que su decisin de casarse con Jon haba sido la acertada. Todava
no poda comprender cmo l haba pensado siquiera en renunciar a su responsabilidad hacia ellos, pero tal vez su mente estaba tan concentrada en su trabajo que
todo lo dems resultaba secundario en su vida.
      El martes por la tarde llovi y pasaron buena parte del tiempo revisando los viejos lbumes de fotografas que David haba encontrado en un cajn.
      Una vez que ella y Jon se casaran, le preguntara si tena libertad para intervenir en las labores de la casa y de actuar por su cuenta en otros muchos aspectos.
Ciertamente aquella sala, no excesivamente acogedora, sera cambiada de arriba abajo, as como los muebles.
      -Mira, Sophy, aqu est pap y to Jon cuando eran pequeos-. Qu te parecen?
      Sophy baj la mirada a la pgina abierta del lbum y sus ojos se agrandaron un poco al examinar la fotografa que Alex le estaba indicando.
      Dos chicos delgados se encontraban de pie, uno al lado del otro. Uno de ellos era unos cinco centmetros ms alto, pero ambos exhiban idnticas cabelleras
casi negras, ambos tenan las mismas facciones regulares que dejaban entrever lo guapos y apuestos que iban a ser de adultos.
      -To Jon se parece mucho a mi pap aqu, verdad? -coment Alex, arrugando la nariz-. En cambio no se parece en nada a como era despus, verdad, David?
      Su hermano examin la fotografa brevemente y luego dijo de muy mala gana:
      -S... por encima.
      El comentario del nio son extrao a los odos de la joven. Esta sinti, sin embargo, que trataba de elogiar a Jonathan.
      -El to estara mucho mejor sin sus gafas -continu Alex con tono alegre-. Debera usar lentes de contacto, como mi maestra.
      -No puede -replic David con arrogancia-. No le van a su tipo de ojos. Adems, no necesita usar las gafas siempre.
      Aquello s que era novedad para Sophy. Ella nunca lo haba visto sin ellas, excepto en la ocasin en que se las haba quitado precisamente en aquella habitacin.
Record que la haba impresionado el atractivo varonil que emanaba de su perfil. Pero se encogi de hombros. Qu importaba cmo fuera Jon en el aspecto fsico?
Era su carcter y no su apariencia lo que haba que valorar. Ella desconfiaba de los hombres apuestos y pegados de s mismos, como Chris.


      El mircoles por la maana, despus de dejar a los nios en el colegio, volvi a tiempo para or que sonaba el telfono.
      Pensando que poda ser Jon, se lanz corriendo al interior y levant el auricular, casi sin aliento. Sinti una repentina desilusin al descubrir que no era
l y advertir el acento norteamericano del hombre que estaba hablando.
      Ella le explic que Jon regresara en cualquier momento. Cogi el recado que le dio y frunci el ceo un poco cuando se lo ley en voz alta, para verificar
que lo haba tomado correctamente, sin el menor error.
      Ella saba, desde luego, que Jon trabajaba para varios gobiernos. Pero la llamada haba sido hecha desde el Centro Espacial de Nassau, donde, al parecer, necesitaban
urgentemente los servicios de Jon.
Significara aquello que tendra que volar hacia Nassau, antes de que pudiesen casarse? Se encogi de hombros ligeramente. No importaba, en realidad, cundo
se realizara la ceremonia. Haban acordado contraer matrimonio y as sera, ms pronto o ms tarde.
      Cuando volvi a sonar el telfono, era Jon quien llamaba desde el aeropuerto de Bruselas, para notificarle la hora y el nmero de su vuelo.
      Ella le dio el mensaje que acababa de recibir, incluyendo el nmero que deba marcar, y le pregunt titubeante:
      -Significa eso que tendrs que ir inmediatamente a Nassau?
      -No estoy seguro -dijo Jon con lentitud.
      Tras verificar ambos que el nmero de su vuelo era el correcto, Sophy se despidi y colg.
      Una vez que llam al aeropuerto de Heathrow para averiguar la hora de llegada del avin en que vena Jonathan, comprendi que tendra tiempo para recoger a
los nios de la escuela, darles algo rpido de comer y llevrselos con ella a recibir al viajero.
      Ninguno de los pequeos dej de hablar durante el trayecto. Era la primera vez que iban al aeropuerto y, como Sophy haba procurado llegar con un poco de anticipacin,
una vez que estacion el automvil pudo llevarlos a la galera desde donde poda verse el despegue y el aterrizaje de los aparatos.
      -Veremos el avin de to Jon desde aqu? -pregunt David en cierto momento.
      Sophy consult su reloj. El avin en que viajaba Jonathan tardara cinco minutos en aparecer.
      -S -le dijo-. Lo veremos aterrizar y entonces bajaremos a la sala de llegadas, para esperarlo.
      El avin fue puntual y aterriz a la perfeccin, as que no hubo motivo para que ella sintiera aquel acceso de temor que le haba oprimido la garganta.
      -Mira! Mira, Sophy... estn poniendo la escalerilla! -dijo Alex llena de excitacin, tirando de su mano-. Podemos esperar para ver bajar a to Jon?
      Sophy saba, por experiencias pasadas, que probablemente sera el ltimo en bajar, pero al comprobar el entusiasmo de la nia, no pudo negarse, si bien despus
tendran que darse prisa para acudir a recibirlo; vala la pena slo por darle aquel gusto a Alex.
      -Muy bien -acept-, aunque luego tendremos que correr un poco.
      -Mirad... ya estn bajando -exclam David-, pero no puedo ver a to Jon.
      Como Sophy haba supuesto, Jon fue el ltimo en descender. Haba un grupo de hombres de negocios, de traje oscuro, delante de l, a quienes obstaculizaba el
lento descenso de una anciana que bajaba con evidente dificultad.
      Uno de los individuos la hizo a un lado con impaciencia para poder pasar. Sus compaeros siguieron su ejemplo y Sophy sinti que un impotente grito de advertencia
suba a su garganta cuando vio a la anciana perder el equilibrio.
      Lo que sucedi despus estaba tan fuera de lugar que durante unos momentos casi dud de la evidencia de lo que vea.
      Jon, que nunca pareca darse cuenta de lo que suceda a su alrededor... Jon, que la mayor parte de las veces pareca tan torpe y distrado, se movi con tanta
rapidez que Sophy parpade. Sostuvo a la anciana antes de que pudiera caer, sujetndola con un brazo, mientras retena su portafolios con el otro. Ella nunca haba
visto a nadie moverse con tanta rapidez, ni con tan controlados reflejos, como no fuera en un campo deportivo.
      -Caramba! Habis visto lo que ha hecho el to Jon? -pregunt Alex, con ojos asombrados-. Fue rpido, verdad?
      -Eso se debe a que juega al ftbol -explic David a su hermana con aire de superioridad-. Era muy bueno cuando estudiaba en Cambridge.
      -Y sabe remar muy bien -agreg Alex, mientras Sophy los obligaba a alejarse de las cristaleras para ir a toda prisa hacia la sala de llegadas.
      Ella saba que Jon haba sido jugador de ftbol, pero nunca se le haba ocurrido pensar en l como un hombre atltico. Chris, que se enorgulleca mucho de
su condicin fsica, pasaba por lo menos tres noches a la semana en el gimnasio, corra y competa en partidos, mientras Jon no realizaba nada de esto. Y, sin embargo,
tena la musculatura de un atleta. Irritada consigo misma sin saber por qu, trat de desviar sus pensamientos, recordando los frecuentes incidentes de olvidos,
extravos y errores que le abrumaban cuando llegaba de un viaje.
      Por fortuna, aquella vez Jon logr pasar por la revisin de pasaportes, la recogida de equipaje y su revisin, sin ningn inconveniente.
      Cuando cruz por fin la puerta, Alex se solt de la mano de Sophy y corri hacia l. A verlo cogerla con la misma facilidad que a una pelota y pasarse el equipaje
a la otra mano, Sophy tuvo que admitir que haba algunos aspectos de su futuro esposo con los que ella no estaba familiarizada. Tal reconocimiento era un tanto inquietante.
Hasta ahora haba pensado que conoca a Jon muy bien y no le molestaba el sentimiento de tolerancia un poco exasperada que despertaba casi continuamente en ella.
Comprendi, en efecto, que le gustaba sentirse un poco maternal y superior respecto a l. Un poco desconcertada por tan repentino descubrimiento, fue la ltima de
los tres que se adelant a saludarlo.
      -Qu estupendo estuviste al evitar que esa anciana cayera, to Jon! -estaba diciendo David-. Te vimos desde la galera, verdad, Sophy?
      Por encima de la cabeza de David, los ojos azul marino se posaron, entre miopes y distrados, en los de ella.
      -S -agreg Alex alegremente-. Sophy se sorprendi tanto que se qued con la boca abierta... as -e hizo una efectiva imitacin de la expresin de Sophy.
      La turbacin que esto caus en la joven se intensific cuando David pregunt de pronto:
      -No vas a besar a Sophy, to Jon? Puedes hacerlo, ahora que vais a casaros.
      -No creo que sea correcto hacerlo en pblico, hijo -contest Jon, revolviendo el cabello de David, antes de proceder a distraerlo hablando de otras cosas.
      Sophy comprendi que deba estar agradecida a Jon por su habilidad, pero, por alguna extraa razn, se sinti un poco ofendida, pues su actitud pareca dejar
sentado que la idea de besarla no tena el menor atractivo para l. La consideraba tan poco atractiva como para...?
      Se detuvo bruscamente, asombrada de sus propios pensamientos. Claro que Jon no quera besarla... Ni a ella ni a nadie... Por eso haba aceptado casarse con
l. Entonces... por qu aquella preocupacin? Deba de ser la influencia de advertir cmo las familias y los enamorados que se reunan a su alrededor se abrazaban
y besaban sin reservas. Sintindose mucho mejor, una vez que encontr una explicacin lgica para sus sentimientos irracionales, Sophy se apresur a alcanzar a los
dems y a conducirlos hacia donde tena estacionado el automvil.









Captulo 3
      Eran ms de las diez. El silencio en el despacho donde ambos estaban trabajando era agradable. De pronto, Jon se puso en pie y fue hacia la ventana, dndole
la espalda a Sophy mientras miraba hacia el jardn. El cabello le haba crecido un poco durante el viaje, y le quedaba mejor. Hasta se le rizaba un poco en la nuca.
La muchacha le observ con aire distrado.
      -Vas a irte a Nassau inmediatamente? -pregunt ella.
      -No, no enseguida. Esperar al domingo.
      -As que... -la joven sinti que se le secaba la garganta-, crees que estars aqu para la boda?
      Qu pregunta tan estpida, se vio obligada a reconocer mentalmente. Sin Jon no podra haber boda. Haba hablado como si l fuera uno de los invitados.
      -Oh, s. Ya he hecho todo lo necesario. He pedido la licencia especial por medio de alguien a quien conozco en Bruselas.
      -No te has arrepentido, entonces?
Cielos! Qu le estaba pasando? Se estaba portando como una tonta.
      -No. Y t?
      Era poco usual que Jon hiciera una pregunta tan directa y en tono tan firme. Ella movi la cabeza de un lado a otro, sin mirarlo. Se sinti demasiado inquieta
para permanecer donde estaba. As que se puso en pie y dio algunos pasos.
      -Hay una cosa, sin embargo... -continu diciendo Jon y ella se puso tensa-. Cuando estuvimos discutiendo el... el estilo de nuestro matrimonio olvid mencionar
algo.
      -S?
      -Hemos discutido mis razones para nuestro matrimonio, Sophy, pero no creo que hayamos discutido por completo las tuyas. Yo s que quieres a los nios -continu,
antes de que ella pudiera replicar-, pero... corrgeme si estoy equivocado... t podrs tener tus propios hijos. No, por favor -la detuvo cuando ella iba a hablar-.
T eres, adems, una mujer muy atractiva -vio la expresin de ella y l torci un poco la boca-. Te aseguro, Sophy, que mi miopa no es tanta como para que se me
escape un hecho tan importante. Eres una mujer con la que muchos hombres se sentiran complacidos de casarse. Hombres que estaran dispuestos a compartir contigo
una relacin mucho ms ntima de la que yo te estoy ofreciendo.
      Pareca ridculo sentirse turbada, pero Sophy se turb bastante.
      -No quiero ese tipo de relacin -logr decir con voz tensa.
      -Comprendo. Supongo que tu actitud se debe a la aventura romntica que tuviste una vez. Me contaste tu desilusin la primera vez que nos conocimos.
      El rostro de la joven se encendi. Haba bebido tanto aquella noche que no recordaba lo que le haba dicho, pero se sinti de pronto conmocionada al pensar
ahora que probablemente le haba contado la terrible desgracia en que se haba convertido lo que fuera su amor por Chris.
      -Deduzco que no hay posibilidad de este... pues... tipo de relacin...
      -Ninguna -logr contestar Sophy con esfuerzo.
      -Ya veo. Despus de haber sufrido tanto por un amor traicionado, no tienes deseos de exponerte otra vez a otro desengao, no es cierto?
      No era porque tuviera miedo de amar por lo que haba aceptado casarse con l, pero le resultaba ms sencillo y ms fcil dejarle creer aquello que decirle
la verdad.
      -S, Jon -respondi levantando la cabeza y dirigindole una sonrisa helada-. As es. El trato que me has ofrecido, la oportunidad de representar el papel de
madre de los nios, es exactamente cuanto deseo.
      -Muy bien... Pero debo decirte, Sophy que... pues... que no me sera posible tolerar una relacin sexual por tu parte, fuera de nuestro matrimonio.
      -Quieres decir que no te gustara que tuviera un amante?
      -S, eso es.
      -Tienes mi palabra de honor de que nunca lo habr, Jon -le asegur con voz tranquila y perfecta veracidad. Y, para evitar que l le hiciera ms preguntas,
se encogi un poco de hombros y aadi en tono ligero-: Tal vez, como t, soy uno de esos seres humanos cuyo impulso sexual es tan bajo, que se puede considerar
inexistente.
      Se dio cuenta de que Jonathan se pona tenso y pens que tal vez lo haba ofendido con su franqueza. A ningn hombre le gusta ser descrito como alguien virtualmente
asexual, pens llena de remordimientos.
      -Y ese hombre... al que amaste, Sophy?
      -Ya no es libre. Lo nuestro jams habra funcionado. l... -trag saliva y dijo la verdad-, no me quera... en la forma en que yo lo quera a l... -de pronto,
de manera inexplicable, se sinti agotada-. Ha sido un da muy largo, Jon. Si no te importa, creo que me ir a la cama.
      Saba que Jon tardara mucho en acostarse, y aunque le sonri de manera vaga cuando ella sali de la habitacin, Sophy intuy que su mente estaba ya en otras
cosas.
      Nunca se le haba ocurrido pensar que l podra interrogarla sobre los motivos que tena para aceptar su ofrecimiento y se sinti aliviada de que hubiera aceptado
la explicacin. La sorprendi que recordara las confidencias, inducidas por la bebida, que le diera tanto tiempo atrs, en la fiesta donde se haban conocido. Se
haba sentido muy deprimida aquella noche; de otro modo, jams le habra dicho una palabra.


      -As que os habis casado?
      Sophy asinti con la cabeza y sonri a Alex. Todava estaba asombrada de que Jon hubiera arreglado todos los detalles, sin el menor problema. Tambin le haba
sorprendido un poco su insistencia de que la ceremonia fuera religiosa, aunque ella no haba protestado. Reconoca con toda franqueza, que haba algo reconfortante
y correcto en el servicio eclesistico, algo que le resultaba muy familiar. Los votos que haban hecho ante Dios disiparon sus ltimas dudas. Ahora, ya estaban casados.
Jonathan pareca muy incmodo con un traje, que deba de guardar desde sus das de universitario. Era tan grueso, que resultaba del todo inapropiado para un caluroso
da de julio.
      -Voy a tener que ocuparme de tu ropero -le dijo-. Es atroz.
      -T crees? -l la mir de forma vaga, frunciendo el ceo en actitud perpleja. Pero despus se volvi hacia David, para contestar una pregunta que el nio
le haba formulado. Sophy estaba segura de que haba visto su boca torcerse un poco en una mueca divertida. Qu haba dicho para que Jon se sintiera divertido?
Nada, que ella recordara.
      No pudieron disfrutar de la luna de miel, desde luego, Jon iba a volar a Nassau por la maana. Se haban casado la vspera, muy temprano, y Sophy pensaba pasar
buena parte de la tarde revisando que lodo estuviera en orden para el viaje.
      -Llamar por telfono a mam para darle la noticia -murmur Sophy, un poco deprimida al pensar en los comentarios que aqulla iba a hacer.
      -No. Creo que sera mejor que furamos a ver a tus padres y yo se lo dijera.
      Mir a Jonathan con incredulidad. Ella saba muy bien que su madre lo aterrorizaba.
      -Jon, no creo que haya necesidad de... -empez a protestar; pero l la interrumpi:
      -Claro que la hay. Es lo correcto -la fra firmeza de su voz acall las protestas de la joven. Hasta David y Alex dejaron de hacer lo que estaban haciendo,
para mirarlo. No estaban acostumbrados a or a su to hablar con tanta decisin.
      -Pero no tienes tiempo. Tu vuelo...
      -Todo est ya preparado, gracias a ti. Y tenemos tiempo suficiente. Almorzaremos algo ligero y nos iremos en el acto... los cuatro.
      Y as fue como, a las tres de la tarde, Sophy se encontr parando el automvil frente a la casa de sus padres. Una vez que se detuvo, Jon baj del vehculo,
golpendose la cabeza al hacerlo. El asiento era demasiado pequeo para l. Era fcil olvidarse de su altura, pens Sophy, mientras le vea ayudar a los nios a
bajar.
      -Vas a necesitar un coche ms grande -coment Jonathan.
      -Slo cuando t viajas en l -contest Sophy sonriendo.
      Condujo el grupo hacia la parte posterior de la casa, a travs del jardn. Saba que en un da tan hermoso como aquel sus padres se encontraran en el jardn.
      As era, pero no estaban solos. Sophy se detuvo bruscamente cuando el ruido que hacan los tacones de sus sandalias hizo volver la cabeza a un hombre alto
y rubio que se hallaba tendido en una tumbona.
      -Sophy... santo cielo!
      Chris no haba cambiado, pens Sophy, percibiendo la perezosa insolencia de su voz, la burla con que su mirada recorri su figura, como si le recordara que
l saba su carencia de femineidad.
      -Sophy? -su madre apareci de pronto, a travs de los ventanales, llevando una bandeja con el servicio de t. Su boca se puso redonda de asombro-. No me avisaste
que ibas a venir esta tarde -haba un leve acento de reproche en su voz y Sophy contuvo un suspiro de impaciencia. A su madre le gustaba que todo se hiciera de acuerdo
con un plan previo, con citas, horarios, etctera. No debi olvidarlo.
      -Me temo que es culpa ma, seora Marley.
      Por primera vez desde el momento en que haba visto a Chris, Sophie se dio cuenta de que Jonathan se encontraba de pie a su lado.
      -De usted... oh! -no haba la menor duda del disgusto que reflejaba la voz de su madre. Sophy se sinti mortificada por su marido.
      -Dnde est pap? -pregunt, mirando a su alrededor.
      -Est mostrando a Felicity, mi mujer, el nuevo enrejado de rosas que est construyendo -contest Chris con tranquilidad-. Creo que tendr que vigilarla -aadi,
dirigindose a la seora Marley con una sonrisa encantadora-. Est encantada con su marido.
      Al escuchar la risa juvenil de su madre, Sophie se sinti abrumada por la sensacin de estar entre gente extraa. Ella no encajaba en aquel jardn inmaculado...
en aquella pacfica escena de una tpica familia inglesa. Chris se senta ms a gusto en su casa de lo que ella se haba sentido nunca, pens con amargura, y su
madre ms complacida con su compaa de lo que haba estado nunca con la de ella.
      -No digas tonteras, muchacho -contest la seora Marley-. Todos podemos ver que Felicity slo tiene ojos para ti. Est muy enamorada.
      La joven not lo satisfecho que dejaban a Chris las lisonjas de su madre y, de pronto, sinti una aguda antipata hacia l. Haba dejado de amarlo tiempo atrs,
pero aquella nueva aversin le produca una gloriosa sensacin de libertad. Le dio valor para decir con calma:
      -Mam, hay algo que...
      -Creo que soy yo quien debe dar la noticia a tus padres, Sophy. Permteme.
      El tono profundo y autoritario de Jon hizo que se callara en el acto. Parpade y se volvi a examinarlo, asombrada de la forma repentina en que haba asumido
la autoridad masculina. Jonathan estaba acalorado e incmodo por sus gruesos y anchos pantalones, as como por su camisa de lana. Sus gafas reflejaban la luz del
sol e impedan que ella le viera los ojos.
      Sus voces haban llegado hasta el otro lado del jardn y Sophy vio a su padre venir hacia ellos, acompaado por la esposa de Chris. Era tan bonita como su
madre haba dicho, pero Sophy no sinti la menor envidia; slo una leve compasin. A menos que hubiera cambiado de manera radical, Chris no era hombre capaz de ser
leal y carioso con una sola mujer, aunque fuera tan preciosa como aquella. Su embarazo apenas si se notaba y su ligero traje de verano haca resaltar el bronceado
de su piel.
      -Querida, permteme presentarte a una vieja amiga ma.
      Resultaba irritante para Sophy, que Chris fuese quien se hiciera cargo de las presentaciones, atrayendo a su esposa hacia l.
      -Oh, no me digas que es otra de tus ex novias, querido...! -la voz era inesperadamente dura y e instantneamente Sophy rectific su opinin. La esposa de
Chris no era la delicada florecita que pareca. Por el contrario, era tan dura como el mismo Chris; pens en su interior, aceptando la mano que la otra muchacha
le ofreca.
      -Cielos, que alta eres! -los inocentes ojos azules recorrieron a Sophy de arriba abajo-. Debes de medir casi dos metros.
      -Un metro setenta y ocho, en realidad -contest Sophy, logrando sonrer con un poco de frialdad.
      -Y ste es... -Chris estaba mirando ms all de Sophy ahora, hacia Jon y los nios. Su boca se curv con una sonrisa burlona-. Usted debe de ser el jefe de
Sophy!
      Su mirada estudi a Jon detenidamente con expresin de desprecio, comparando su desaliada apariencia con la suya propia. Chris llevaba puesto un inmaculado
pantaln de algodn blanco y una camisa de tejido de punto de rayas azules, verdes y blancas, que pareca muy fresca y elegante.
      La descortesa de Chris no la sorprendi; pero s el acceso de furia y espritu protector que la invadi ante las palabras del joven. Extendi la mano instintivamente
para coger la de Jon, sin darse cuenta del intenso brillo dorado de sus ojos cuando dijo con firmeza:
      -Este es mi esposo. Es lo que venamos a deciros... Jon y yo nos hemos casado esta maana.
      -Que os habis casado... -su madre pareca escandalizada e incrdula. Sophy se sinti furiosa con ella sobre todo cuando exclam-: Oh, Sophy... no! Cmo
has podido hacerlo? -sus ojos descendieron en el acto al vientre plano de su hija.
      Una intensa clera la golpe en el corazn, al comprender lo que su madre estaba pensando.
      -Sophy no est embarazada, seora Marley.
      Ella segua aferrada a la mano de Jon y la firmeza con que l oprimi sus dedos result intensamente tranquilizadora. Sophy empezaba a sentir que estaba viviendo
una pesadilla. Saba que sus padres no iban a estar satisfechos con aquel enlace... pero de eso a que su madre pensara que estaba encinta, le resultaba de todo punto
insoportable.
      -Entonces, por qu tanta prisa? -pregunt su madre con tono quejumbroso-. Por qu no dijiste nada la ltima vez que estuviste aqu? -pos su mirada llena
de desconfianza del rostro encendido de su hija al del hombre que estaba detrs de ella-. Ya s lo que ha pasado... -aadi con voz aguda-. Usted se ha casado con
ella para tener alguien que le cuide a esos nios. Te avis que estaba abusando de ti, Sophy.
      Sophie no pudo soportar ms. Se volvi hacia Jonathan y dijo con voz ronca:
      -Creo que ser mejor que nos vayamos.
      Sin embargo, la fuerte presin de la mano de l en la suya la contuvo.
      -Usted est cometiendo una injusticia con su hija, seora Marley -dijo Jon con voz amable-. Me he casado con ella simplemente porque la amo.
      Su madre guard silencio al or aquello, pero se repuso lo suficiente para aadir de mala gana:
      -Bueno, sigo pensando que debiste avisarnos, Sophy. No entiendo por qu tenas que casarte de una forma tan misteriosa... y tan precipitada!
      -Porque quiero estar con Jon y con los nios, mam -logr decir con voz tranquila-. Eso es todo.
      -Bueno, no puedes esperar que tu padre y yo no nos sintamos escandalizados. No invitarnos siquiera a la boda...
      -La ma fue de lo ms fascinante que se pueda imaginar -intervino Felicity con aire satisfecho-. Quinientos invitados y una gran recepcin en el jardn de
mi casa. Mam dijo que era lo que ella siempre haba soado para m.
      -Vaya, vaya, con la vieja Sophy! Casada, eh? -Chris la estaba mirando con franca burla-. Nunca pens que vera llegar este da. Sabe que en cierta ocasin
apostamos que nunca encontrara un hombre que se casara con ella?
      -Bueno, pues parece que estaba usted equivocado.
Lo haba imaginado o en las palabras de Jonathan haba un tono realmente spero? La distrajo, y la puso furiosa a la vez, notar que Chris murmuraba al odo
de su esposa, pero lo bastante alto para que todos oyeran lo que deca:
      -Me cuesta trabajo creerlo -despus se volvi a Jon y pregunt sonriente-: Le haba dicho Sophy lo de nuestra apuesta?
      -Es posible que lo haya mencionado -Jonathan pareca totalmente vago y desinteresado-. Pero eso fue hace mucho tiempo, no es cierto? -habl ahora con tanta
suavidad que no pareci haber razn para que Chris se pusiera rojo como la grana. Me sorprende que lo haya recordado. Sophy no deba de tener entonces ms de diecinueve
aos, como ve, casi una chiquilla.
      Los nios empezaban a moverse inquietos y Sophy se volvi hacia su madre, obligndose a s misma a sonrer.
      -Creo que ser mejor que nos vayamos, mam. Jon tiene que volar hacia Nassau maana por la maana.
      -Jon tiene que irse... -Chris enarc las cejas-. Vaya, qu poco romntico; claro que, como habis estado viviendo juntos, ya habis tenido oportunidad de...
      -De ser amantes? -Jonathan pareci totalmente inmune a la malicia de Chris-. Oh, ms o menos iguales que las de cualquier otra pareja de nuestra edad y nuestra
condicin -reconoci alegremente.
      -Mam jams me habra permitido vivir con Chris antes de casarnos -dijo Felicity con su melosa voz, obteniendo una mirada de aprobacin de la madre de Sophy,
como sta pudo comprobar.
      -No? -era realmente increble cmo cambiaba el rostro de Jon cuando se quitaba las gafas. Estaba limpindolas cuando Felicity habl y haba algo definitivamente
satnico en la forma en que enarc las cejas y su boca se curv, al mirar a la esposa de Chris.
      -Y estuvimos prometidos durante doce meses -aadi ella, a la defensiva.
      -Un romance locamente apasionado -coment Jonathan con suavidad.
      Sophy casi no poda dar crdito a sus odos. Chris estaba rojo hasta la punta de las orejas y una desagradable tensin se haba formado alrededor de la boca
de Felicity. Sophy estaba segura de que Felicity y Chris haban sido amantes mucho antes de su matrimonio. No poda ser de otra manera, con un hombre tan aficionado
al sexo como su marido. Y no tena la menor duda de que toda aquella farsa de Felicity estaba montada en honor de los padres de Sophy.
      -Creo que ser mejor que nos vayamos.
      Los seores Marley no hicieron el menor intento por detenerlos, y Sophy no se percat de que Jon haba malinterpretado la razn de su suspir de alivio, puesto
que cuando todos estuvieron acomodados en el automvil, dijo:
      -No dejes que esto te mortifique. Ellos pierden ms. Cielos! Es que no se dan cuenta de que t vales por una docena de esa mariposilla tonta y vanidosa?
      La joven le sonri de lado y dijo con voz ronca:
      -Gracias... por todo.
      No poda olvidar la forma en que haba declarado que la amaba, con la intencin de protegerla de las maliciosas indirectas de Chris.


      Regresaron en silencio a la casa. Los nios parecieron adivinar que algo extrao estaba ocurriendo por lo que no se mostraron demasiado revoltosos durante
la cena e incluso no opusieron la menor resistencia a irse a la cama en cuanto Sophie y Jonathan se lo indicaron. Slo entonces, al quedar solos, el hombre se decidi
a abordar el tema de los padres de la joven.
      -Espero que no te haya dolido demasiado lo sucedido, Sophy -empez a decir con incertidumbre-. Si yo hubiera sabido...
      -El hecho de que no soy el modelo de hija que mis padres deseaban dej de preocuparme hace mucho tiempo -dijo ella con calma-. Pero no pude por menos de enfadarme.
Me molest mucho y me avergonz que se mostraran tan poco corteses contigo.
l se encogi de hombros y pareci un poco turbado, como si lo inquietara la emocin que vibraba en la voz de su interlocutora.
      -Supongo que no los veremos con frecuencia... -se aclar la garganta-. Bueno... Supongo... supongo que Benson fue el hombre a quien amaste.
      -S -reconoci Sophy-. S, l fue... pero eso ha pasado ya, Jon. Mi vida y mi lealtad las dedicar de ahora en adelante a ti y a los nios.
      -De vers...?
      A Sophy le pareci notar cierta irona en las palabras de Jonathan y en la forma en que la estaba mirando.


      Sophy pas las dos semanas que Jon estuvo en Nassau organizando su nueva vida. Haban decidido que, de all en adelante, l trabajara principalmente en casa,
cuando estuviera en Inglaterra, as que ella hizo trasladar algunos de los archivos de la oficina al despacho de la vivienda. Logr reparar un poco su maltrecha
relacin con sus padres, pero admiti para s misma que nunca llegara a ser tan estrecha y cordial como haba deseado siempre. Y dijo a su madre con toda firmeza
que Jon era su esposo y que l y los nios eran lo primero para ella. Sus padres lo haban aceptado de mala gana, pero Sophy dudaba de que a partir de entonces existiera
mucho contacto entre ellos.
      Pas algn tiempo planeando cmo iba a volver a decorar la casa. Jon le haba autorizado de buena gana para que hiciera en aquel asunto lo que quisiera, notificndole,
adems, que no reparara en gastos. La sorprendi descubrir que l haba abierto una cuenta corriente a nombre de ella y depositado lo que a Sophy le pareca una
exorbitante cantidad de dinero.
      Siempre haba sabido que era un hombre razonablemente acomodado, pero hasta aquel momento, no descubri que era, en verdad, un hombre rico. La apariencia misma
de Jon no contribua a que uno pensara en l como en una persona adinerada.
      En relacin con aquello tambin ella tendra que hacer algunos cambios. Revis el guardarropa de Jon, tom nota de las medidas que usaba y decidi renovar
su vestuario. Todava se senta llena de resentimiento al pensar en la forma en que Chris lo haba mirado.
      Si alguna vez haba temido volverse a enamorar de Chris, esto dej de preocuparla. En realidad, la asombraba haber pensado alguna vez en l como un hombre
bueno y atractivo. Las heridas que le haba causado le dolan an, pero aquel individuo se le antojaba ahora despreciable.
      Una vez revisado el ropero de Jon, tomadas sus medidas y decidido lo que necesitaba comprar, no perdi ms tiempo. Recogi a los nios en la escuela y se dirigi
con ellos a Cambridge.
      -Sophy, vamos en direccin contraria -advirti Alex.
      La joven movi la cabeza de un lado a otro.
      -No, vamos de compras. Tu to necesita ropa nueva.
      El silencio de los nios, sentados atrs, confirm a Sophy que ella no era la nica que haba notado la falta de atractivo del vestuario de Jon.
      No le llev mucho tiempo llegar a Cambridge y estacionar el automvil en una callecita donde haba una media docena de tiendas exclusivas de ropa, tanto masculina
como femenina.
      Tard ms de una hora en hacer su eleccin final, que inclua dos camisas, una de seda y otra de algodn, de un color azul que Alex insisti en que era del
tono exacto de los ojos de Jon.
      Una vez que eligieron las dos camisas, result fcil utilizarlas como base de un nuevo guardarropa, que incluy una chaqueta de tweed, en tono azul plido,
que no se pareca en nada a las pesadas de colores indefinidos que haba usado hasta entonces Jon.
      Cuando sali con los nios de la tienda, record que ellos parecan escasos de ropa ligera y fresca. Ella misma podra comprarse algo adecuado para el calor,
que no fuera demasiado caro.
      En tan solo unos minutos llegaron a Marks & Spencer, donde cedi al capricho muy femenino de Alex, de adquirir varias prendas sueltas todas de color de rosa.
Incluso David permiti que le comprara unos pantalones de mezclilla de un tono verde suave, con los que Sophy combin varias camisetas.
      -Mira all. A to Jon le quedara muy bien aquello, Sophy -le inform Alex, que ya para entonces se mostraba muy entusiasmada con las compras.
      El escaparate indicado mostraba varias prendas de ropa informal para hombre, de un suave color arena. Se acerc a examinar los pantalones, las camisa estilo
cazadora y la camiseta, pero no pudo imaginarse a Jon vestido con aquello. Aun as... a l le hacan falta pantalones, y siempre podra devolverlos si no le gustaban.
Compr por lo tanto, un conjunto completo, aadi calcetines y unos zapatos que la vendedora le recomend. Al ir a pagar, record que todava no haba comprado nada
para ella.
      Estaba examinando unos pantalones cortos de algodn verde plido, camisas de manga corta y camisetas lisas, para combinar con ellos, cuando Alex se solt de
su mano y volvi unos segundos despus, llevando orgullosa un traje de bao de dos piezas de color verde menta y blanco, junto con unos pantaloncitos de los mismos
tonos.
      -Mira eso, Sophy -dijo la nia-. Te quedaran muy bien y podras combinarlos con otras cosas. Te serviran para tomar el sol en el jardn.
      Haca aos que Sophy no se pona un bikini... cuatro por lo menos. Era el tiempo transcurrido desde que hizo su ltimo viaje al extranjero. No se senta avergonzada
de su cuerpo para mantenerlo oculto... pero, un bikini?
      -No s... -empez a decir, pero al ver el rostro desilusionado de Alex se apresur a rectificar-. Y por qu no! Ven, vamos a pagar esto y despus compraremos
algo para que comis vosotros.
      -Pescado y patatas fritas? -suplicaron ambos.
      Ella cedi, riendo.
      -To Jon casi nunca nos deja comer patatas fritas -se quej David durante el camino de regreso a casa-. Dice que pueden hacernos dao.
      -Y tiene mucha razn -confirm Sophy, destruyendo las esperanzas de David de que ella pensara de modo diferente.
      Haba un huerto, completamente descuidado en el jardn que rodeaba la casa y Sophy haba estado ya pensando en sembrarlo el ao prximo. Era evidente que haba
algo de su padre en ella, despus de todo, pens. Deba hacer que limpiaran el terreno y lo cavaran en el invierno. Tal trabajo no poda encargarlo al artrtico
James, que era quien atenda de forma regular el jardn, sino a alguien ms joven y ms fuerte.
      -Ojal tuviramos una piscina -suspir Alex cuando llegaron a la casa-. Sera delicioso refrescarse en ella.
      -Puedes darte una buena ducha fra -sugiri Sophy, y se ech a rer cuando los dos nios lanzaron un gemido.
      Aquella tarde el calor fue agobiante, pero no haba seales de una inminente tormenta.
      -Qu vas hacer con la ropa nueva de to Jon? -pregunt Alex despus de la cena-. La vas a guardar para darle una sorpresa?
      -No, la voy a colgar en su guardarropa, preparada para que la use.
      -Y qu hars con la vieja? La tirars a la basura? -plante la pregunta con evidente placer.
      -Pues... no, yo...
      -Por qu no la mandas toda a la lavandera? -sugiri David de forma prctica-. De ese modo tendra que usar la ropa nueva, pero no podra gritarte por la
vieja, porque t no se la habras tirado.
      -To Jon nunca grita -protest Alex con lealtad.
      -No, pero se enfada -dijo David con toda calma-. Mucha gente no se da cuenta de eso, porque l habla siempre con voz suave, pero vaya si se enfada.
      David tena mucha razn, reflexion Sophy con asombro. Jon hablaba suavemente cuando estaba enfadado y, de algn modo, aquella suavidad controlada de su voz
resultaba ms alarmante que si gritara.
      -Me alegro mucho de que to Jon se haya casado contigo y no con Louise -dijo Alex a Sophy, inclinando la cabeza hacia sta en un gesto afectuoso.
      -No seas tonta -reprendi David a su hermana, con acento despectivo-. To Jon jams se habra casado con Louise.
      -No. l le tena miedo -declar Alex confidencialmente-. Cuando ella estaba aqu, sala mucho ms de casa.
      Si era posible, David se mostr todava ms displicente.
      -Haca eso no porque le tuviera miedo, tonta -dijo a Alex-, sino porque...
      Se puso intensamente rojo y cerr la boca, con una expresin que a Sophy le hizo recordar de algn modo a Jon.
      -Debido a qu, David? -pregunt ella, tan confusa como Alex.
      David no la mir, Se limit a murmurar:
      -Oh, nada...
      Sophy era lo bastante inteligente para no presionarlo, pero se sinti desconcertada por su comentario. Cuando los llev a la cama, se dijo a s misma que no
era ms que el deseo natural de un nio de proteger a la gente ms cercana a l. Y David adoraba a su to, de eso no haba la menor duda.






Captulo 4
      El viernes por la maana, despus de dejar a los nios en la escuela, Sophy se dirigi a Cambridge para hacer sus compras semanales de comestible. Agotada
por el calor y la presin de la gente en las tiendas, se sinti feliz de volver al aislamiento de su automvil. El aire de ste era sofocante, as que baj los cristales
de todas las ventanas y volvi a casa.
      Esperaba que Jon llamara por telfono en el transcurso del da para avisarle en qu vuelo llegara. Haba comprando salmn ahumado para la cena del da siguiente,
porque saba que le gustaba a Jon. Y haba en el refrigerador un jamn que haba asado especialmente para l, el da anterior. Mientras haca el recorrido de regreso
a casa decidi cambiar las sbanas de la cama de l en cuanto llegara... y tal vez cortar algunas flores para la salita familiar.
      De pronto, movi la cabeza de un lado a otro, recordndose a s misma seriamente que su matrimonio era una relacin de negocios. Jon se sentira turbado si
volva a casa y encontraba que ella haba hecho demasiados arreglos especiales para darle la bienvenida.
      Aunque eran slo las doce de la maana, el calor, cuando detuvo el automvil en la entrada, era enervante. Llev sus compras a la cocina y guard las cosas.
La camiseta de algodn que llevaba se adhera de forma incmoda y la falda estaba manchada de sudor en los lugares que haba tocado con las manos. El conjunto, azul
plido, que pareca tan fresco y limpio cuando sali estaba ahora muy arrugado y maltrecho.
      Con aire cansado, se dirigi al armario, sac ropa limpia para la cama de Jon, y subi al dormitorio.
      La puerta estaba ligeramente abierta y, con los brazos llenos, tuvo que apoyarse en ella para abrirla ms y poder entrar.
      -Qu...?
      Oy la exclamacin asombrada al entrar en la habitacin. Sorprendida, se qued inmvil, con los ojos muy abiertos, abrazada con desesperacin a la ropa de
cama.
      -Jon? -su voz son ronca, nada familiar... tan extraa como la figura que se encontraba de pie junto a la cama, tratando de deshacer el nudo que se haba
formado en su garganta. Le fue imposible retirar la mirada del cuerpo del hombre que se encontraba frente a ella, completamente desnudo, exceptuando la pequea toalla
blanca que cea sus caderas.
      Tal vez era la blancura de la toalla lo que haca que el bronceado de Jon resaltaba de aquella manera, pens atontada, observando en silencio el saludable
brillo de la piel que se adhera con firmeza a los msculos varoniles. Tena el cabello mojado y pegado al cuero cabelludo, lo que haca ms evidente la masculinidad,
un poco arrogante, de las facciones de su marido. Los ojos azules estaban entrecerrados, con expresin vigilante, pero eran curiosamente brillantes y penetrantes,
para alguien que necesitaba gafas tan gruesas como las que l usaba. El cabello oscuro de su cabeza se repeta, en color y textura, en el vello que cubra su pecho
y descenda en tringulo hacia su cintura.
      Una curiosa sensacin empez a invadir a Sophy. Se senta tan dbil que sus piernas apenas lograban sostenerla. Con un leve gemido se dirigi tambaleante a
la cama y se sent en ella, todava sin haber soltado la ropa que llevaba.
      -Sophy! Ests bien?
      As que era Jon! Su suave voz agradable era inconfundible.
      -No... s... es el calor -logr decir atontada.
      Y se dio cuenta, de forma desconcertante, que el calor al que ella se refera proceda del interior de su cuerpo, no de afuera. Caramba, no era la primera
vez que vea a un hombre de aquel modo! Y a Chris lo haba visto completamente desnudo... Slo que su cuerpo no era nada parecido al de Jon, comprendi con debilidad.
No era tan fuerte y viril como el de Jon. Por ejemplo, ella nunca haba sentido el deseo de extender la mano y tocarlo, como le suceda ahora, para ver si la piel
era tan sedosa y tibia como le pareca.
      -Qu haces aqu? -su voz son jadeante y chillona.
      Jon frunci el ceo cuando ella despeg la vista de su cuerpo y le mir a la cara. Por fortuna era muy miope, pens, sintiendo que se le encenda el rostro
de vergenza slo de pensar que Jon hubiera podido adivinar sus pensamientos.
      -Pues... yo... consegu un vuelo antes de lo que esperaba. Siento mucho haberte asustado.
      El tono vago de la voz la tranquiliz un poco. Lo mir de reojo y se dijo a s misma que estaba imaginando cosas que a lo mejor, no eran ciertas como que l
pudiera haberse dado cuenta, por la expresin de ella, que lo que la haba sacudido de tal forma era el estado de semi-desnudez en que lo haba encontrado.
      -Permteme cogerte esas cosas.
      Jonathan avanz hacia ella y Sophy percibi el olor a limpio de su cuerpo. Instintivamente retrocedi un poco, incmodamente segura de que se senta excitada
de verlo. l extendi las manos y Sophy no tuvo ms remedio que entregarle las ropas de cama. Al retirarlas, una mano roz un poco la curva de su seno y Sophy se
estremeci.
      -Perdona... no fue esa mi intencin... Es que veo muy poco sin mis gafas -dijo l con voz ahogada y se volvi hacia otro lado.
      Su espalda era tan bronceada y musculosa como su pecho. Sus piernas, largas, estaban cubiertas de oscuro vello. Al levantarse y ver su imagen en el espejo,
decidi que era bueno que Jon fuera miope. Su camiseta se adhera al contorno de sus senos y sus pezones erectos revelaban con claridad su excitacin.
      -Yo, volver ms tarde para hacer la cama -logr decir, y sali a toda prisa de la habitacin, hacia el refugio de su propio dormitorio.
      Slo bastante ms tarde, despus de haber logrado recobrar un poco de su calma normal con una ducha fra y un cambio de vestido, record que no haba dicho
nada a Jon sobre su nuevo guardarropa.
      Encontr a Jon abajo, haciendo caf, y llevando puestos los pantalones color arena que le haba comprado en Marks & Spencer.
      -Algo parece haberle sucedido a mi ropa -coment l con toda tranquilidad, apenas apareci-. Supongo que t no sabes nada al respecto.
      -Pues... la mand a lavar. Yo pens... quiero decir, pensamos... que como la ola de calor ha continuado, tuve que comprar a los nios ropa ligera y... -no
supo cmo continuar.
      -Fuiste lo bastante considerada para comprarme algo a m, al mismo tiempo -complet Jon con gentileza.
      -Si no te gusta, no tienes que... esto es... -comprendiendo que estaba hablando de modo incoherente, Sophy se oblig a s misma a detenerse.
Qu le estaba pasando? Cualquiera habra pensado que tena miedo a Jon, cuando ste era el hombre ms tranquilo y gentil que haba sobre la tierra.
      -Me pareci que tu ropa era demasiado gruesa para este tiempo -logr articular, ya ms tranquila-, pero si no es de tu agrado, podemos cambiarlo.
      -Slo espero que no ests tratando de convertirme en un maniqu masculino -murmur l con una leve sonrisa.
      -Imposible! -contest Sophy en el mismo tono ligero y juguetn-. Eres demasiado fuerte y musculoso para eso.
      Sophie no estaba segura de quin de los dos se sinti ms sorprendido por su comentario. Not que un intenso rubor de mortificacin suba por su rostro, pero,
por fortuna, Jonathan no pareci notarlo, porque se haba vuelto para servir el caf. Con toda probabilidad se hallaba turbado como ella y Sophy se pregunt por
qu aquello le causaba cierto grado de desilusin.
      -Estoy cansado... -murmur l-. Debe de ser el viaje. Creo que ir al jardn a dormir un rato.
Quera dormir de verdad o estaba simplemente rehuyendo su compaa?, se pregunt Sophy al verlo marchar con la taza de caf en la mano. Bueno, por lo menos
ahora poda subir a hacerle la cama. Sin embargo, no fue preciso, porque l ya la haba hecho. Por supuesto, Jon estaba acostumbrado a ello... O era una manera
corts de informarle que no esperaba encontrarla de nuevo en su habitacin?
      Impulsada por una inquietud que no lograba definir, Sophy entr en su propia alcoba y se puso el bikini que Alex haba escogido para ella. Ya lo haba usado
una vez antes, aquella misma semana, y la exposicin al sol le haba dado un agradable bronceado.
      En el jardn, Jon estaba durmiendo en una tumbona, ajeno a su presencia. Ella trat de descansar tambin. Extendi una toalla en el csped y se tumb a leer
una novela. Fue intil. Estaba poseda de una extraa energa que le impeda relajarse. Una hora ms tarde se levant y se puso a escarbar el jardn. La actividad
la ayud a calmarse un poco, pero su corazn segua latiendo ms aprisa que de costumbre y su piel estaba hmeda por un calor que no se deba por completo al sol.
      A las dos de la tarde abandon la tarea y entr en la casa a preparar una jarra de limonada helada. Sirvi dos vasos, los puso en una bandeja y sali con ellos
hacia donde Jon segua durmiendo.
      El sol se haba movido un poco y ahora haca resaltar la atractiva estructura sea del rostro de Jon. El cabello que le caa sobre la frente pareca suave
y sedoso.
      Venciendo la tentacin de acariciarlo, le puso la mano, que haba extendido hacia su rostro, en el hombro, para sacudirlo con firmeza.
      Despert en el acto, tratando de enfocar la mirada sobre ella.
      -Te he trado un poco de limonada. Si duermes demasiado ahora, no podrs conciliar el sueo esta noche -dijo, y pens si no estara hablando como una esposa
regaona.
      Jonathan alcanz las gafas que haba dejado a un lado y se las puso. Ella se qued paralizada, mientras la mirada de l la recorra, notando la brevedad de
su bikini. Por qu diablos no se haba puesto algo ms discreto? Qu iba a pensar de ella? Qu estaba tratando de hacer... qu? De seducirlo?
Qu idea tan ridcula! Por supuesto que esa no era su intencin! Despus de todo, una de las principales razones por las que se haba casado con l era la
de escapar de cualquier relacin sexual.
      Confusa y alarmada por sus pensamientos y deseos, Sophy levant la toalla en que se haba sentado un momento antes, y la enroll. Su marido segua observndola
en silencio.
      -Es ya casi hora de ir a recoger a los nios -explic ella, al ver su expresin interrogante-. Tienes correspondencia en tu estudio por si quieres verla.
      Eso la hizo sentirse mejor. Le record que entre ellos no haba nada ms que una relacin de negocios y un cierto grado de amistad. Y ella quera que las cosas
fueran solamente as, se dijo con firmeza. Tena a los nios para darles su amor...
Amor! Se qued inmvil, mirando al espacio sin ver nada. Cmo se haba introducido en sus pensamientos aquella palabra?
      El repentino contacto de los dedos de Jon en su brazo desnudo la hizo estremecerse de modo visible. Se dio la vuelta. l estaba de pie a sus espaldas, con
el vaso de limonada, vaco ya, en la mano, mirndola con inquietud.
      -Siento mucho haberte asustado. Slo deseaba decirte que quiero acompaarte cuando vayas a buscar a los nios.
      -Muy bien. No me llevar mucho tiempo baarme y cambiarme.
      Por primera vez se dio cuenta de que no estaba portndose de forma natural con Jon. Ya no se senta del todo tranquila en su compaa, como antes.
      Media hora ms tarde, baj ya vestida con una falda de algodn verde claro y una camisa de manga corta, de tela estampada.
      Jonathan, como siempre, encontr dificultades para introducirse en el automvil.
      -La semana prxima compraremos un nuevo coche -dijo, una vez que se pusieron en marcha-. Hay alguna marca en especial que prefieras? -como ella moviera de
un lado a otro la cabeza, aadi-: Me han dicho que el BMW es bueno. Te gustara?
      -Es muy caro -advirti Sophy.
      -No importa -contest Jon, encogindose de hombros-. Lo importantes es... la seguridad y la comodidad.
      -Lograste resolver el problema de Nassau? -pregunt Sophy, cuando el silencio empez a presionar de forma dolorosa sus nervios alterados.
      -S. Oh, eso me recuerda... Harry Silver, mi contacto all, vendr a pasar en Cambridge unos das, muy pronto. Fuimos juntos a la universidad y me gustara
invitarlo a l y a su esposa a cenar con nosotros una noche.
      Era como si estuviera dando instrucciones a su ama de llaves, pens Sophy con amargura. Pero se llam a s misma la atencin enseguida. Ella era la culpable.
Estaba reaccionando de una forma del todo extraa e irrazonable, desde que entr en la habitacin de Jon y lo encontr medio desnudo.
      -Te sucede algo?
      Sophy se mordi el labio. Hasta Jon haba notado su tensin.
      -No... creo que es el calor -le dirigi una breve sonrisa-. Algunas veces me resulta abrumador. A ti no parece molestarte... Tienes un bronceado tan intenso
que supongo que debe gustarte mucho tomar el sol.
      -Hubo ocasiones en que tuve que esperar a que la gente de all realizara ciertas pruebas. Lillian fue lo bastante bondadosa para compadecerse de m y permitirme
usar su jardn y su piscina, mientras esperaba.
      -Lillian? -pregunt Sophy con voz aguda y desvi un momento los ojos del camino para mirarlo.
      -La ayudante de Harry -respondi Jon con vaguedad-. Tena un apartamento cerca del Centro Espacial, con una piscina comunal. Era mucho ms cmodo esperar all
los resultados de las pruebas que volver al hotel.
      Una sensacin diferente a cualquier otra que Sophy hubiera sentido nunca la invadi de forma potente. Era una mezcla de furia, resentimiento y... celos, reconoci
muy a su pesar. Estaba celosa, s, de aquella Lillian desconocida, de quien Jon hablaba con tanta satisfaccin. Era por eso por lo que l no la quera a ella en
su habitacin...? Detuvo con brusquedad sus pensamientos desbocados. Por qu iba reaccionar Jon de modo diferente ante Lillian, de lo que reaccionaba ante cualquier
otra mujer? Se estaba portando como una esposa celosa, que sospechaba que su marido mantiene un idilio extramarital.
      Por fortuna, haban llegado al colegio y con la excitacin que produjo en los nios ver a su to de nuevo, tuvo tiempo para controlarse un poco.
      Tomaron algo ligero a la hora del t, conversando de manera alegre y tranquila, aunque Sophy no tuvo una participacin activa en la conversacin.
      -To Jon est muy bien con su ropa nueva, Sophy -anunci Alex con aprobacin-. Te compramos algunas cosas color azul, porque encontramos en ellas el mismo
tono de tus ojos -inform a su to, con una sonrisa que sac a relucir sus hoyuelos-. Y Sophy mand toda tu ropa vieja a lavar.


      El fin de semana fue tan caluroso como lo haban sido los das anteriores y pasaron la mayor parte de l en jardn. Sophy empezaba a tener problemas para conciliar
el sueo. Cada da pareca perder un poco ms de energa; al mismo tiempo, estaba tan rgida que no poda relajarse y descansar. Su cuerpo se senta invadido por
una peculiar tensin que le pona los nervios de punta y haca que le dolieran los msculos.
      Peor an era la angustia interior que le causaba la costumbre que pareca haber adquirido de estar con Jon. Y, sin embargo, cuando se hallaban se senta tan
tensa, que no poda mantenerse sentada durante ms de cinco minutos seguidos.
      El problema era, pens con cansancio aquel domingo por la tarde, que aunque ella empezaba a aceptarlo como el hombre que era, ste no pareca mirarla como
mujer. Qu la suceda? Ni siquiera con Chris, cuando se haba credo tan enamorada de l, sinti deseos de conocerlo tan ntima y profundamente como ahora senta
que ansiaba conocer a Jonathan.
      Tal vez, se dijo a s misma, era que la actitud indiferente de su marido hacia ella la impulsaba a portarse as. Se puso boca abajo, tratando de descansar
y sinti el calor del sol en la espalda mientras continuaba el anlisis de su actitud. Estaba subconscientemente viendo a Jon como un desafo? Era eso lo que la
haca actuar de forma tan extraa? Un deseo de provocar en l, como mujer, una reaccin masculina hacia ella? Pero, por qu? Aquello iba en contra de todo lo que
pensaba y senta cuando acept su oferta matrimonial.
      Por fin, agotada por sus propios pensamientos, cay en un sueo ligero, del que la sac alguien que tocaba su piel suavemente. Se trataba de unos dedos fuertes
que se deslizaban por su espina dorsal. Se agit lnguidamente bajo ellos, disfrutando de la lenta y dulce oleada de sensualidad que provocaban en ella.
      Jon... Jon la estaba tocando... acaricindola como si...
      -Eso, to Jon, ya la tienes!
      La exclamacin infantil, cerca de su odo, la puso en tensin. Despert por completo y rod para quedar boca arriba.
      Alex se encontraba en cuclillas junto a ella y Jon se inclinaba a su lado, con una mano cerrada.
      -Estabas siendo explorada por una oruga -le explic Jon con una sonrisa-. Tratbamos de quitrtela sin despertarte.
Una oruga! Slo por eso Jon la haba tocado? La indignacin y la desilusin se mezclaron con fuerza en su interior. Por alguna razn inclasificable, sinti
deseos de llorar.
      -Vamos, no tienes por qu asustarte. Es una oruga muy hermosa.
      Jon extendi la mano hacia ella y la abri para que admirara a la peluda criatura. Sophy logr hacer una leve mueca. Su color cambi de pronto al recordar
cmo su cuerpo se haba arqueado lentamente bajo lo que supuso que eran las caricias de l. Se habra dado cuenta Jon? Le dirigi una rpida mirada, pero su rostro
era inescrutable y nada en sus ojos azules revelaba lo que l poda haber imaginado o no. Por primera vez comprendi lo hbil, lo muy hbil que era Jon para disimular
lo que pensaba y senta.
      Despus de aquello, sus relaciones con Jonathan se volvieron todava ms difciles. Por una parte, ya no era posible que continuara negndose a s misma que
se senta sexualmente atrada hacia Jon. Que, ms que nada en la vida, deseaba acariciarlo y ser acariciada por l. Trat de decirse que tena tan extraas fantasas
debido a que saba que era imposible de realizar. As poda tener la sensacin de que era sexualmente apasionada y normal, sin correr el riesgo de que su marido
descubriera lo contrario, puesto que l jams sera su amante.
      Lo que empeoraba las cosas era que pareca tropezar con Jon de manera frecuente cuando estaba semidesnudo. l trabajaba ahora en casa, y a veces lo encontraba
cuando acababa de salir del cuarto de bao, cubierto slo con una breve toalla, o cuando estaba en el jardn, tomando el sol, sin mas vestimenta que unos viejos
pantalones cortos, ya descoloridos, que le quedaban tan justos que resultaban casi indecentes.
      Y aquello no era todo. Sophy comprenda que ella estaba desafiando la sexualidad de l. Lo saba y se despreciaba, pero no saba qu poda hacer al respecto.
Deseaba que Jon reaccionara ante ella como mujer. Pero, por qu? Si lo haca, poda suponer cul sera el resultado, y en lo que a ella se refera, el sexo era
algo doloroso y humillante. Se senta confusa consigo misma y con lo que estaba haciendo. Total y completamente confusa.





Captulo 5
      -Tengo que ir a Cambridge hoy, y no s a qu hora volver. Tal vez a la tarde -manifest Jonathan. Todos estaban desayunando y Sophy inclin la cabeza, dando
a entender que haba odo lo dicho por Jon. A partir de aquel momento, iba a empezar a actuar de forma diferente, se dijo a s misma. Era intil tratar de atraer
la atencin de un hombre que haba asegurado no tener inters en el sexo. Ella haba actuado de modo muy irresponsable y deba considerarse afortunada de que el
hombre no se hubiera dado cuenta de lo que haba estado tratando de hacer. De otra manera, se habra sentido muy turbado e incluso, a lo mejor, escandalizado.
      El taxi de Jon llegara mientras ella estuviera dejando a los nios en la escuela y Sophy se sinti preocupada de no estar all para despedirlo. Trat de justificar
tal preocupacin dicindose que le inquietaba que Jon fuera a olvidar algo, pero en el fondo saba que no era as. Quera estar all, fsicamente, estar con l,
comprendi con repentina inquietud. No le gustaban las conclusiones a que le conducan reconocerlo.
      Cuando volvi, sinti la casa muy vaca. Realiz las tareas domsticas de manera automtica. Despus entr en el estudio para examinar el correo de la maana.
No haba nada urgente, pero s una carta con sellos de correo areo que vena de Nassau. Estaba dirigida a Jon y marcada como: "Privada y Confidencial". Sera de
su amigo? O de la mujer que le haba permitido usar su apartamento y su piscina? No le gustaron las sensaciones que el pensamiento le produjo.
      Ella no tena derecho a estar celosa de las amistades de Jon... y, adems, por qu iba a sentir celos? Saba antes de casarse cmo iba a ser su matrimonio
y se haba sentido feliz con la idea. Pensaba, tambin, que Jon era tan inmune al deseo sexual como ella misma. Y lo era, se dijo con firmeza, pero, de algn modo,
no poda evitar pensar que tal vez en Nassau haba encontrado una mujer que haba logrado traspasar su coraza de indiferencia. Aquel pensamiento le result extraamente
doloroso. Los celos la hicieron atormentarse con imgenes mentales del cuerpo bronceado de Jon entrelazado con el de alguna mujer deseable, cuyo rostro ella no poda
ver.
      Ansiosa de calmar sus nervios alterados, Sophy decidi darse un bao de sol. Busc y sac de un cajn su traje de bao. Mientras estaba de pie, desnuda, observ
su imagen en el espejo. El sol haba dado a su piel un suave tono dorado, interrumpido por las franjas blancas que marcaban las dos partes cubiertas por el bikini.
El color le sentaba bien, reconoci. Haca aos que no se fijaba en su propio cuerpo. Tal vez no le haba prestado atencin desde su problema con Chris.
      Entonces lo examin con cuidado y not la esbelta fuerza de sus hombros, lo lleno de sus senos de puntas sonrosadas, la muy ligera curva de su estmago. Era
el de una mujer hecha y derecha, no el de una adolescente, con curvas muy sugerentes que ofrecan promesas que aquella mujer que ella era interiormente no poda
cumplir. Tal vez pareca muy femenina y deseable, pero no lo era, se record con amargura. El deseo que senta de abrazar a Jon y de ser abrazada por l deba surgir
de algn contradictorio impulso existente en su interior y que saba que no haba peligro en atormentarla de este modo, puesto que no haba la menor duda de que
un deseo as jams fuera satisfecho. Si Jon trataba de tocarla, estaba segura de que lo rehuira, como haba rehuido a todos los que haban intentado hacerlo antes...
temerosa de que l descubriera su frigidez.
      Se puso el bikini y baj al jardn, baado por la luz intensa del sol. Se tendi sobre el csped, con un cojn bajo la cabeza. De pronto, al recordar las franjas
de blancura que el bikini estaba dejando en su cuerpo bronceado, estir las manos hacia atrs y se desabroch el sostn. El jardn era privado y nadie poda verla.
      Se movi en el suelo, cuando sinti que alguien la tocaba, que acariciaba su piel. Jon! La invadi una oleada de placer y se estir bajo su tacto, como un
gato pidiendo ser acariciado. Abri los ojos y pronunci su nombre con somnoliento deleite.
      Slo que no era Jon, sino Chris. La expresin de su rostro era resentida y amenazadora, cuando sus dedos se cerraron en torno a uno de sus senos desnudos,
oprimindolo de manera dolorosa.
      Ella sinti que se helaba y se apart instintivamente. Todo pensamiento que pudiera haber tenido de que se estaba convirtiendo en una mujer hambrienta de sexo,
lista para aceptar las caricias de cualquier hombre, desapareci instantneamente. La nica sensacin que despert el contacto de Chris fue de intensa repulsin.
Furiosa, levant los brazos para librarse de l, pero el hombre era demasiado fuerte para ella. La agarr de los cabellos y tir de ellos, para tumbarla de nuevo
y sinti que los ojos se le llenaban de lgrimas por el dolor.
      En algn instante durante el forcejeo oy el sonido de un automvil que haba llegado. Forceje todava con ms desesperacin, pero su oposicin slo pareci
incitarlo ms a l. Ella senta la candente urgencia del aliento masculino contra su piel en tanto la insultaba con voz ronca y furiosa.
      -Eres una bruja... y mereces esto!
      Haba bajado su boca contra la suya, y con los dientes le morda los labios, que ella tena apretados. Oy las pisadas que se acercaban y trat de empujar
a Chris lejos de ella, agradecida de que fueran a interrumpirlos, pero no estaba preparada para la forma repentina en que l la solt y se puso en pie. Sophy volvi
la cabeza, pero la luz del sol la deslumbr durante un momento.
      -Creo que ser mejor que te arregles un poco, querida. Tu marido ha llegado.
      El muy farsante pretenda que Jonathan creyera que ella haba recibido de buena gana sus caricias cuando... Se sent a toda prisa, luchando con el cierre del
sostn para quedar cubierta por ste.
      -Por qu no me permites hacer eso por ti? -Chris se estaba atreviendo a extender las manos.
      -Djame en paz... no me toques!
      Se puso en pie, temblando. Haba cerrado el sostn por fin. Mir hacia Jon. Este pareca estar observando el vuelo de una abeja.
      -Gracias a Dios que has vuelto! Chris me estaba molestando, Jon -dijo casi ahogndose-. Yo estaba dormida y l...
      -Oh, vamos, querida, a quin tratas de engaar? -pregunt Chris en tono burln. Ella le mir advirtiendo el profundo odio que reflejaban sus ojos.
Por qu le estaba haciendo Chris aquello? Apenas se hizo la pregunta lo comprendi de manera instintiva. l nunca le haba perdonado su frigidez y quera
castigarla por haber encontrado satisfaccin sexual en otro hombre.
      -Estoy seguro de que tu marido no es tan tonto como parece -coment mirando a Jon con expresin sarcstica. Este se limit a corresponder a la mirada con otra
de leve curiosidad. Sonriendo de modo desagradable, Chris se march. Sophy le vio alejarse, en completo silencio. No haba entendido Jon lo que le haba dicho?
      Oy el sonido de un motor que se pona en marcha y un segundo despus el de un automvil que se alejaba. La invadi un amargo resentimiento. No era justo ni
admisible que Chris pudiera marcharse as, despus de haberla molestado a ella fsicamente y haber humillado a Jon. Tom una gran bocanada de aire y not que estaba
temblando... llena de una furia que necesitaba encontrar salida.
      -No te das cuenta de que si no hubieras llegado cuando lo hiciste, probablemente habra tratado de violarme? -exclam furiosa-. Y lo dejas ir, como si no
hubiera pasado nada. T eres... caramba, Jon! Qu clase de marido eres t? -pregunt con voz ronca y apremiante.
Entenda por lo menos lo que ella le estaba diciendo? l pareca examinar una de las flores, aunque por fin levant la cabeza y la mir con su peculiar aire
distrado.
      -Hay quienes creen que, cuando descubren a su mujer en brazos de un antiguo amante, lo mejor es dejarlo correr, porque la discrecin es una parte considerable
del valor -le dijo con toda calma-. Debes comprender que yo no tena modo de saber si sus caricias eran o no bien recibidas por ti.
      -Pero estoy casada contigo -le hizo notar con desesperacin-. Maldita sea!
Era posible que no le importara ni siquiera un poco? No senta ni un pice de celos o de remordimiento? Si hubiera sido ella la que lo hubiera descubierto
en una situacin tan comprometida...
      -Nuestro matrimonio no me da derecho a exigir castidad fsica por tu parte.
      -Pero t dijiste... -ella se interrumpi. Qu razn haba para insistir? A Jon le era indiferente lo que ella hiciera, a pesar de su declaracin, antes de
casarse, de que no le gustara que tuviera amantes-. T eres siempre lgico y tranquilo, no es as, Jon? -pregunt con amargura-. Como uno de esos maditos ordenadores
con los que ests tan encariado... incapaz de ninguna reaccin emocional y humana.
      Pas frente a l y corri hacia la casa. Subi directamente a su dormitorio y se arroj boca abajo en la cama. Senta unos deseos intensos de llorar. Ms que
el ataque de Chris, le dola la indiferencia de Jon. Haba permitido que Chris la insultara a ella y lo insultara a l. No haba dicho nada... ni siquiera cuando
le aclar que Chris la haba atado. Se limit a mirarla con rostro inexpresivo, carente de toda emocin.
      Quisiera o no, era su esposa. Tena derecho a esperar su proteccin..., su... su defensa. O acaso haba credo lo sugerido por Chris? Era posible que l
pensara que era aquel tipo de mujer? Una mujer capaz de faltar a los votos solemnes del matrimonio... capaz de enredarse con un hombre casado, que la haba tratado
con tanto desprecio? No la conoca Jon realmente?
      Con aire cansado, se levant, se dio un bao y se visti con lentitud, demasiado lastimada y confusa para enfrentarse a l. Cuando bajo, oy sonidos procedentes
del despacho y supuso que l estaba trabajando. Bueno, aquello le daba una excusa para no interrumpirlo.
l segua trabajando cuando volvi con los nios, a los que haba ido a recoger. Por primera vez, su energa y su animada conversacin no le causaron ningn
placer. Se senta agotada y desventurada. Era un momento en que necesitaba una madre o una hermana en quien confiar, pens con tristeza... alguien que pudiera comprender
cmo se senta.
      Apenas llegados, descubrieron el flamante vehculo que estaba estacionado frente a la casa. Mientras mentalmente admiraba las lneas aerodinmicas del costoso
BMW, Sophy condujo a los nios al interior de la casa. El coche probablemente perteneca a uno de los clientes de Jon, muchos de los cuales eran muy ricos. Ella
se detuvo frente al estudio, ahora silencioso, pensando si se atrevera a interrumpir lo que sin duda sera una junta de negocios.
      Los nios no parecan tener tales inquietudes. Antes de que ella pudiera detenerlos, abrieron la puerta del estudio y gritaron:
      -Ya estamos aqu, to Jon!
      Casi contra su voluntad, Sophy los sigui, verificando que su marido se encontraba solo. Mir a su alrededor y despus lo mir a l.
      -Pens que tenas a alguien contigo -le dijo-. Hay un automvil a la puerta.
      -S -aquella vez l no pareci distrado, ni turbado-. Es tuyo... te lo compr esta maana.
      Ella tuvo que sentarse para sobreponerse a la impresin. Jon lo haba comprado para ella!
      -Pero es muy caro, Jon!
      -T dijiste que necesitabas uno ms grande. Segn pude averiguar, ste parece satisfacer todas nuestras exigencias. Desde luego, si prefieres otro...
      Sophy movi la cabeza de un lado a otro.
      -No, no... claro que no.
      -Es nuestro? -David abri mucho los ojos, lleno de excitacin-. Ven, Alex -dijo a su hermanita-, vamos a verlo.
      Al final de cuentas salieron los cuatro juntos, con los nios lanzando exclamaciones de entusiasmo, mientras Sophy admiraba el vehculo sumida en un asombrado
silencio. Le agrad mucho que estuviera dotado con cinturones de seguridad en la parte de atrs, para los nios. Cuando entr en el interior, descubri que era lujoso
y bien equipado. Por insistencia de David, fueron a dar un corto paseo, aunque ella no estaba todava familiarizada con la transmisin automtica, ni con su gran
potencia.
      -Jon esto es... es muy generoso por tu parte -dijo titubeante cuando volvieron. Las palabras parecan atragantrsele al recordar las acusaciones de que le
haba hecho objeto y que ahora le pesaban en la conciencia, de manera dolorosa. Le habra gustado decirle que retiraba las cosas desagradables que le haba dicho,
pero no poda hacerlo frente a los nios. Sin embargo, segua atormentndola la idea de que Jon hubiera credo las mentiras de Chris.
      La cena fue silenciosa e incmoda. Incluso los nios parecieron percibir la tensin que haba entre los dos adultos. Ms tarde, cuando Sophy estaba supervisando
sus baos, la impresion que Alex le preguntara con tono titubeante:
      -Habis reido t y to Jon?
      -No, claro que no -asegur a la nia con rapidez-. Qu te hace pensar tal cosa?
      -No s... -cerr los ojos y explic con lentitud-: Es que pareca como si estuvierais enfadados... muy tiesos y muy serios, pens que...
      -Bueno, te aseguro que no es as -dijo Sophy y acarici su cabellera rizada, sintindose incmoda porque ella era la responsable de la atmsfera que Alex haba
descrito tan bien.
      Tena que pedir disculpas a Jon, se dijo mentalmente cuando arrop a los dos nios, ya acostados, y les dio el beso de buenas noches. Haba estado muy mal
por su parte decirle las cosas que le haba dicho y luego salir corriendo. Despus de todo, por qu iba a esperar que l actuara... como un esposo real?
      Dicindose que no haba razn para seguir posponiendo el mal trago, baj la escalera. Jon estaba en el despacho. Ella llam ligeramente y entr. Sus ojos se
dirigieron en el acto a la carta que tena frente a l. La reconoci como la que haba llegado de Nassau aquella maana.
      -Es de Harry Silver -dijo-. Confirma su visita. Va a traer a su esposa con l. He pensado que sera una buena idea invitarlos a cenar.
      -Jon, necesito hablar contigo -qu rgida y forzada sonaba su voz. Not que l frunca el ceo y su corazn aument la intensidad de sus latidos-. Lo siento
-aadi en tono lastimero-, s que te debo una disculpa... no deb haber hablado como lo hice... estaba equivocada.
      -S, lo estabas -reconoci l con calma. Se puso en pie y dio la vuelta para quedar frente al escritorio. Haba una expresin en sus ojos que ella no pudo
reconocer, pero de modo instintivo dio un paso hacia atrs, slo para descubrir que Jon la haba seguido y estaba frente a ella-. Muy equivocada -murmur con suavidad.
Extendi las manos y la estrech en sus brazos-. No soy una mquina, Sophy... eso no. Y tambin soy capaz de sentir. Tengo... tengo corazn... aunque opines lo contrario.
      Su boca se movi sobre la de ella con infalible instinto, acariciadora, provocativa, seductora. Sophy reconoci todo aquello con asombro, cuando sus labios
se entreabrieron ansiosos, respondiendo a la clida exploracin de los de l, como la tierra sedienta absorbe la lluvia. El doloroso incidente con Chris fue olvidado;
ella senta el cuerpo ligero y hueco, vaco de todo lo que no fueran las sensaciones que estaba despertando la boca de Jon en la suya. l la estaba besando de la
forma en que ella siempre haba soado ser besada, con una habilidad y un conocimiento que jams habra imaginado que Jon poseyera. Medio desvanecida se puso tensa,
pero Jon no la solt.
      -Oh, no -murmur l trasladando su boca de los labios de ella a su oreja-. No vas a poder escapar con tanta facilidad de esto, Sophy.
      Una de sus manos la solt para sujetarle la cara, con firmeza, pero sin el dolor que Chris le haba provocado.
l se haba quitado las gafas, y tan cerca como estaba, sus ojos resultaban de un azul casi increble. No era zafiro, ni marino, sino un azul intermedio entre
esos dos tonos, pens ella, sin poder apartar su mirada de ellos. Jon estaba hablando todava y a ella le llev varios segundos captar el sentido de sus palabras.
      -Despus de todo -dijo l en tono sedoso-, no era esto lo que queras cuando te volviste tan furiosa contra m?
      Instantneamente ella se sinti asqueada e impresionada. Pensaba l de veras, que haba tratado conscientemente de incitarlo a que la besara?
      Sophy movi la cabeza de un lado a otro, con la amarga negativa estallando en su garganta antes de que pudiera acallarla.
      Durante un segund l no dijo nada. Entonces not que iba soltndola poco a poco, con los ojos cerrados. Dio un paso atrs. Ella se estremeci, sintindose
desolada... ansiosa de volver a sentir el calor de los brazos de l en torno a su cuerpo.
      -Perdname... -la voz del hombre era ms dura de lo que ella haba odo nunca-. Es evidente que tom tu furia por frustracin.
Frustracin? Poco a poco, el significado de sus palabras lleg hasta su mente y una oleada escarlata se extendi por su piel, revelando la intensidad de su
clera. Crea l ciertamente que ella lo haba incitado de modo deliberado a... a hacerle el amor... porque estaba sufriendo de frustracin debido a lo que haba
interrumpido entre ella y Chris? Que ella deseaba que l terminara lo que Chris haba empezado?
      Tal pensamiento la hizo sentirse asqueada. Por segunda vez en aquel da, se sinti furiosa contra su marido.
      Las lgrimas cosquillearon sus ojos, pero se neg a dejarlas fluir.
      -No podas estar ms equivocado -le dijo con voz ronca-. No te menta cuando dije que Chris me haba atacado. En cuanto a creer que yo deseaba que t... terminaras
lo que l haba empezado... -trag saliva con un esfuerzo, tratando de combatir las nusea que se haba formado en su estmago-. Ests cometiendo una injusticia
contigo y conmigo. No puedo imaginar por qu quisiste que nos casaramos Jon, si esa es la clase de mujer que crees que soy. Estoy muy cansada -le dijo, cuando pas
el ataque de furor, dejndola exhausta fsica y emocionalmente-. Creo que debe de ser este calor abrumador el que nos tiene a todos tan nerviosos. Me voy a la cama.
      Titube en la puerta, consumida por un deseo totalmente loco de darse la vuelta y suplicarle que volviera a cogerla en sus brazos y a besarla como lo haba
hecho antes. De algn modo, encontr fuerzas suficientes para resistir la tentacin.
      Ya arriba, se mir en el espejo, antes de desvestirse, y se toc los labios con la punta de los dedos, recordando la forma en que Jon la haba besado. Haba
pensado alguna vez que Jon sera un hombre titubearte, inseguro y un poco torpe para besar. Sin embargo su boca se haba movido sobre la de ella con una autoridad
muy masculina, sutilmente exigente. Revelaba una experiencia que jams haba credo que l poseyera. Para un individuo que mostraba tan poco inters en el sexo como
Jon, aquella habilidad era tan inesperada como admirable. Y Sophy no estaba segura de que eso le gustara.
Dnde y con quin haba obtenido aquella experiencia? Haba estado alguna vez profundamente enamorado? Tan profundamente enamorado que lo haba dejado incapacitado
para volver a comprometerse fsica y emocionalmente con otra mujer? Tal pensamiento la hizo estremecerse un poco. De cualquier modo, se dijo somnolienta, mientras
empezaba a prepararse para acostarse, estaba demasiado cansada, para seguir atormentndose con preguntas que no parecan tener respuesta. Maana, se prometi, tratara
de resolver esos misterios. Maana...


      Al da siguiente, Sophy se despert un poco ms tarde que de costumbre, y, para desilusin de los nios, decidi no utilizar el nuevo automvil para llevarlos
a la escuela. Despus de explicarles que necesitaba conducirlo un poco tiempo ella sola, logr tranquilizarlos.
      Haba prometido a Jon acercarlo a Cambridge despus de dejar a los nios y decidi aprovechar el viaje para hacer algunas compras.
      -Podramos encontrarnos para almorzar -sugiri Jon, cuando ella detuvo el vehculo en el centro de la ciudad-. A menos claro, que no tengas tiempo.
      Sophy haba estado temiendo encontrarse a solas con l, despus de lo sucedido la noche anterior, pero Jon pareca tan tranquilo como siempre y nada en su
actitud revelaba que se hubiera producido cambio alguno en l.
      -Pues... s, me encantara almorzar contigo -contest por fin.
      -Magnfico.
      La sonrisa que le dirigi hizo que su corazn iniciara una alocada danza; pero, por alguna tonta razn, se limit a quedarse sentada en el automvil, vindole
alejarse, sin poder apartar la mirada de su cuerpo fuerte, esbelto y gil. Usaba su nueva ropa como si no encontrara ninguna diferencia con respecto a la vieja,
y al notar la forma en que ms de una mujer se volva para mirarlo avanzar por la calle, Sophy pens que habra sido mejor dejar que siguiera con sus pantalones
anchos y sus camisas deformadas. No quera que otras lo mirasen, comprendi con un repentino y agudo dolor. No quera que admirasen sus lneas viriles, la anchura
de sus hombros bajo el algodn delgado de su camisa...
      Como alguien que se moviera con lentitud en un sueo, Sophy movi la cabeza de un lado a otro, y se oblig a salir del automvil y a cerrarlo con llave.
      Sus compras no le ocuparon mucho tiempo y comprendi que iba a llegar un poco temprano a la oficina de Jon, donde haba quedado en verse con l. Mientras se
diriga con toda calma hacia el lugar de la cita, vio en un escaparate un atractivo vestido de verano, de color verde limn, y cedi a la tentacin de entrar a probrselo.
      Le quedaba a la perfeccin y haca resaltar el tono dorado de su piel, as como los destellos rojizos de su cabello. Los estrechos tirantes se anudaban en
coquetos lazos en los hombros y un ancho cinturn subrayaba lo diminuto de su cintura.
      -Parece haber sido hecho para usted -dijo la vendedora, con sinceridad.
      -Me lo llevo... -Sophy aspir una gran bocanada de aire antes de aadir-: Me lo llevo puesto.
      Los ojos de la vendedora brillaron alegremente.
      -Huummm... ciertamente, le va a gustar mucho a l, quienquiera que sea.
      -Mi esposo... -dijo Sophy sin pensarlo y, cuando comprendi lo que haba dicho, su rostro se llen de un intenso rubor. Por supuesto que no estaba comprando
aquel vestido para gustarle a Jon! Lo estaba comprando porque era fresco y ella tena calor. Adems, iba siendo hora ya de que se comprara cosas bonitas y...
      Con cierta impaciencia, pag e hizo que le guardaran en una bolsa el que llevaba puesto. Empezaba a arrepentirse de su decisin, pero se senta demasiado mortificada
para cambiar de opinin delante de la empleada.
      Jon la estaba esperando ya, cuando lleg al despacho. Al abrirle la puerta, como el fuerte sol del medioda le diera a l en la cara. Se percat de que pareca
cansado. Lneas de tensin distorsionaban un poco su boca y, por alguna razn, pareca extrao... ms duro y ms viril. Como si lo estuviera viendo por primera vez,
Sophy lo mir fijamente, llena de confusin. l, a su vez, la estaba observando con atencin con tal aire de franca admiracin que el vestido, que a ella le haba
parecido tan fresco y bonito en la tienda, ahora le pareca provocativo y peligroso.
      -Hace tanto calor que creo que valdra la pena comer en el Mill -dijo Jonathan.
      El restaurante mencionado se encontraba en la orilla del ro y era muy popular. Sophy dudaba mucho de que encontraran mesa desocupada, pero estaba demasiado
ansiosa de escapar de la agobiante atmsfera de la pequea oficina para protestar. Senta que se ahogaba. Deba de ser el calor, pens, mientras salan; pero incluso
al aire libre de la calle continu la tensin.
      Sophy tuvo que andar aprisa para mantenerse a la altura de Jon, de modo que lleg al automvil jadeante y acalorada. En contraste, l pareca fresco y tranquilo.
Pero, lo estaba verdaderamente? Un sexto sentido hizo que ella lo observara. Algo en su expresin le revel que estaba tan tenso como ella. Aquella nueva situacin
era algo que Sophy no saba cmo manejar. Casi de la noche a la maana, Jon se haba transformado de un hombre bondadoso, que le resultaba muy simptico y hacia
quien senta cierto cario fraternal, en un desconocido para quien sus sentimientos estaban muy lejos de ser fraternales.
      Not que el rostro le arda al recordar su lacnica acusacin de la noche anterior. Ella haba provocado en l aquel cambio, lo reconoca. La verdad era que
deseaba que Jon reaccionara fsicamente a sus comentarios. Todos los sentimientos que tanto haba estado luchando por contener salieron a la superficie, mientras
pona en marcha el automvil. Por qu tena que descubrirlos ahora, cuando era demasiado tarde? Por qu no se haba dado cuenta, antes de casarse, de que ella
era vulnerable a la atraccin de Jon? Se deba a que estaban casados el que ella empezara a verlo bajo una nueva luz?
      Para sorpresa suya, Jon haba reservado una mesa en el Mill. Lo hizo no afuera, donde haba mucha gente, sino en el fresco interior, tranquilo y con mesas
muy separadas unas de las otras.
      Sophy eligi el men sin entusiasmo, pues saba que se hallaba muy tensa para disfrutar de la comida. Quera estar con Jon y no quera. Estar a solas con el
joven la pona nerviosa. Era algo que jams haba experimentado antes con l, aunque era un sentimiento muy familiar para ella. Lo haba experimentado cada vez que
sala con un hombre que le agradaba y que ella pensaba que podra ayudarla a sobreponerse al estigma con que Chris la haba marcado. Era la ms terrible tontera
del mundo, desear a Jon fsicamente, se dijo con desilusin, sobre todo porque se trataba de un sentimiento al que l no corresponda en forma alguna.
      Sophie slo pudo comer un poco de cada plato de los dos que haba pedido y no quiso postre; se dedic a juguetear con su taza de caf, mientras Jon disfrutaba
de manera evidente de todo lo que fue encargando.
Por qu haba pensado ella alguna vez que era un hombre torpe? Sophy haba observado, admirado, durante toda la comida, los movimientos metdicos y seguros
de las manos masculinas. Ahora, mirndolas de nuevo con atencin, se imagin el gozo que sentira con aquellos largos dedos sobre su piel.
      -Sophy...
      Ella levant la mirada y sinti que algo le oprima la boca del estmago al comprobar la forma en que la estaba observando.
      -Jon?
      -Hay cajas que es mejor no abrir nunca, Pandora -dijo con voz tranquila, contestando la pregunta de ella-, pero ahora es ya demasiado tarde para evitarlo.
      Sophy se humedeci los labios secos con la punta de la lengua. Aquella mirada que acababan de intercambiar, le haba aclarado de modo definitivo, que Jon haba
identificado el deseo que haba conseguido despertar en ella.
      -Qu quieres decir? -pregunt Sophy en voz baja.
      -Es evidente -repuso l con suavidad, haciendo a un lado el plato vaco del postre y mirndola con intensidad-. Demonios, Sophy, la verdad es que te deseo!
-prosigui en un tono lleno de pasin, que ella no le haba odo nunca antes-. Te deseo como un hombre desea a una mujer... en mis brazos... en mi cama. Oh, no
te preocupes! No me voy a imponer a ti por la fuerza. Te he trado aqu para que podamos discutirlo con sensatez.
      -Pe... pero t no... eres as... -tartamude ella, trmulamente.
      En el rostro de Jonathan se reflej una extraa expresin. Su voz son muy suave, un poco metlica, al decir:
      -Ests equivocada, Sophy. Soy... como cualquier otro hombre, y me duele tener que admitirlo. Pobre Sophy, qu sorprendida pareces! Pero, de veras creas
que yo era del todo indiferente al sexo? Oh, ya s que no me consideras fsicamente atractivo, pero, por desgracia, la capacidad del ser humano para experimentar
deseo no va en razn directa a su atractivo fsico. Es esa otra realidad que t encuentras difcil de digerir? Mi pobre, Sophie! Preferiste siempre verme ms como
una mquina que como un ser humano. Y me temo que la nica culpable de lo que est pasando eres t -habl con cierta dureza. Se toc las gafas, y aadi-: No soy
ciego, a pesar de usar estas cosas... Lo mismo si quieres admitirlo como si no, lo cierto es que me has estado provocando de forma deliberada ltimamente. Por qu?
A causa de Benson?
      Incapaz de or nada ms, Sophy reaccion instintivamente e hizo algo que nunca antes haba hecho en su vida. Se levant y sali huyendo del restaurante. Corri
hacia el automvil sin que Jon pudiera detenerla, puso en marcha el motor y arranc a toda prisa, alejndose de all como si huyera del diablo.
      Hasta que lleg a la casa no se dio cuenta de lo que haba hecho. Haba dejado a Jon plantado en el Mill. Todo debido a que ella no haba tenido el valor de
ser tan franca como l lo haba sido con ella. No se haba sentido capaz de decirle que su reciente conducta provocativa surga precisamente de una mezcla de curiosidad
e inters por l, y que no tena nada que ver con Chris. No, no era slo curiosidad e inters... haba deseo tambin... el mismo deseo que se estaba apoderando de
su cuerpo en aquel momento al recordar lo que l le haba dicho de que tambin la deseaba como un hombre desea a una mujer.
      Se lanz con rapidez hacia el telfono. Busc a toda prisa el nmero de Mill en la gua y lo marc. Le pareci que pasaba una eternidad antes de que alguien
contestara. Pregunt impacientemente por Jon y, despus de otra interminable espera, le dijeron que se haba marchado ya.
      Deba de haber cogido un taxi, reflexion con remordimiento. Por qu haba reaccionado as... como una tonta adolescente? Qu iba a decirle a Jon cuando
regresara a casa?



Captulo 6
      Slo que l no regres. Al menos, no lo hizo inmediatamente y no haba vuelto tampoco cuando ella volvi de recoger a los nios del colegio. Haba marcado
el telfono del despacho varias veces sin obtener respuesta y empezaba a preocuparse muy en serio. Jon tena mucha razn en estar enfadado con ella, pero... por
qu le estaba haciendo aquello? Dnde se encontraba?
      Tuvo que mentir a David y a Alex, dicindoles que haba tenido que ir a atender un negocio. Por fortuna, ellos estaban acostumbrados a sus ausencias repentinas
y no insistieron en el asunto.
      La hora de la cena lleg y pas, sin que diera seales de vida. Sophy se qued levantada hasta medianoche, invadida por el pnico a cada minuto que pasaba.
La haba dejado Jon para siempre? Estaba tan enfadado con ella que no soportaba la idea de volver a su lado? O haba tomado su huida como un indicio de que consideraba
su revelacin repulsiva... de que lo encontraba a l enteramente repulsivo? Mordindose los labios de angustia, mientras paseaba de un lado a otro de la habitacin,
oy de pronto que un automvil se acercaba por el sendero de la entrada.
      El taxista la vio aparecer en la puerta e hizo un ademn de alivio.
      -Creo que est inconsciente.
      En el primer momento, cuando Sophy mir hacia el interior del vehculo, pens que el conductor tena razn, pero Jon estaba consciente, aunque indudablemente
borracho. Entre ella y el taxista lograron llevarlo a la casa, donde se desplom en el sof de la sala.
      El olor a whisky se desprenda de su piel y de su aliento.
      -Al menos, no es un borracho violento -coment l hombre en tono consolador, cuando ella sali a pagarle-. Fue muy caballeroso, hasta que medio perdi el conocimiento.
      Sophy volvi con lentitud a la casa. Jon nunca beba ms que un ocasional trago o una copa de vino. Nunca lo haba visto as, ni nunca esper verlo. Se haba
ido a embrutecer con alcohol para olvidar su deseo por ella? Sophy tena muchas ganas de decirle la verdad: que tambin lo deseaba? Y quera disculparse por la forma
tonta en que haba salido huyendo del restaurante.
l lanz un gemido y ella se acerc al sof, reflexionando que al da siguiente no slo iba a tener una resaca del tamao del mundo, sino tambin el cuello
torcido, si lo dejaba como estaba. Pero, cmo poda moverlo? Lo intent y descubri que le era imposible, as que se limit a acomodarlo lo mejor que pudo, profundamente
aliviada por qu, por lo menos, haba vuelto.


      -Por qu est to Jon durmiendo en la sala? -pregunt Alex con inocencia durante el desayuno.
      David contest, mirando a su hermana con dbil menosprecio:
      -Porque ha bebido. Huele como pap cuando l y mam volvan de una fiesta.
      -S, pero, qu tiene eso que ver con que haya dormido abajo? -insisti Alex, aunque se interrumpi cuando el sujeto de su pregunta entr en la cocina. Los
ojos azules estaban inyectados en sangre y su piel bronceada era casi cenicienta.
      -Quieres caf? -pregunt Sophy con voz tranquila.
      Jon asinti con la cabeza y cerr los ojos. Gimi un poco, al hacerlo.
      -Qu ha sucedido? -pregunt, sentndose junto a Alex y tomando el caf que Sophy le haba servido.
      -No s, realmente. Te trajo aqu un taxista.
      -Oh, cielos, s! Me encontr con unos amigos de la universidad. Lo cual me recuerda... Creo que acept una invitacin para una fiesta esta noche, a la que
podemos ir t y yo -busc en un bolsillo y sac un pedazo de papel con una direccin escrita-. S, aqu est...
      -No has tenido bastante fiesta con la de anoche? -pregunt Sophy con sequedad, cogiendo el papel de su mano, y ponindose a alisarlo.
      -Huummm... debemos ir. Es alguien que va a establecerse por su cuenta y es posible que necesite mi ayuda. Si t no quieres ir, podra ir yo solo.
      Sophy reconoci instantneamente que no era aquello lo que deseaba. Quera estar con l... quera ser aceptada por sus amigos como su esposa.
      -No... no. Ser una agradable distraccin para m.
      Tendra que conseguir que alguien se quedara con los nios, lo cual no sera muy difcil. Helen Saunders, de la Oficina de Correos, tena una hija adolescente
que cuidaba nios tratando de ahorrar dinero para comprar su primer automvil. Susan era una chica agradable y responsable, a quien Sophy crea que poda confiarle
los nios sin en el menor temor.
      -Por qu no subes a dormir un poco ms? -sugiri a Jon, notando lo somnoliento y torpe que se encontraba an.
      -Hummmm... creo que es una buena idea.
      Lo vio marcharse, consciente de que anhelaba correr tras l y llenarlo de mimos y cuidados, como si fuera su marido de verdad.
      -Pobre to Jon, parece sentirse muy mal -coment Alex llena de simpata.


      Susan Saunders acept encantada y Sophy qued en pasar a recogerla a las ocho de la noche.
      Cuando volvi de dejar a los nios en el colegio se puso a examinar el contenido de su guardarropa, para elegir el vestido que usara aquella noche. Al cabo,
seleccion uno recto, de seda color crema, que haba comprado en Londres obedeciendo a un repentino impulso. Haba sido tan tremendamente costoso, que se haba sentido
demasiado culpable para ponrselo hasta aquel momento.
      Sostenindolo contra s misma frente al espejo, vio cmo el color crema resaltaba su bronceado y la sedosa abundancia de su cabello. El discreto frente del
vestido estaba compensando por el profundo escote de la espalda. El vestido resultaba muy fresco para lo que ella sospechaba que iba a ser una velada muy calurosa.
      Una vez tomada su decisin, baj a la cocina, sin ceder a la tentacin de ir a la habitacin de Jon para comprobar si estaba despierto.
      Tarde o temprano tendran que hablar y ella tendra que disculparse de su conducta y asegurarle que no haba sido porque lo considerara repulsivo, sino por
todo lo contrario.
      Jon baj poco despus del almuerzo, con aire cansado.
      -Cielos, me siento terriblemente mal! -exclam-. Haca mucho, mucho tiempo que no beba como lo hice anoche -se sent frente a la mesa de la cocina y ech
la cabeza hacia atrs-. Tengo el ms horrible dolor de cabeza que puedas imaginarte.
      En silencio, Sophy le disolvi un par de aspirinas en agua y se las dio a beber. l cerr los ojos, mientras lo haca.
      -Jon, acerca de lo de ayer -empez a decir, antes de que volviera a perder el valor, pero la expresin de los ojos de l, que los haba abierto de nuevo, la
hizo callar.
      -Ahora no, Sophy -rog l con fatiga-. Deja las cosas como estn, quieres? Voy a tomar un poco de aire fresco.
l no quera que ella lo acompaara, decidi Sophy. Estaba arrepentido de haberle dicho lo que le haba dicho? De forma ociosa, sus ojos siguieron su lento
avance hacia la puerta, preguntndose, asombrada una vez ms, cmo poda haber pasado por alto hasta entonces su viril atractivo... Asi con mano temblorosa el tarro
de caf. As que aquello era el deseo, la feroz y candente necesidad que haca a un lado cuanto se interpona en su camino... que exiga e incitaba. Jon la deseaba
y se lo haba dicho. Deba de ser la cosa ms sencilla del mundo ir a su lado y decirle que ella lo deseaba tambin, pero no lo era.


      -Ven para que te vea, cuando ya ests arreglada -dijo Alex, que se hallaba en la salita con Susan y David. Sophy sonri y asinti con la cabeza. Jon se encontraba
ya arriba, arreglndose, pero ella acababa de llegar de buscar a Susan. De acuerdo con Jon, deban estar en la casa de sus amigos a las nueve en punto. Sophy se
haba baado y maquillado antes de ir por Susan, pero todava no se haba puesto el vestido de seda.
      Haba decidido llevar el BMW. Era la primera vez que iba a conducirlo con un pasajero, exceptuando aquel primer breve paseo que diera con toda la familia la
tarde que entrenaron el automvil. Sin embargo, Jon era un hombre que jams criticaba su modo de conducir.
      La joven casi tropez con l en el pasillo de arriba. Jon extendi las manos para sostenerla, tocndola durante un breve instante. Ese slo contacto bast
para que una ola de calor se extendiera por su cuerpo.
Cmo era posible que alguna vez lo hubiera considerado poco atractivo?, volvi a preguntarse, dolida por lo que conceptuaba entonces una solemne estupidez.
El cabello de Jon estaba todava un poco hmedo y se rizaba a la altura del cuello. La camisa blanca que llevaba se cea a su piel. Los pantalones negros no recordaba
haberlos visto antes y entonces se dio cuenta de que eran parte de un traje de vestir, cuya chaqueta tena en el brazo. Era un traje nuevo, estaba segura. Llevaba
una corbata de lazo y cuando pas frente a ella percibi el suave aroma de una colonia masculina de tipo ctrico.
      -Estar lista en unos minutos -dijo ella-. Slo tengo que ponerme el vestido y peinarme.
      Una vez preparada, no se sinti muy segura de que el vestido color crema hubiera sido una buena eleccin. Haba olvidado que el escote de atrs era tan bajo
que le resultaba imposible utilizar sujetador. La seda, aunque perfectamente decorosa, insinuaba la forma de sus senos de una manera poco familiar para ella. Se
dej el cabello suelto y desliz los pies en unas sandalias tambin color crema, de tacn, que la hacan todava ms alta que de costumbre. Por primera vez en su
vida, no se senta avergonzada ni turbada por su estatura. Incluso con aquellos tacones no poda compararse a Jon. Cogi su bolso de mano y baj.
      -Guau... los dos estis sensacionales! -exclam Alex, con los ojos, llenos de admiracin, yendo de Jon a Sophy. Susan le sonri y despus se ruboriz con
intensidad cuando volvi la mirada hacia el hombre. Un dolor agudo atraves el corazn de Sophy, un dolor que, se vio obligada a reconocer, estaba provocado por
los celos. Estaba celosa, s! Celosa de una chica de dieciocho aos, porque sta haba reconocido de forma instantnea lo que a ella le haba costado aos enteros
percibir: que Jon era un hombre muy atractivo y muy deseable.
      -No volveremos tarde -en vez de que su voz fuera tranquilizadora, son un poco brusca-.
      Jon frunci el ceo mientras salan.
      -Ests bien? -pregunt l-. Te noto nerviosa.
      -Es el calor -contest ella. En parte era verdad, despus de todo. Pero l deba conocer la verdadera razn de que ella se mostrara tan nerviosa, no? Jon
le toc el brazo al abrir la puerta del coche para Sophy y sta se estremeci, con dardos candentes atravesando su carne y destruyendo toda su compostura.
      -Por Dios, Sophy! -su voz era dura, muy cercana a su odo-. Qu diablos te imaginas que voy a hacer? Crees que voy a ceder a mis pasiones animales y a poseerte
delante de los nios? Siento mucho que hayas descubierto que soy un ser normal, que funciono sexualmente como cualquier hombre. Pero no necesitas aterrorizarte por
eso. Ya te he dicho que no tienes nada que temer.
      -Eso ya lo s.
      -De veras? -su boca se torci de una forma que empezaba a serle familiar-. Pues tienes una forma muy extraa de demostrarlo; s, muy extraa -recalc.
      Dio la vuelta hacia la puerta del lado del pasajero, la abri y se sent junto a la joven.
      Aunque Sophy estaba ms segura que nunca de cunto lo deseaba, logr sobreponerse y concentrarse en conducir el nuevo automvil. Not, casi distrada, la forma
fcil en que el amplio vehculo responda a los mandos. Era un placer conducirlo, pero en aquellos momentos, su estado de nimo no era el adecuado para apreciarlo.
      A las nueve y diez detuvo el vehculo en el sendero de entrada a la casa de los amigos de Jon. El edificio, de estilo Tudor, en una avenida donde haba muchos
similares, era un reconocible smbolo del xito.
      Anduvieron hacia la puerta de entrada.
      Una mujer morena, de pequea estatura, abri la puerta, sonriendo feliz al ver a Jon.
      -Querido, has podido venir! -exclam riendo-. Despus de cmo te fuiste anoche, no estbamos seguros de que recordaras nuestra invitacin... -slo entonces
se tom la molestia de volverse hacia Sophy-. As que sta es tu esposa? Pasad, por favor. No sabes lo emocionados que nos sentimos al encontrarnos anoche con Jon
en Cambridge -dijo, mientras los conduca a travs de la casa hacia una amplia terraza que haba en el fondo, donde los ricos aromas de la carne asada se mezclaban
con el calor de la noche-. Hace aos que no lo veamos. Roy, mi esposo, se puso muy contento. Est teniendo problemas con su nuevo ordenador, y si alguien puede
ayudarlo a resolverlos es Jon. Cunto tiempo llevis casados?
      Segua hablando con Sophy, pero fue Jon quien contest, con expresin inescrutable:
      -No hace mucho... ms bien poco tiempo, en realidad.
      Sophy not que los ojos castaos de la mujer iban, de forma especulativa del rostro de Jon al de ella. Con el paso del tiempo quiz llegara a sentir simpata
por aquella diminuta morena, pero, de momento, nicamente se daba cuenta de su expresin y de su evidente inters en Jon. Cielos! pens con desesperacin, en qu
se estaba convirtiendo? En una mujer que senta celos de cuantas miradas de admiracin femenina reciba su marido? Deba de haberse vuelto loca, o tal vez estaba
sufriendo algn tipo de enfermedad producida por el calor. O sera, en efecto, debido a la frustracin de la que la haba acusado Jon no haca mucho?
      -Hay aqu una vieja amiga tuya a quien te va a gustar mucho, ver, querido -estaba diciendo ahora su anfitriona, dirigindose a Jon. Se colg de su brazo de
una forma que hizo a Sophy rechinar los dientes-. Roy, ven aqu un momento -llam a su esposo. Sophy observ que un hombre rubio y fornido se apartaba de un pequeo
grupo.
      Pareca ms viejo que Jon, aunque Sophy calcul que deban de ser ms o menos de la misma edad. Sus astutos ojos almendrados la observaron con seriedad, mientras
le estrechaba la mano.
      -As que eres la esposa de Jon? Qu suerte tienes, Jon, es preciosa!
      -yeme! -protest Andrea, dndole un golpe juguetn en el brazo-. Recuerda que ests casado conmigo...
      -Ah, te sientes celosa! -ellos estaban slo jugando... pero Jon hubiera podido decirle lo mismo a ella y no habra sido una broma-. Creo que conoces a la
mayor parte de la gente que hay aqu -sigui diciendo Roy dirigindose a Jon-. Qu te traigo de beber?
      -Despus le dars de beber lo que sea -lo interrumpi Andrea-. Jon, hay una amiga tuya muy especial que te gustar ver. Un viejo amor -aadi guiando el ojo
a Sophy, como para demostrarle que continuaba jugando. Sin embargo, Sophy se puso muy rgida y not que Jon tambin.
      -S? -pregunt l, pretendiendo disimular su inters.
      -Se trata de Lorraine. Debes recordarla, Jon. Vaya, t y ella fuisteis inseparables por lo menos durante dos semestres. Estaba loca por ti.
      -Pero Jon logr eludir todas sus trampas, verdad, amigo mo? -Roy estaba riendo, sin hacer caso del ceo fruncido de su esposa-. Y me alegro de que as fuera.
De otra forma, Lorraine te habra atrapado en el matrimonio, y yo nunca hubiera tenido oportunidad de conocer a esta hermosa dama -bes los dedos de Sophy, en un
ademn galante, mientras hablaba.
      -Todas estbamos un poco enamoradas de Jon durante nuestra estancia en la universidad -explic Andrea a Sophy con una leve sonrisa-. Era muy diferente a los
otros estudiantes. Ms sofisticado y un poco retrado. Eso lo haca parecer muy emocionante, como inalcanzable... un desafo para todas nosotras, me temo. Solamos
perseguirlo de manera muy injusta. Y lo que t queras era que te dejramos en paz para seguir con tu trabajo, no es cierto, querido? -aadi, dirigindose a Jon.
      Este pareca muy incmodo. Tir un poco de su corbata de lazo, como si lo estuviera estrangulando, pero aquella vez Sophy no se dej engaar. No estaba realmente
turbado. Slo pretenda estarlo. Al mirarle a los ojos, descubri que Jon se encontraba tranquilo, que se mostraba un poco arrogante, pero de ninguna manera turbado.
      -Ven a saludar a Lorraine o nunca me lo perdonar -insisti Andrea, alejando a Jon de Roy y de Sophy, la cual los vio marcharse en silencio.
      -No hagas caso a mi esposa -la voz de Roy era bondadosa y Sophy comprendi que el hombre se senta un poco incmodo-. Ella tiene razn al decir que la mayor
parte de las muchachas de nuestro grupo estaban interesadas por Jon. Pobre muchacho, se vio obligado a vivir casi como un ermitao, a fin de cuentas, slo para librarse
de ellas. En aquellos das las chicas acababan de descubrir el sexo -explic a Sophy con una sonrisa-. Fue una poca difcil para nosotros, los hombres, vernos perseguidos,
en vez de tener que perseguir.
      -Estoy segura de que debe de haber sido un infierno para vosotros -reconoci Sophy, imitando el tono ligero y juguetn de su interlocutor.
      Era fcil conversar con Roy, lo que no impidi que su mirada siguiera la cabeza oscura de Jon y lo viera inclinarse hacia la mujer rubia frente a la que se
haba detenido. Andrea se alej, dejndolos solos. Roy continuaba hablando y Sophy contestaba cuando era necesario; pero, por dentro se senta atormentada por los
celos. Qu se estaban diciendo? Era aquella mujer el amor de la vida de Jon? Ansiaba estar con ellos, or lo que decan. Su oportunidad lleg cuando alguien llam
a Roy. Ya sola, se movi hacia donde estaba su marido, el cual se volvi en el momento en que ella llegaba a su lado.
      La sorpresa y algo ms, furia tal vez, cruz por su rostro.
      -Lorraine, te presento a mi esposa, Sophy.
      No haba la menor duda del tipo de expresin que el rostro de la otra mujer adquiri al ver a Sophy. Era vitrilica. Tanto era as que Sophy dio un paso atrs.
      -Ah est Peter Lewis. Quiero presentarte a l, Sophy.
      Con mucha habilidad, Jon la alej de Lorraine, haciendo que Sophy se preguntara si lo que estaba diciendo cuando ella lleg era slo para ellos.
      A las once empez a sentirse cansada. Jon estaba conversando con Roy en el estudio de ste, segn le haba dicho Andrea. Aunque todos eran muy cordiales, Sophy
no tena muchos deseos de hablar. Quera volver a casa. Quera estar sola con Jon.
      -Tan pronto la ha abandonado?
      Sophy reconoci al instante la voz metlica de Lorraine. Se volvi a mirarla.
      -As que Jon se cas por fin. Querida ma, cmo lo consigui usted? -se ech a rer al ver la sombra que vel las facciones de Sophy-. Oh, vamos! Yo lo conozco
muy bien. Jon puede parecer un miembro del sexo masculino extraordinariamente atractivo... pero las apariencias engaan. En lo sexual es un desastre... Yo lo s.
Pas meses enteros tratando de atraerlo a la cama conmigo, mientras estbamos en la universidad. Cuando lo logr... caramba, qu disilusin!
Por qu le estaba diciendo Lorraine todo aquello? se pregunt Sophy, mientras la escuchaba.
      Los brillantes labios rojos de la mujer se curvaron en una sonrisa burlona.
      -Oh, vamos... usted sabe que lo que digo es cierto. Tengo entendido que Jon ha estado viviendo como un monje desde que sali de Cambridge. l siempre tuvo
dificultades con el sexo y usted debe haberse dado cuenta de ello. A menos, desde luego, que nunca hayan sido realmente amantes, que su matrimonio sea blanco.
      Sophy se senta asqueada. Ahora comprenda lo que Lorraine estaba haciendo. La mujer odiaba a Jon. Sophy poda ver ese odio brillando en sus ojos. Pero Lorraine
no tena manera de conocer la verdad de lo que exista entre ellos, se dijo Sophy a s misma. Estaba slo haciendo cabalas, buscando un punto vulnerable en la armadura
de Jon, buscando una forma de humillarlo como, tal vez, Jon la haba humillado a ella anteriormente.
      Se pregunt si haba dado de modo accidental con la verdad. Poda Lorraine, como Louise, haber sido una de las mujeres que en el pasado trataron de seducir
a Jon, resultndole imposible la tarea? Mir a la rubia y not sus ojos duros y su pose arrogante. Lorraine era atractiva, no caba la menor duda. A los veintiuno
o veintids aos debi de haber sido una autntica belleza... y probablemente todava ms orgullosa y soberbia de lo que lo era en aquel momento. Tanto como para
jurar vengarse algn da de un hombre lo bastante tonto para haberla rechazado.
      -Lo siento mucho -logr decir, frunciendo un poco el ceo-, pero...
      -Oh, vamos, querida -la interrumpi Lorraine con impaciencia-. No me vengas con esas. S que Jon no ha cambiado. Era asexual a los veintids y sigue sindolo
ahora.
      -Me temo que est usted muy equivocada -de pronto se sinti gloriosamente fuerte, se alegr de poder hacer algo por Jon... de protegerlo de la malicia de aquella
mujer. Hasta logr sonrer con sinceridad, por primera vez en toda la velada-. No puedo hablar del pasado de Jon, desde luego -se encogi de hombros de forma delicada-,
pero te aseguro que como esposa no tengo nada que reprocharle.
      -Entonces, tal vez, querida, no es usted su esposa... al menos, no en el sentido que realmente cuenta.
      La asombr y enoj la persistencia de su interlocutora, ante la cual no estaba dispuesta a ceder.
      -Quiere decirme que cree que no hemos hecho el amor? -Sophy enarc las cejas y se ech a rer-. Oh, claro que lo hemos hecho! -se permiti que su voz se
volviera suave y soadora. Vio cmo la boca de Lorraine se endureca y cmo su piel se volva casi cenicienta.
      -No la creo -su voz era dura y, durante un momento, Sophy sinti compasin por ella, pero tambin record lo que Lorraine estaba tratando de hacer a Jon.
      -Entonces tendr que convencerla -dijo tranquilamente-. Qu es lo que quiere or Lorraine? Lo que me hace sentir Jon cuando me toca? Lo que siento cuando
lo toco a l? Son detalles demasiado ntimos para discutirlos con una desconocida, pero puedo asegurarle que en sus brazos me siento ms mujer de lo que me haba
sentido nunca en mi vida. Cuando l me acaricia, mi cuerpo se enciende y ansia ser posedo por l. Yo hubiera ido gustosa a su cama, sin matrimonio o con l. Cuando
su cuerpo posee el mo... -se detuvo al or la exclamacin ahogada que profera la otra mujer mientras retroceda con las manos en la boca como si las palabras de
Sophy la hubieran golpeado con fuerza. Se detuvo al otro lado de la terraza, para mirarla con patente veneno.
      -Sophy...
      Esta se volvi y palideci al ver a Jon de pie, detrs de ella. Cunto tiempo llevaba ah? Haba odo algo? Trag saliva y lo mir, pero l tena sus ojos
en otro lado.
      -Si no te importa, me gustara que nos furamos. Me sigue doliendo la cabeza.
      La invadi un gran sentimiento de alivio. Por supuesto que no haba odo nada! Se sinti profundamente ruborizada al recordar lo que haba dicho. Ahora que
haba pasado todo, se senta dbil y temblorosa. No haba nada que deseara tanto en aquellos momentos como marcharse. Sigui a Jon en silencio, en busca de sus anfitriones
para despedirse de ellos.
      No dijeron nada durante el recorrido de regreso a casa. Sophy dej a Jon que subiera a su dormitorio, mientras ella llevaba a Susan a su casa, en el automvil.
      Cuando volvi, no se qued abajo. Estaba cansada y senta el cuerpo exento de toda emocin. Al pasar frente a la habitacin de Jon vio que la puerta estaba
abierta. Se detuvo al or que l la llamaba y pas al interior. Jon estaba sentado en la cama, con la cabeza entre las manos.
      -Por qu lo hiciste? -acus en voz muy baja.
      -El qu? -pregunt ella a su vez, sintiendo que se le congelaba la sangre en las venas. Lo oy suspirar.
      -Vamos, Sophy, sabes bien a qu me refiero... a aquella pequea escena con Lorraine. Lo o todo, pero vosotras estabais tan enfrascadas en la discusin que
no os disteis cuenta de mi presencia. Fue una interpretacin maestra la tuya -aadi cansadamente-. Cmo pudiste hacerlo? Evocando recuerdos de tu relacin con
Benson?
      Sophy sinti que la sangre desapareca de su propio rostro.
      -No -ella casi se ahog con la negativa-. No... -aadi con un poco de tranquilidad-. Simplemente utilic mi imaginacin.
      -Qu quieres decir con exactitud?
      De pronto, Sophy se sinti cansada de eludir la verdad, de fingir. Estaba harta.
      -Sin duda t puedes analizar lo que dije y sacar tus propias conclusiones. Por lo pronto, yo no disfrut cuando Chris me hizo el amor. En realidad, nuestro
nico contacto de aquella ndole fue un fracaso total. Result doloroso... y vano. Y puedo asegurarte que l me encontr mucho menos satisfactoria incluso que yo
a l.
      -De veras? Entonces, por qu te sigue asediando?
      -Porque rechaza el hecho de que parezco estar disfrutando con otro hombre de lo que no disfrut con l -le contest con franqueza-. Y es un tipo al que le
gusta buscar problemas.
      -Lo creo -l la mir de forma directa por primera vez y levant la mano para frotarse la nuca, tratando de aliviar la tensin.
      -Te sigue doliendo la cabeza?
      -Aja...
      -Te dar masaje en el cuello, si quieres...
Cmo se le haba ocurrido decir tal cosa? Se qued expectante, esperando su rechazo y comprob con asombro que l se daba la vuelta y se tenda en la cama,
diciendo:
      -Gracias, sera estupendo.
      Jonathan se haba despojado de la chaqueta, pero tena puesta la camisa todava. Sophy no se atrevi a sugerir que se la quitara. En cambio, se inclin hacia
l, flexionando los dedos. Haba aprendido a dar masaje despus de una cada que tuvo en su adolescencia, cuando se hizo dao en una pierna, y haba encontrado alivio
al dolor tantendose los msculos. Pareca que aquella era una habilidad que nunca llegaba a olvidarse, una vez aprendida, aunque haba un mundo de diferencia en
tener la carne clida de Jon bajo las manos, y no la suya propia.
      Casi por instinto, Sophy encontr los duros cmulos que denotaban tensin y empez a darles masaje. Sinti cmo Jon se pona rgido durante un momento, pero
despus se relaj, aunque no dijo nada. El tiempo dej de existir, mientras ella se concentraba en su tarea. Jon respiraba entonces con lentitud... con tanta lentitud
que pens que se haba quedado dormido, por lo que se retir poco a poco, para no despertarlo.
      -No te detengas -protest l a mitad del movimiento. Sus ojos se agrandaron, cuando Jon se sent y empez a desabotonarse la camisa con impaciencia. Se la
quit, la arroj al suelo y volvi a acostarse boca abajo-. Tus manos son deliciosas, Sophy -dijo con voz ronca-. Sigue un poco ms.
      Ella obedeci de forma automtica, frotando la sedosa piel con sus dedos. AI inclinarse un poco ms hacia l, se sinti envuelta por el olor masculino de su
cuerpo. Trat de confesarse que estaba haciendo algo que habra hecho por cualquiera, pero no era as.
      Porque l no era cualquiera. l era Jon... y ella lo amaba... lo amaba? Se puso rgida y mir hacia el espacio, tratando de que su corazn recobrara su ritmo
normal. Por supuesto que no lo amaba. Lo deseaba, s... pero, amarlo? Luch denodadamente para convencerse de este pensamiento y acab reconociendo su inutilidad.
Lo amaba, eso era lo nico cierto.
Cunto tiempo haca de eso? Das, semanas, meses... incluso antes de que se casaran? Movi la cabeza de un lado a otro, tratando de aclarar sus ideas, aun
sabiendo que aquello era imposible. La impresin del descubrimiento haba sido demasiado fuerte.
      -Qu te pasa?
      Sophy se alej un poco, al ver que Jon se sentaba. No tena puestas las gafas, pero la estaba mirando como si pudiera leer todas las expresiones de su cara.
      -Te deseo -dijo Jon con suavidad, y extendi las manos antes de que ella pudiera moverse. Sus dedos le rodearon las muecas y la atrajeron hacia l, impidiendo
que escapara-. Es verdad lo que me dijiste sobre Benson?
      -Que fue el primer hombre que descubri que yo era frgida? S.
      Ella se alegr de que la hubiera devuelto a la realidad.
      -Frgida? -tir de sus muecas otra vez, no con mucha gentileza ahora, y se ri de ella cuando perdi el equilibrio y cay sobre la cama. Sophy trat de separarse
de l, pero su furiosa protesta fue acallada, cuando los labios masculinos aprisionaron los suyos.
      Un calor, intenso y devastador, descendi sobre ella en grandes oleadas, un calor que no tena nada que ver con la ardiente noche de afuera, un calor generado
en su interior por ella misma. Era una arrasadora conflagracin que amenazaba con destruirla de modo total. Ella nunca, jams, se haba sentido as antes.
      Todos los sentidos le decan que deba escapar antes de que Jon descubriera por s mismo la humillante verdad. Sin embargo, aunque los dedos de l ya no apretaban
con fuerza las muecas de Sophy, sta no poda liberarse de aquella boca, porque no quera renunciar al doloroso placer que provocaba en ella. La lengua de l toc
sus labios, los cuales se entreabrieron, admitindolo en la hmeda dulzura del interior. La joven contuvo la respiracin al sentir cmo la envolva la intimidad
de su beso. Se aferr a los hombros de l, sintiendo la quemazn de su piel bajo los dedos. Percibi los fuertes latidos de su propio corazn... el lento dolor que
se extenda por la parte inferior de su cuerpo, y que la dejaba medio paralizada.
      De pronto, le fue imposible resistirse. Su lengua roz la de l, de forma tentativa al principio, y despus, de manera ms osada con su cuerpo casi derritindose
contra el duro pecho de su marido.
      Sophy arda en deseos, y l slo la haba besado. Slo la haba besado, eso era todo. Sus labios se aferraron a los de l con desesperacin, cuando sinti
que su presin disminua. A ella le pareci que lo senta sonrer cuando su boca se movi con lentitud sobre su piel, explorando la forma de su rostro, con su respiracin
tibia contra la oreja de Sophy.
      -Djame quitarte esto.
      Sinti que sus dedos tocaban el nico broche que sostena su vestido y reacciono de forma instintiva, ponindose rgida.
      -Por favor, no lo hagas, Jon -suplic.
      Pero era demasiado tarde y, de cualquier modo, l no la estaba escuchando. Sus ojos estaban fijos en los pezones expuestos a l ahora que la proteccin de
la seda haba desaparecido. Petrificada, vio que la cabeza del hombre se inclinaba con lentitud hacia sus senos. Record, en una repentina oleada de repulsin, cmo
Chris haba mordido su carne tierna y cmo ella haba retrocedido, llena de dolor y de sorpresa. Hasta aquel momento se haba olvidado de algo tan desagradable...
aunque jams olvidara la furia y el desprecio de l.
      Sophy alarg los brazos en un ademn de protesta y sus dedos se clavaron en los hombros de Jon.
      -Por favor... -suplic, ronca de angustia.
      -Qu sucede, Sophy? -pregunt Jon, deteniendo el descenso de su cabeza.
      Ni siquiera el sonido familiar de su voz la calm.
      -No me gusta eso -se oy gemir a s misma-. Duele mucho...
      Ella advirti cmo sus ojos se oscurecan. Durante un instante esper que l expresara el mismo desprecio colrico de Chris, pero Jon se limit a preguntar:
      -Fue lo que l te hizo, Sophy? Te lastim?
      Sophy cerr los ojos y no se atrevi a contestar, por miedo de echarse a llorar. Qu le estaba pasando? No hacia mucho tiempo sus noches transcurran en vela,
deseando que Jonathan la acariciara y ahora que lo estaba haciendo...
      -Bueno, te prometo que yo no te har dao.
      Ella pudo sentir la tensin del cuerpo del joven cuando le rode los senos con las manos. A pesar de ella misma, se estremeci ligeramente. l acab de inclinar
la cabeza y, con gentileza, bes cada cpula color coral con sus labios tibios.
      Un suspiro estremecedor surgi de lo ms profundo de Sophy y el temor fue desapareciendo lentamente, arrastrado por la nueva ola de deseo que se haba apoderado
de ella. La sensacin de la boca de Jon haba sido tranquilizadora y torturante a la vez. Ella deseaba mucho ms que aquel toque ligero de sus labios contra su piel,
comprendi de forma dolorosa. Mucho, muchsimo ms... pero Jon se estaba ya alejando de ella.
      Con una reaccin instintiva y casi violenta, extendi las manos hacia l, introdujo los dedos en su cabello y sinti el inconfundible endurecimiento de sus
pezones bajo el calor de la bocanada de aire que l expuls.
      -Sophy -susurr.
      -Jon, por favor -suplic ella con suavidad, ardiendo de incontenible pasin.
      -Por favor, qu? Por favor... esto? -murmur y sigui acaricindola de forma deleitosa y tierna a la vez.
      Durante largos, largusimos minutos, los nicos sonidos que se oyeron en la habitacin fueron el de la torturada respiracin jadeante de ella, el hmedo movimiento
de la boca de l y los suspiros hondos y placenteros de ambos.
      Sophy lanz una exclamacin ahogada de dolor cuando l la solt, pero no porque Jon la hubiera lastimado, sino por otra razn ms profunda.
      -No tengas miedo. No voy a hacer nada que t no quieras.
l se movi y ella cerr los ojos. No se daba cuenta Jonathan de que lo que tema ahora era precisamente desearlo... que al desearlo se volvera vulnerable
ante l y que, como Chris, la encontrara insatisfactoria y la rechazara? aquello era algo que no podra soportar.
      Sophy se alej de l y comprendi que Jon haba percibido su cambio de actitud. De ah que exclamara con voz aguda y acusadora:
      -Es tarde ya, Jon -dijo ella mecnicamente-. Debo volver a mi habitacin.
      Durante un momento pens que la iba a detener. Entonces lo oy suspirar.
      -Sophy, t sabes que te deseo -dijo l en tono cansado-. Yo quiero que aprendas a desearme tambin, que no me tengas miedo. Me tienes miedo a m o al sexo
en general?
      -Un poco de ambas cosas -admiti ella-. No quiero que me mires de la forma en que me mir Chris, Jon -su voz son atormentada-. Creme, es mejor que me vaya
ahora. Si me quedara, te aseguro que acabaras desilusionndote.
      -Eso es lo que l te dijo? -pregunt Jon con aspereza-. Que todos los hombres te encontraran desilusionarte, porque a l le pareciste as?
      Ella le dirigi una sonrisa crispada, llena de amargura. Sus ojos estaban velados y tristes.
      -No soy tonta, Jon. Ha habido otros hombres... Oh, ninguno de ellos lleg a la intimidad fsica conmigo, porque, tarde o temprano, nuestra relacin llegaba
al punto en que los defraudaba.
      -Ests segura de que no dices todo eso slo porque me encuentras desagradable?
      -No! -la negativa de ella fue rotunda y sincera. Levant las manos y toc el rostro de l con cierto titubeo, tratando de sonrer-. Aunque no lo creas, Jon,
te encuentro en extremo deseable. Pero, no te das cuenta de que eso hace las cosas ms difciles para m? Debido a mi forma de ser, tengo miedo de desilusionarte.
      Se levant de la cama antes de que l pudiera decir algo. Cogi su vestido, sali al pasillo, y se dirigi corriendo a su propia alcoba.





Captulo 7
      Sophy despert durante la noche, sin saber qu la haba inquietado, consciente slo de que haba percibido un sonido diferente a los que sola or normalmente.
      La puerta de su dormitorio se abri y ella se sent en la cama. Sus ojos se agrandaron cuando vio a Jon.
      Llevaba puestos los pantalones del pijama, de seda oscura, y ella se puso tensa cuando se acerc a su cama. Lo deseaba, pero al mismo tiempo tena miedo de
lo que aquel deseo provocara, cuando l tambin descubriera lo intil que era como mujer.
      Cuando su marido levant la ropa, ella se ech a un lado, ahogando una exclamacin cuando l se acost junto a ella.
      -Jon!
      Su protesta fue acallada por el tibio roce de los dedos masculinos contra su boca.
      -No puedo dormir sin ti, Sophy -le oy decir con voz apremiante, mientras la estrechaba contra su pecho-. Slo quiero dormir contigo en mis brazos, eso es
todo.
      Increblemente, l se estaba quedando dormido ya, cuando la atrajo hacia el calor de su cuerpo. Sophie saba que deba despertarlo y mandarlo de vuelta a su
habitacin, pero era muy agradable tenerlo junto a ella, carne contra carne, corazn contra corazn. De forma instintiva se acurruc contra l, y suspir ligeramente
cuando sus brazos la rodearon, justo debajo de sus senos.
      Estaban casados, despus de todo, se record a s misma, antes de quedarse dormida. No haba nada inmoral en que estuvieran juntos, de aquel modo, Aparte,
desde luego, del hecho de que l no la amaba, mientras que ella...
      Jonathan la deseaba, pens desafiante. Se lo haba dicho y no haba razn para que no lo creyera. Qu tena ella que Lorraine y Louise no parecan poseer?
Tal vez no le gustaban las rubias, pens sonriendo, mientras el sueo se iba apoderando de ella.
      Despert muy temprano con la nebulosa sensacin de que algo diferente pasaba a su alrededor, pero no estuvo segura de lo que era hasta que sinti el peso del
brazo de Jon sobre su cuerpo. Eran poco ms de las cinco de la maana. Deba despertarlo tambin y mandarlo a su cama. Si Alex se levantaba temprano e iba a visitarla
para que jugaran un poco, como haca algunas veces, qu pasara?
      Trat de librarse para poder moverse y despertarlo, y no le fue posible hacerlo, porque mecnica e instintivamente el brazo de l la oprimi con tanta fuerza
que pareci que iba a romperle las costillas. Le oy murmurar algo entre sueos. Entonces se movi un poco hacia un lado, llevndosela con l, de forma que, no supo
cmo sus piernas quedaron entrelazadas.
      Sophy comprendi inmediatamente que Jon haba despertado, aun antes de que murmurara su nombre, con somnolienta sorpresa. El tono de su voz cambi de forma
sutil cuando repiti su nombre.
      -Mi hermosa Sophy -murmur contra su odo-. Quin habra soado que despertara un da contigo en mis brazos? -su mano recorri el cuerpo de ella y sta lo
sinti temblar ligeramente, cuando l pregunt-: Qu diablos tienes puesto? Parece algo como lo que utilizaba mi abuela.
      Efectivamente, se trataba de un largo camisn de algodn, un poco victoriano en cuanto a estilo. En realidad, slo lo usaba en invierno, pero la noche anterior,
por alguna razn que no habra podido explicar, se lo haba puesto a pesar del calor.
      -Jon, deberas volver a tu propia cama.
      Trat de girar sobre s misma para poder mirarlo y descubri al momento que no hubiera debido hacerlo. En sus ojos azules haba una expresin tan clida, que
la conmovi. Tena la mandbula oscurecida, y ella la toc, encontrndola rasposa contra sus dedos.
      -Me imagino que necesitas afeitarte dos veces al da -dijo. Al hacerlo se dio cuenta de lo trivial de su comentario.
      La boca de Jonathan se torci ligeramente, pero su voz era muy seria cuando contest con un murmullo:
      -Por lo menos.
      Los dedos de l rodearon la mueca de ella y pasaron su mano de la barba a la boca. La sensacin de sta movindose contra la yema de sus dedos era extraamente
ertica. Sophy se puso a temblar y un dolor leve se extendi a partir de su estmago, mientras l acariciaba con gentileza los dedos que se haba llevado a la boca.
Su mano libre descendi por su cuerpo hasta ponrsele en un seno.
      -Jon...
l le solt la mano y presion sus propios dedos contra la boca de ella.
      -No, no hables -rog con suavidad-. No digas nada, Sophy. No ahora.
      Y debido a que de pronto pareca sentirse transportada a un mundo de ensueo donde cualquier cosa era posible y en el que slo Jon exista, a ella le result
fcil acceder, dejarse llevar hacia donde l quera y entregarse por completo a la voluptuosidad de sus caricias.
      Haba descubierto muchas cosas sobre su marido que no saba antes, y all, junto a ella, haba algo ms que le era desconocido. Su cuerpo acept de forma instantnea
que el tacto de l era el de un hombre que haba aprendido, y nunca olvidado, a dar el mayor placer.
      Suspirando bajo el toque seductor de sus dedos, dej que le quitara el camisn. Lanz un suave grito cuando el calor del cuerpo de su acompaante la envolvi.
No lo hizo por dolor, ni por temor, a menos que fuera el dolor de estar tan cerca de l y no ser parte de l, o el temor de perder aquel placer que l le estaba
proporcionando, aun antes de que llegara a su culminacin. El pantaln del pijama de Jon sigui hasta el suelo y sus manos la atrajeron hacia s.
      -Te deseo, Sophy -murmur, deslizando las manos hacia las caderas de la mujer. Sophy se estremeci y extendi las suyas para tocarlo, recorriendo la dura inclinacin
de su hombro. Presion su boca contra aquella tibia piel y mordisque con gentileza su firmeza satinada, hasta que sinti que un ronco gemido estremeca el pecho
masculino. l haba apartado las ropas de la cama y haba suficiente luz para que ella pudiera contemplar su cuerpo. Al verlo tan fuerte y excitado, Sophy se estremeci
de deseo. Sin embargo, segua sintiendo miedo, no del acto carnal, sino de su propia incapacidad para responder a l... del abrumador sentimiento de anticlmax y
rechazo que ella estaba segura de que seguira, cuando Jon descubriera...
      -Qu te pasa? -su voz era amable y un tanto bromista-. Sin duda alguna ya has visto a un hombre desnudo, verdad?
      Sophie no lo haba hecho nunca, en realidad. Al menos, no de forma tan abierta como lo estaba viendo ahora. Pero no era aquello lo que la fascin, obligndola
a sumirse en una especie de trance paralizado. Trag saliva y le mir a los ojos.
      -Nunca haba visto a un hombre tan viril como t, Jon -dijo con voz trmula y sincera y advirti cmo sus ojos se oscurecan y su boca se curvaba, mientras
con un dedo trazaba la forma de la boca femenina.
      -Ese comentario es muy excitante y halagador para m, te das cuenta?
      La muchacha no pudo responder, porque la boca de l estaba tocando la suya, acariciando sus labios con atormentadora lentitud, hasta que la oblig a rodearle
el cuello con los brazos y arquear y acoplar su cuerpo en el suyo, con un impaciente gemido de necesidad.
      Sophy se dio cuenta de que los dedos de Jon se clavaban de manera profunda en la parte superior de sus brazos, en su afn de retenerla contra l. Tambin se
dio cuenta de la dura excitacin de su cuerpo, que se mova contra el de ella. Sin embargo, de lo que ella se percataba con ms claridad, era de la feroz presin
de su boca, del candente movimiento de su lengua, del apremio de sus caricias. El deseo, agudo y torturante, se retorci en su estmago. Liber su boca un momento
para murmurar el nombre de l y para buscar angustiosas bocanadas de aire que llevar a sus pulmones a punto de estallar.
      Jonathan besaba su cuello, sus hombros, mordisqueaba su carne tierna, cubriendo de besos torturantes la parte posterior de sus senos y despus el valle que
haba entre ellos. Sus pezones estaban erectos, ansiosos del calor de la boca del hombre, pero Jon pareca decidido a no hacerles caso alguno. Ahogando un atormentado
gemido, Sophy hundi sus dedos en el cabello de l y gui su cabeza hacia abajo, con su cuerpo curvndose hacia la boca masculina, en abierta splica.
      Sinti que Jon se estremeca y durante un angustioso momento pens que ella lo haba disgustado de algn modo. Sin embargo, cuando trat de retirarse, la mano
de l le rode un seno. La boca de su marido estaba candente cuando murmur contra su piel cremosa:
      -Sophy... Sophy... esta vez no puedo ser gentil.
      Entonces su boca empez a succionar urgente la clida dureza de su pezn, obligndola a pronunciar su nombre de forma casi sollozarte y clavar las uas en
la piel de l, cuando sinti las rfagas de placer extendindose por todo su cuerpo.
      Un extrao y agudo sonido penetr en su cabeza... un sonido que la distraa y que ella se negaba a escuchar. Un gemido de protesta surgi de su garganta, cuando
Jon la solt de pronto.
      -El despertador ha dejado de sonar -dijo, sentndose con lentitud. Estaba respirando con tanta agitacin que ella poda ver cmo suba y bajaba su pecho. Su
piel estaba cubierta de sudor-. Sophy...?
      Los ruidos procedentes de la habitacin contigua la impidieron seguir.
      -Es evidente que ste no es el momento de decirte todo lo que quiero -murmur l, torciendo un poco la boca-. Sospecho que en cualquier momento vas a sufrir
una invasin... -cogi los pantalones del pijama y se los puso, con el cuerpo todava abiertamente excitado-. Tan pronto como podamos, t y yo tenemos que hablar
largo y tendido.
      Se inclin para besarla brevemente, en el momento en que la puerta se abri y Alex entr corriendo.
      Se detuvo de forma repentina, mirndolos con ojos muy redondos.
      -Qu haces aqu, to Jon? -pregunt llena de curiosidad.
      -Tena una pesadilla y tu to ha pasado la noche conmigo -minti Sophy en tono ligero, dirigiendo una sonrisa a la nia.
      -Significa eso que vais a dormir siempre juntos ahora, como los verdaderos paps y mams? -sigui preguntando la nia inocentemente.
      Sophy no se atrevi a mirarle. Querra l dormir con ella permanentemente, hacer su relacin tanto fsica como legal?
      -No tienes puesto un camisn -coment Alex. Sophy se haba olvidado de ello y se ruboriz, sintindose culpable. Jon, que se encontraba de pie en la puerta
del dormitorio, se ech a rer y, por encima de la cabeza de Alex, sus ojos se encontraron con los de Sophy.
      -Las mams no necesitan camisn cuando duermen con los paps -dijo a Alex con una sonrisa, y sali al pasillo.
      Por supuesto, era mucho esperar que Alex olvidara el asunto. Durante el desayuno, le cont todo a David. Sophy se dio cuenta de que el nio escuchaba con una
percepcin casi de adulto. Cuando Alex termin, su hermano se volvi hacia Sophy.
      -La gente casada debe dormir junta -dijo con firmeza.
      Afortunadamente, Sophy pudo cambiar de tema antes de que la nia insistiera ms, recordando a los nios que tendran visitas aquel fin de semana.
      Aquel viernes llegaran de Nassau los amigos de Jon. Iban a ir a cenar con ellos el sbado por la noche. Sophy todava no estaba segura de qu les iba a preparar.
Se senta muy nerviosa ante la idea de conocerlos, aunque se dijo que no haba razn alguna para que se sintiera as.
      Una llamada urgente de uno de los clientes hizo que Jon tuviera que irse inmediatamente despus del desayuno. Las oficinas de su cliente estaban en Londres
e inform a Sophy, antes de marcharse, que tal vez no podra regresar esa noche, sino que lo hara al da siguiente, viernes.
      Sophy se sinti muy sola y muy vaca. Era como si una sombra hubiera descendido sobre su vida. Si antes haba dudado de que lo amaba, ya no poda hacerlo.
Le fue extremadamente difcil llevar a los nios a la escuela. Despus, pas buena parte de la maana revisando sus libros de cocina, para escoger qu iba a servir
en la cena del sbado.
      Algo sencillo... y fresco. Por fin, decidi servir un mousse de salmn y pepinos, seguido por pollo y ensalada de aguacate, y para terminar queso y helado
hecho en casa. Tendra que consultar a Jon sobre los vinos... Resultaba ridculo que el simple hecho de pensar en l la excitara y la alarmara. Por qu la quera
poseer fsicamente? No haba forma de saberlo. Bastaba sencillamente con que ella aceptara el hecho agradable de ser deseada por l y dar gracias al cielo de que
as fuera.


      La sala principal y el comedor no eran habitaciones que se usaran normalmente. No estaban bien amuebladas, ni decoradas, sino provistas de muebles anticuados
y pesados. Aunque Jon le haba dejado las manos libres para decorarlas a su gusto, Sophy se haba sentido tan abrumada por el calor que no haba hecho nada al respecto.
Lo nico que poda hacer era limpiarlas lo mejor posible y llenarlas de flores frescas para que estuvieran atractivas.
      A lo largo de todo el viernes, Jon no llam por telfono y aunque ella lo echaba de menos, tambin tema su regreso. Necesitaban hablar, le haba dicho l,
pero, qu intentaba decirle? Sophy no tena la menor idea.
      Como a medianoche l todava no haba vuelto, Sophie se fue a la cama. Saba dnde estaba trabajando Jon, y de haberlo querido le habra podido llamar por
telfono all. Sin embargo, el orgullo la contuvo. Antes l siempre haba sido quien la llamaba para decirle cundo iba a volver. No quera preocuparlo siendo ella
quien lo llamara en aquella ocasin.
      Una vez acostada, se estremeci un poco entre las sbanas. Su lecho pareca muy grande y muy vaco sin Jon. Pero no iba a ser como las mujeres a las que Roy
y Andrea se haban referido. Ella no iba a perseguirlo. Aquello era fcil de decir, pens cansada antes de sumirse en el sueo, pero no fcil de hacer.


      -Cundo va a volver to Jon?
      Estaban desayunando en la cocina. Se trataba de un desayuno tranquilo y ms tardo de lo habitual, porque era sbado por la maana. En cuanto terminaran, Sophy
pensaba dedicarse a preparar la cena de aquella noche.
      -No estoy segura -contest a Alex con toda la calma que pudo.
      En aquellos momentos son el telfono y la nia corri a contestar.
      -To Jon... cundo vas a salir? -se detuvo y entonces entreg el auricular a Sophy-. Va a salir ahora, pero quiere hablar contigo.
      Su mano temblaba un poco al coger el telfono.
      -Hola, Jon -esperaba que su voz sonara ms tranquila de lo que ella se senta.
      -Siento no haber podido volver antes.
      -Est bien -contest ella, pensando que era su imaginacin lo que la haca creer que la voz de Jon sonaba tensa, forzada-. Ha sido el problema ms difcil
de lo que esperabas?
      Hubo una extraa pausa y cuando Jon volvi a hablar, su voz son un poco sofocada.
      -S... s, puede decirse eso. Llegar ah alrededor de la media tarde.
      Despus de preguntarle si haba alguna llamada urgente, colg el telfono. Ahora que haba hablado con l, se senta peor que antes. Era como si un muro hubiera
surgido entre ellos; como si, por alguna razn, Jon hubiera puesto cierta distancia entre los dos, de forma deliberada.
      Los preparativos de la cena hicieron que sus manos estuvieran ocupadas, pero no as su mente, que no dejaba de cavilar. Para cuando tena ya el mousse en el
refrigerador y el helado en el congelador, haba logrado convencerse de que Jon estaba muy arrepentido de haberla tocado. Todo lo que Chris le haba dicho era verdad.
Jon la consideraba tan indeseable como l mismo...
      Sophy haba llenado de flores la casa y comprado un fino mantel de lino y encaje. Con ayuda de Alex limpi la cubertera de plata, lav una vajilla de porcelana
y un juego de copas de cristal cortado. Cuando concluyeron de arreglar la mesa, las dos se sintieron orgullosas de lo hermosa y elegante que haba quedado.
      Alex observ con ojos muy atentos cmo Sophie haca la mayonesa y la propia Sophy pens que, despus de todo, tena algo que agradecer a su madre porque la
haba enseado a cocinar bien. Efectivamente casi sin darse cuenta, haba retenido muchas de las habilidades de su madre como ama de casa.
      A las tres en punto, Sophy oy que un automvil se detena afuera. Al ver con qu exuberante espontaneidad corra Alex a recibir a su to, dese durante un
momento sentirse tambin en libertad para recibirlo como anhelaba hacerlo. Pero deba ser ms prudente, por lo que, deliberadamente, se detuvo a lavarse y secarse
las manos, para que su llegada a la puerta principal coincidiera con la de Jon.
      Su primer pensamiento fue que pareca cansado... mucho ms de lo que nunca lo haba visto. Instintivamente extendi las manos para tocarlo, pero las retir
con rapidez al percatarse de lo que estaba a punto de hacer.
      -Pareces cansado -las palabras brotaron de sus labios sin que pudiera detenerlas.
      -Necesito una ducha. Es muy desagradable viajar en un taxi sin aire acondicionado cuando hace tanto calor -dijo, inclinndose para levantar la pequea maleta
que haba dejado en el suelo-. Voy a subir a cambiarme.
      -Quieres algo de comer o de beber?
      Jon se detuvo al pie de la escalera y neg con la cabeza.
      -No... he comido antes de salir.
      Se quit las gafas y se frot los ojos. Esto normalmente slo lo haca cuando estaba muy cansado o algo lo molestaba. El amor que senta por l oprimi su
corazn. Quiso acompaarlo y estrecharlo entre sus brazos; pero tuvo miedo a ser rechazada.
      El sbado por la tarde, Sophy hizo su llamada telefnica semanal a su madre, llamada que para ella era ms un deber que un placer, sobre todo porque su progenitora
continuaba con sus leves referencias despectivas sobre Jon. Aquella vez, sin embargo, no pareca interesada en hablar de su yerno. En cuanto terminaron los saludos
se apresur a decir:
      -Ha ocurrido la cosa ms increble que puedas imaginarte: Felicity ha abandonado a Chris. Pobre muchacho, est desolado. l la adoraba, en realidad, la ech
a perder de tanto mimarla. Por supuesto, he tratado de consolarlo. Las mujeres hacemos cosas extraas cuando estamos en su estado. Aun as...
      Sophy escuch mientras su madre continuaba parloteando, aunque ella se senta interiormente aburrida de or hablar de Chris.
      -Es posible que l vaya a verte -inform a Sophy antes de colgar-. Le he dicho que t estaras encantada de verlo. Despus de todo, est pasando un momento
muy delicado.
      -Mam, no debiste hacerlo.
      Sophy se enfureci, pero no poda hacer nada ms que esperar que Chris tuviera el sentido comn suficiente para saber que su madre estaba equivocada y que
no lo iba a recibir de buena gana. La ltima vez que lo vio haba percibido que l rechazaba vehementemente la idea de que ella hubiera encontrado la felicidad con
alguien que no era l. Y no tena ningn deseo de or sus tribulaciones conyugales. Encogindose de hombros, levemente irritada, volvi a los preparativos de la
comida.
      Jon estaba afuera, con los nios. Pronto sera hora de llamarlos a tomar el t. Les haba conseguido un video de Walt Disney, para que pudieran verlo mientras
los adultos cenaban, y ambos haban prometido portarse muy bien. No eran nios excesivamente traviesos, pens con cario. Una vez que todo estuviera listo, subira
a arreglarse. Mariposas de nervios aleteaban en su estmago. Tema conocer a los amigos de Jon y convertirse en motivo de su curiosidad.


      A pesar de todos sus temores respecto a ellos, Sophy descubri que los invitados eran una pareja muy agradable, de sentido muy prctico y realista, con la
que se sinti a gusto desde el primer momento. Mary-Beth le confi, mientras todos alababan el mousse de salmn y pepinos, que era la peor cocinera del mundo y que
hasta su hijita de diez aos poda aventajarla en la preparacin de un bizcocho.
      -Y no permite que nunca me olvide de ello -agreg sonriendo.
      Sus dos hijos, explic a Sophy, se haban quedado con sus abuelos en Carolina del Norte.
      -Harry tiene tantas juntas en este viaje, que no vala la pena traerlos con nosotros. Yo puedo pasar feliz unos das en Londres, haciendo compras, pero los
nios se aburriran.
      Sigui a Sophy a la cocina cuando fue a traer el plato principal, comentando al entrar:
      -Jon nos ha dicho que todava no has tenido mucho tiempo para organizar la casa. Claro que hace muy poco que ests casada.
      -As es -reconoci Sophy con una sonrisa-. Y si no hubiera sido porque el problema de Nassau no era muy urgente, habramos tenido que posponer la ceremonia.
      Mary-Beth la mir con ojos asombrados y protest:
      -Oh! No te lo ha dicho Jon? Pens que era muy romntico, pero el pobre Harry echaba pestes. Jon se neg a ir a resolver el problema del ordenador hasta despus
de la boda, sin importarle lo urgente que era. Le dijo a Harry que sencillamente no poda retrasarla ni un da ms. Y que no le importaba si Nassau tena que buscar
 otro experto, si no podan esperarlo a l. Debo decirte que me qued estupefacta. Jon no pareca pensar sino en las mquinas. Sin embargo, me encant descubrir
que t le importabas ms que su trabajo. Qu extrao que no te lo haya dicho!
      -Supongo que no quiso que lo supiera para no alterarme -sugiri Sophy, tratando de reducir los acelerados latidos de su corazn. Jonathan haba hecho aquello.
Pero, por qu? Su boda poda muy bien haber sido pospuesta. Y por qu no le haba dicho la verdad?
      -Jon est loco por ti -continu Mary-Beth-. Nos dimos cuenta por la forma en que hablaba de ti, cuando lleg a Nassau. Desde luego, hay personas que se niegan
a ver realidades evidentes -baj un poco la voz-. Una de las mujeres que trabaja en el proyecto Nassau se encaprich de l. Yo le dije que era casado; pero se trata
de una de esas chicas super inteligentes que estn acostumbradas a obtener cuanto desean. Por suerte para ti, Jon es el tipo de marido fiel. Si no, no estara yo
dicindote todo esto -le asegur Mary-Beth con franqueza-. Para ser sincera, Lillian me preocupa algunas veces. No s qu es... es realmente obsesiva y tiene gran
facilidad para borrar de su mente todo cuanto no es importante para ella.
      -Lillian -Sophy repiti el nombre en tono ligero-. Jon mencion su nombre. l sola utilizar su piscina durante los perodos de descanso.
      -S... lo s -Mary-Beth hizo una mueca al ver la expresin de Sophy-. Mira, no tienes nada de qu preocuparte... Jon est muy enamorado de ti. No sabes lo
ansioso que estaba por volver a casa.
      Sophy sonri. Senta que su interlocutora estaba arrepentida de haber sacado a relucir el tema de Lillian. Era una tontera sentirse celosa de la otra mujer.
Despus de todo, Jon se haba casado con ella... y le haba dicho que la deseaba. Pero no que la amaba, pens con una punzada de dolor. Eso era lo que deseaba: que
Jon la amara de la misma forma total y absoluta en que ella lo amaba a l. A pesar de todo lo que Mary-Beth haba dicho en contra, Sophy saba que l, no la quera.
      A la una pasada, cuando los Silver se marcharon, Jon se qued en la sala mientras Sophy se fue a la cocina, para lavar los platos.
      -Deja eso. Yo lo har. T has hecho ms que suficiente.
      Jon haba entrado tan silenciosamente que ella no lo haba odo llegar, razn por la cual se sobresalt, dejando caer el plato que tena en las manos.
      -Ests agotada, Sophy -ella vio su frente arrugada cuando extendi los brazos y la oblig a darle la cara-. Sube a acostarte... Yo todava no tengo sueo.
Me encargar de todo.
      La joven hubiera querido protestar, quedarse un poco ms con l, decirle que podan lavar los platos juntos, que podan irse a la cama juntos, pero comprendi
que no poda hacerlo. Titube, todava de pie dentro de la curva del brazo de l. Hubiera querido que, por lo menos, l la besara, aunque slo lo hiciera con uno
de aquellos besos afectuosos que daba a los nios. Durante un momento hasta pens que iba a hacerlo. l inclin un tanto la cabeza y volvi a levantarla. Entonces
la solt y la empuj con gentileza en direccin a la puerta.
      Sophie hubiera querido preguntarle por qu le haba mentido respecto a la urgencia del trabajo en Nassau, pero saba que no poda hacerlo.
      Aunque trat de quedarse despierta hasta que Jon subiera, se durmi casi en cuanto puso la cabeza en la almohada y no despert hasta la maana siguiente, cuando
son el despertador.


      El martes de aquella semana, Jon recibi una llamada telefnica cuando ambos se encontraban trabajando en el estudio. Aunque l nunca hablaba fuerte, los breves
y cortantes monoslabos con que contest a quienquiera que fuese hizo que ella levantara la cabeza de la correspondencia que estaba leyendo. Resultaba extrao que
Jon se manifestara de forma tan cortante, o que lo hiciera con el ceo fruncido.
      Cuando colg, Sophie pregunt de manera automtica:
      -Problemas?
      Durante un momento l pareci titubear y por fin contest:
      -S... -se detuvo y mir hacia la ventana. Sophy tuvo la clara impresin de que su pensamiento estaba muy lejos de all. Nunca haban tenido la conversacin
que l haba prometido. Se daba perfecta cuenta de que exista una barrera entre los dos-. Tengo que ir a Londres de nuevo. Me marchar esta tarde.
      -Tardars mucho?
      l frunci el ceo de nuevo y dijo cortante:
      -No lo s, Sophy.
      El tono de su voz la dej helada. Pareca como si se hubiera esforzado por preguntarlo. Se haba dado cuenta de lo que Sophie senta por l? Estaba ya comprobando
las exigencias que el amor de ella poda imponer sobre l?
      Despus de lo ocurrido, tuvo buen cuidado de mantener todos sus comentarios estrictamente dentro de los lmites de los negocios. Tan pronto como terminaron
con la correspondencia, ella se disculp explicando que quera subir a prepararle la maleta.
      Una vez que termin baj a cocinar un almuerzo ligero para ambos. Sophy casi no toc el suyo. Jon no se mostr muy hambriento tampoco, pues no haca nada ms
que mover la ensalada de un lado a otro del plato, sin probarla. Observ que l haba perdido peso y estaba un poco demacrado. Pareca como si algo, o alguien, estuviera
pesando con fuerza sobre su mente.
Haba Jonathan adivinado lo que ella senta? Estaba, debido a ello, arrepintindose de haberse casado? Haba dicho que la deseaba... pero, al hacerlo, expres
una necesidad fsica, no algo emocional. Tal vez de aquello era de lo que l quera hablarle... advertirle, tal vez, que no poda corresponder a sus sentimientos.
      Sophie lo llev en el automvil hasta la estacin y esper all hasta que tom el tren. No la bes al despedirse, ni ella le dio a entender lo mucho que deseaba
que lo hiciera.
      Trat de actuar de manera normal por los nios, pero lo echaba mucho de menos y un sexto sentido le deca que algo andaba mal... que Jon le estaba ocultando
algo.
      No volvi a saber de l hasta el jueves por la maana, merced a una breve llamada telefnica para decirle en qu tren iba a volver.
      -Ir en el coche a Cambridge, para recogerte -propuso ella, pero Jon rechaz la oferta.
      -No, no te molestes. No tendr ningn problema para conseguir un taxi -lastimada por su negativa, Sophy no dijo nada. Se despidieron y ella trat de que su
voz no reflejara todo el dolor que senta por su rechazo. Por lo menos, iba a volver pronto... y podran hablar. Esperaba que en aquella ocasin s lo haran de
una vez por todas.


      Aquel da ni David ni Alex llegaran temprano a casa. Haban sido invitados al cumpleaos de un compaero del colegio. Otra madre se haba ofrecido a traerlos,
cuando terminara la fiesta, porque su casa le quedaba de camino. As que si Jon quera hablar con ella, aquel sera el momento ideal para hacerlo.
      Empujada por un impulso que se dijo a s misma deba haber resistido, Sophy pas casi una hora arreglndose para esperar la llegada de su marido. Se puso el
vestido verde claro, de verano, que haba comprado recientemente y se maquill y pein con mucho cuidado. Mientras lo haca, reflexion que a lo mejor lo nico que
lograra sera que Jon se sintiera ms incmodo todava; sin embargo, le fue imposible rechazar el instinto femenino de ponerse tan atractiva como fuera posible
para el hombre amado.
      Cuando oy que un automvil se acercaba por el sendero, dej el cepillo del cabello con el que se daba los ltimos retoques. Apenas era la una de la tarde...
Jon haba dicho que su tren no llegaba a Cambridge hasta la una. Y haba un recorrido de media hora de Cambridge a la casa... Pero no sera la primera vez que Jon
se equivocaba en un horario.
      Sin poder disimular la ansiedad que senta por verlo, baj corriendo las escaleras, cruz el vestbulo y abri la puerta.
      -Vaya, vaya, sorpresa, sorpresa... As que despus de todo te alegras de verme.
      Asombrada y desilusionada, Sophy observ que Chris se apeaba del automvil que acababa de detener frente a la puerta y se dirigi tambaleante hacia ella. Se
percat, muy nerviosa, de que haba estado bebiendo, y que haba una expresin en sus ojos que la hizo sentirse un poco temerosa.
      -Cre que era Jon -admiti ella antes de poder contenerse, y se maldijo a s misma cuando vio la expresin de triunfo en la mirada del hombre.
      -As que ests sola, eh?
      Sophie trat de cerrar la puerta, pero lo hizo demasiado tarde. Chris estaba ya dentro, respirando de forma pesada, mientras la miraba con expresin furiosa.
      -Todo es por tu culpa -la acus con voz grave, lanzndose hacia ella para agarrarla del brazo-. Todo completamente.
      -Chris... has bebido demasiado -protest Sophy. Si pudiera llevarlo hasta la cocina, tal vez lograra ponerlo sobrio y convencerlo de que se fuera-. Mira,
te voy a hacer un poco de caf.
      -No quiero caf -su voz pastosa revelaba el estado de ebriedad en que se encontraba-. Venganza... es lo que quiero. T arruinaste mi vida, eso es lo que hiciste.
Maldita...! -aadi un insulto que la hizo estremecerse-. Las brujas frgidas como t deberan ser destruidas... porque eso fue lo que me hiciste. La culpa de que
Felicity me haya dejado es tuya... Cielos, recordar cmo fue tocarte es suficiente para volver impotente a cualquier hombre!
      Sophy trat de no escuchar, mientras l segua insultndola atrozmente. Disimuladamente trat de liberarse de la mano masculina, pero Chris se dio cuenta de
lo que estaba tratando de hacer y se aferr a ella con las dos manos, sacudindola hasta casi romperle el cuello.
      -Eres fra en la cama con l? -pregunt de pronto con voz ronca. Sus ojos empequeecidos se clavaron en los de ella. Brillaban con un odio que hizo que la
sangre se le congelara en las venas-. Dmelo, Sophy!
      Ella grit cuando volvi a sacudirla e hizo que su cabeza golpeara contra la pared. Durante un instante pens que iba a desmayarse a causa del dolor tan intenso
que sinti en la cabeza. Pero despus, de unos momentos, el dolor desapareci.
      -Sultame, Chris -suplic, pero se arrepinti enseguida, al advertir la satisfaccin que su ruego provocaba en su antagonista. Cmo era posible que alguna
vez se hubiera imaginado a s misma enamorada de... de ese remedo de hombre? Era tan dbil y tan inmaduro que estaba siempre dispuesto a culpar a los dems de sus
propios fracasos. De pronto se sinti furiosa con l.
      -Ninguna mujer podra ser fra en la cama con Jon -le replic con apego a la verdad, y observ cmo la rabia distorsionaba el rostro de Chris.
      -Me ests mintiendo! -exclam iracundo, acercando su cara a la de ella, de modo que Sophy se vio obligada a inhalar el aroma rancio de whisky que haba en
su aliento-. No me hagas enfadar, Sophy -le advirti-. No te va a gustar comprobar cmo me pongo cuando me irrito. A Felicity no le gust -aadi, observndola mientras
Sophie trataba de escapar.
      De repente, la joven comprendi que la estaba amenazando con violencia fsica y se sinti intensamente asqueada. Aquel era el hombre con quien su madre haba
querido casarla... a quien consideraba como el marido perfecto... Aquella... aquella criatura infame que estaba jactndose de haber utilizado la fuerza contra su
esposa.
      Se sinti de pronto tan furiosa, que no le qued lugar para el temor.
      -Ese es el tipo de hombre que eres? -se burl llena de desprecio-. Un hombre que pega a las mujeres?
      Advirti que su rostro se contorsionaba y le horroriz la fuerza latente que notaba en l, aunque comprendi que si le dejaba entrever hasta qu punto la tena
impresionada, aumentara su sentimiento de poder sobre ella.
      -Creo que ser mejor que te vayas, Chris -le dijo con frialdad y not una leve indecisin en los ojos de l. Se dio cuenta que su actitud controlada lo haba
desconcertado. Hasta pudo sentir que la presin de sus dedos disminua un poco. Tratando de aprovechar esta ventaja, aadi-: Jon no tardar en llegar.
      Sophy se percat instantneamente de que haba cometido un error. La sola mencin del nombre de Jon produjo tal torrente de improperios y obscenidades, que
ella trat de no escucharlas.
      -Me hiciste quedar como un tonto al casarte con l -le grit, empujndola de nuevo contra la pared-. Pero dejar de quererte cuando compruebe lo que voy a
hacerte...
      Chris deba de estar trastornado mentalmente, pens Sophy, tratando de superar su propio pnico. Saba que si se lo demostraba, aquello lo enardecera todava
ms. Aun con la justificacin de que estaba borracho, era indudable que su conducta revelaba una inestabilidad de carcter que la escandaliz y la asust, sobre
todo porque l la haba ocultado con tanto cuidado en el pasado. Y, sin embargo, record que el joven siempre haba tenido una cierta tendencia a la crueldad...
siempre haba disfrutado haciendo dao a la gente.
      Sophie estaba a punto de volver a suplicarle, cuando afuera zumb el motor de un automvil. El hombre, que segua lanzndole insultos y amenazas, no oy nada,
al parecer. Sophy implor al cielo que Jon los encontrara antes de que Chris pudiera hacerle dao. No se atrevi a moverse siquiera, para que ste no se diera cuenta.
Entonces son la puerta del coche al ser cerrada y vio a Chris levantar la cabeza.
      -Es l? -pregunt, sacudindola-. Es l?
      Mientras la arrastraba hacia la cocina, ella record los cuchillos, extremadamente afilados, que estaban colgados en la pared, junto a la puerta, y se le contrajo
el estmago. No deba permitir que la llevara hasta all.
      El pnico se apoder de Sophy y la hizo reaccionar instintivamente. Empez a pedir auxilio a gritos llamando a Jon... con la esperanza de que sus voces se
oyeran a travs de la gruesa puerta principal.
      Durante varios dolorosos segundos no sucedi nada... por lo que temi que Jonathan no la hubiera odo. Chris la segua arrastrando y en aquel momento, como
una bendicin, oy que la puerta de la cocina se abra y Jon entraba llamndola tambin por su nombre. Al mismo tiempo, la puerta de la calle se abri y un voluminoso
conductor de taxi apareci en el dintel. Era evidente que Jon haba odo su peticin de socorro y haba dado instrucciones al taxista de esperar mientras l entraba
por la puerta de atrs.
      -Aqu estoy, seor -anunci el conductor.
      Jon haba entrado en la cocina. Sophie lanz un leve sollozo de alivio y cerr los ojos, slo para abrirlos cuando Chris fue apartado con violencia de ella.
      -Ella tiene la culpa -acus con voz chillona y quejumbrosa-. Ella me pidi que viniera aqu. Me dijo que quera verme... que quera que nos acostramos...
      -No! No... eso no es cierto! -Sophy habl entre sollozos. Casi no poda creer que Chris la estuviera acusando de aquella manera. Advirti cmo Jon levantaba
el puo cerrado al tiempo que Chris se encoga, pero entonces el conductor del taxi se interpuso entre ambos.
      -Es mejor que no lo haga, seor -le advirti-. Deje que las autoridades se encarguen de l... es lo mejor.
      -Desde un punto de vista legal, tal vez, pero no desde el emocional -contest Jon. Sin embargo, baj la mano y, aunque no fue muy corts cuando empuj a Chris
para alejarlo por completo de ella, Sophy se dio cuenta de que haba logrado controlarse.
      Fue el taxista quien llam a la polica.
      Despus de aquello, Sophy ya no supo lo que estaba ocurriendo. Todos tuvieron que ir a la comisara, donde la joven tuvo que hacer la declaracin correspondiente.
No le permitieron que Jon se quedara con ella, pero como Sophy saba que no tena nada que ocultar, logr controlarse lo suficiente para contestar a cuantas preguntas
le formularon.
      Cuando por fin se reuni con su marido, se sinti agradecida del brazo protector con que l la rode. Se senta muy dichosa de poder relajarse contra su pecho...
tan slido y seguro, despus del terror al que la haba sometido Chris.
      -Va usted a hacer una acusacin formal, seor?
      Jon contest inmediatamente.
      -S, seor -se dio cuenta de que Sophy se haba puesto tensa y baj la mirada hacia ella-. S que no va a ser agradable -seal en voz baja-, pero, por el
bien de mi esposa y de cualquier otra desventurada mujer que entre en contacto con l, creo que debemos hacerlo.
      Sophy comprendi que Jon tena razn, pero ms importante para ella an era que, al referirse a aquello, Jonathan estaba afirmando abiertamente que crea en
su versin, y no en las mentiras de Chris. En el automvil, ella le haba contado todo lo que Chris haba dicho y hecho desde que lleg a la casa, y era evidente
que l la haba credo.
      Cuando regresaron a su hogar, y una vez dentro, Jon puso una mano sobre el brazo de su mujer.
      -Creo que deberas subir a tu dormitorio y tratar de descansar. Me parece que todava ests sufriendo los efectos del shock.
      -No podr descansar -contest ella con sinceridad-. Estoy demasiado nerviosa. Me dio un susto tan grande...
      -Si te hubiera hecho algo... -murmur Jon en un tono de frustrada desesperacin.
      -Pero, gracias a ti, no fue as -ella se estremeci un poco-. Pensar que nunca comprend realmente cmo era l... -se detuvo y despus aadi en un susurro-.
Gracias por... creerme.
      Ella le oy jurar entre dientes, algo que casi nunca haca, y levant la cabeza para mirarlo. Tena la boca contrada por la tensin y los ojos oscuros de
furia. Con una mano rode la mandbula de ella y su pulgar acarici su boca. El inesperado contacto fsico la hizo respirar profundamente. El ntimo dolor que la
embargaba se mezcl con un embriagarte sentimiento de intensa dicha. Chris haba logrado engaarla tan bien sobre s mismo, que tal vez tambin la haba engaado
en otros aspectos. Quiz no era tan incapaz sexualmente como haba credo siempre. Despus de todo, Chris nunca la haba hecho sentir como lo haca Jon. Nunca haba
deseado a Chris de forma tan dolorosa e intensa como ahora deseaba a su marido, nunca se haba derretido al menor contacto con l, como le estaba ocurriendo con
Jon.
      -Sophy... -el sonido ronco de su voz pareci llegar hasta ella desde una gran distancia, casi tan grande como la diferencia que separaba a los hombres. Con
un leve gemido, ella se movi y oprimi su cuerpo contra el de l. Sinti que Jonathan se pona tenso por la sorpresa. Entonces, en un impulso increble, levant
las manos, la cogi entre sus brazos y su boca descendi, clida e impaciente, sobre la de ella.
      La estaba besando como si nunca antes la hubiera tocado, como si estuviera hambriento del sabor y el contacto de sus caricias. Sophie sinti su excitacin
fsica y su propio cuerpo respondi de la misma forma.
      -Sophy... Sophy... -aunque haba dejado de besarla, Jon pareca no poder soltarla, ni dejar de decir su nombre. La causa de aquella reaccin tan intensa pareca
deberse a que haba pasado el momento de tensin producido por el enfrentamiento con su oponente. El deseo de l se le transfiri a ella, quien de pronto sinti
el loco anhelo de despojarse de toda su ropa.
      Jon retrocedi un poco y la levant en brazos. Ella no era ninguna diminuta ni frgil muchacha, pero l subi la escalera, con ella en volandas, con el mnimo
esfuerzo. Empuj con el hombro la puerta de su dormitorio y luego se dio la vuelta utilizando el pie para cerrarla.
      -No! -la protesta de ella era una instintiva negativa femenina al deseo que vea brillar en los ojos masculinos.
      -S... s, Sophy, s... -murmur l, mientras la dejaba en el suelo y la abrazaba con fuerza de forma y manera que la joven percibiera cada centmetro del
cuerpo viril contra el que se senta aprisionada.
      Nunca haba imaginado que Jon fuera capaz de una conducta tan sensual, y todo su ser respondi a las exigencias de su esposo. No haba ningn motivo para temer
que ella pudiera desilusionarlo. Aquello qued olvidado en el hervir intenso de su sangre.






Captulo 8
      Pasaron segundos... o fueron siglos? Sophy no lo habra podido decir. Ella slo perciba las fuertes pulsaciones del cuerpo de Jon contra el suyo, el mensaje
de necesidad y deseo que pasaba de una carne a otra y era contestado en iguales trminos.
      Sophy tuvo leve conciencia de que Jon estiraba la mano hacia la espalda del vestido para bajarle la cremallera, as como de que perciba a medias el sonido
deslizante que produca el algodn al caer al suelo. Todas aquellas eran cosas perifricas, que apenas afectaban a lo que importaba realmente: la sensacin de la
carne candente del hombre contra la suya, cuando le abri la camisa y suspir de placer al poder tocarlo como l la estaba tocando a ella.
      Ninguno de los dos habl. Estaban demasiado ocupados acaricindose, besndose. Una impaciencia improvisada, dolorosa, la recorri de arriba a abajo, impulsndola
a realizar acciones improvisadas pero necesarias. De modo que nada salvo la muerte, la habra hecho detenerse en su desbocada carrera hacia el placer.
      Ella sinti cmo el pecho de l se expanda al contener la respiracin. Durante un segundo se tambale al borde de sus antiguas inseguridades. Entonces, la
mano masculina cubri la suya, ayudndola a completar la tarea de quitarle del todo la camisa.
      Luego l la empuj de espaldas contra la puerta, murmurando contra la boca d ella speras y excitadas palabras. Una de sus manos se desliz dentro de su cabello,
la otra se curv alrededor de su cintura y ella se derriti pegada a l... hambrienta de l.
      La boca de Jonathan liber la de la joven el tiempo suficiente para gemir:
      -La cama... Sophy... no podemos...
      El hombre se estaba alejando de ella y eso borr el significado de sus palabras, dejando slo como una estela de temor de que iba a perderlo, as que se arque,
lo rode con sus brazos y empez a mover sus caderas hacia Jon, en instintiva incitacin.
      -Sophy...
      Oy la protesta angustiada de aquella voz, pero no pudo hacerle caso. Perderlo ahora habra sido como morir. Sus sentidos clamaban de forma desesperada la
satisfaccin inmediata, tena el cuerpo fuera de control y obedeca una orden ms primitiva que la de la mente. Ella lo deseaba... lo necesitaba. No slo contra
ella, sino dentro, en lo ms profundo de su ser, en aquel lugar donde su carne arda, palpitaba y dola.
      Con un gemido febril, Sophy deslizo las manos sobre el torso de l, arqueando an ms su espalda hasta que sus senos se aplastaron contra el pecho de su esposo
y sus caderas se movieron a un ritmo sensual que pareca conocer por instinto.
      -Santo cielo, Sophy...!
      Esta sinti el estremecimiento que lo sacuda y vio el sudor que le cubra la piel. Poda sentir los enloquecidos latidos de su corazn y comprendi, con una
profunda sensacin de triunfo, que l tena tan poco control sobre sus reacciones hacia ella, como ella lo tena sobre las suyas hacia l... Menos, tal vez, porque
haba empezado a besarle con autntica ferocidad. Poda sentir las desesperadas pulsaciones del cuerpo de Jon contra el suyo. Su peso presionaba la espalda de ella
contra la puerta. Entonces, de pronto, l retir su boca de la de ella y un sonido inarticulado y ronco sali de su garganta. Sophy comprendi, aun antes de que
l iniciara nuevos avances, que la viril necesidad no poda esperar ms.
      Sophie advirti que la levantaba y, sin necesidad de que se lo pidiera, lo rode con sus piernas y aferr las manos en sus hombros.
      Cada nueva penetracin la haca estremecerse, con su cuerpo ansioso de acomodarse para recibir al suyo, con sus msculos respondiendo a la acometida varonil.
      El sonido fuerte y coordinado de la respiracin de ambos se convirti en un estmulo ertico que ella no saba siquiera que pudiera existir.
      Todo fue demasiado rpido. Sus instintos escaparon al raciocinio de sus mentes, haciendo que sus cuerpos se encontraran de forma codiciosa, como hambrientos
de aquella violenta unin fsica. El cuerpo de Sophy tembl en la secuela del clmax convulsivo que la haba sacudido unos momentos antes. Perciba an la agitada
respiracin de Jon y pudo sentir la tensin de sus msculos cuando la fue soltando con lentitud, dejando que ella deslizara sus pies de nuevo en el suelo. Ninguno
de los dos dijo nada... Ninguno de los dos hubiera podido hablar en aquel instante. Jon se enderez, liberndola a ella de su peso, con los brazos rgidos y las
manos apoyadas contra la puerta, a cada lado de su cabeza. Apoy la frente contra su brazo y ella pudo comprobar que tena el cabello empapado de sudor.
      -No deb -dijo lentamente, como si le costara trabajo formar las palabras. Levant la cabeza y la mir-. No te he hecho dao, verdad?
      Ella estaba dolorida... y haba notado cierta insinuacin de violencia en su forma de hacer el amor. Pero haba sido una violencia compartida y deseada...
una necesidad mutua, tal vez, de liberar fsicamente las tensiones provocadas por Chris.
      -Slo de la forma ms agradable que es posible imaginar -acept ella.
      -No deberas decirme cosas as. Tienen un efecto desastroso en mi autocontrol.
      La levant en brazos, por sorpresa, y la condujo a la cama.
      -Me mentiste -continu l en tono agradable, mirndola a los ojos.
      -Yo...? -pregunt ella, confusa y temerosa.
      -Me dijiste que no me iba a gustar poseerte... que ibas a resultar una desilusin para m.
      De forma increble, en la feroz urgencia de su unin, haba olvidado por completo sus viejos sentimientos y temores. Ahora lo mir, con la boca abierta por
la sorpresa, sintindose de pronto embriagada... y libre... por primera vez desde que fuera mujer... Libre de temores e inhibiciones.
      Ambos se haban sentado en la cama, pero Jon se levant, Mientras ella estaba completamente desnuda, l segua an casi vestido, y Sophy se ruboriz al comprender
que haba sido tanta su impaciencia de ser poseda que no se haba detenido a considerarlo.
      -Qu ests haciendo?
l se detuvo, para sonrerle, mientras se quitaba los pantalones.
      -Me estoy preparando para hacer el amor a mi esposa -replic con una sonrisa.
      Sophy lo mir con expresin indignada.
      -Pens que acababas de hacerlo...
      El humor desapareci de los ojos de l y su boca hizo una mueca.
      -Eso no fue tanto hacer el amor como satisfacer una intensa necesidad fsica. Esto es realmente hacer el amor.
      Se volvi hacia ella y empez a acariciarla apaciblemente, recorriendo la aterciopelada suavidad de su piel. La empuj, para que quedara tendida sobre la cama,
y se recost junto a ella, para besarla de forma lenta y apasionada a la vez, hasta que Sophy suspir lnguidamente, con su cuerpo invadido por la ms deliciosa
conciencia sensual.
      Ahora que la necesidad desesperada haba sido saciada, ella pudo tocarlo como haba estado deseando hacerlo durante tanto tiempo. Con las manos... y con los
labios. La deleitaron sus roncos gemidos de placer, cuando ella fue descubriendo la mejor manera de complacerlo.
l no tuvo necesidad de hacer tales descubrimientos. Saba ya cmo complacerla: su boca acarici los pezones femeninos, estimulndolos hasta que ella lanz
un grito.
      l levant la cabeza.
      -Djame, Sophy... -rog-, quiero darte placer. Quiero darte todo lo que l nunca fue capaz de darte. Confa en m...
      Ella trat de relajarse, se estremeci bajo el lento ataque de su boca y lanz una exclamacin ahogada ante el repentino acceso de placer que la haba invadido.
Todo su control fue arrollado cuando Jon aprovech su involuntario relajamiento.
      Sophy fue incapaz de manifestar cualquier tipo de protesta; no pudo hacer otra cosa que someterse... hasta acabar con las mejillas inundadas por lgrimas de
placer que l trat de enjugar con sus labios, mientras le coga la mano y se la colocaba en el pecho, sobre el corazn.
      Le pareca imposible que su cuerpo estuviera desendolo otra vez, pero as era, como si el simple acto de sentir su excitacin provocara que ella la compartiera
de forma instantnea.
      -Mira -murmur a su odo-, esto es lo que produce en m el amarte, Sophy.
      Ella se estremeci, afectada inconmensurablemente por el conocimiento de que su marido segua desendola, que era capaz de provocar en l tan potente deseo.
      Aquella vez no hubo urgencia, ni prisa. De forma lenta, pausada, casi lnguida la llen de nuevo, hacindola suspirar y murmur con deleite, al ritmo impuesto
por l.
      Ms tarde se qued dormida en sus brazos, consciente de un abrumador sentimiento de bienestar... de paz interior y de un placer tan intenso que pens que deba
irradiar como un aura fsica a su alrededor. Lo amaba... y estaba casi dormida antes de recordar que l no la amaba a ella... o al menos no se lo haba dicho taxativamente.


      -Menos mal que has despertado! To Jon nos dijo que no te molestramos.
      Sophy abri los ojos con lentitud. Qu estaba haciendo en la cama de Jon? Entonces record. Para disimular su turbacin, pregunt a Alex:
      -Qu hora es?
      -Hora de cenar -contest David con expresin sombra-. Me estoy muriendo de hambre y todo lo que to Jon sabe hacer son frijoles con pan tostado.
      -No es cierto -protest Alex, defendiendo a su dolo-. l sabe hacer muchas cosas.
      -Como qu?
      La discusin de los nios la despert por completo. Se sent cubrindose con las sbanas cuando se percat de que todava estaba desnuda.
      -Callaos los dos! -orden con firmeza-. Voy a levantarme ahora mismo y bajar a haceros la cena.
      -Has visto lo que has hecho? -pregunt Alex con tono acusador, dirigindose a su hermano-. To Jon dijo...
      -Lo que to Jon dijo fue que ninguno de los dos debais venir aqu a despertar a Sophy -dijo Jon con sequedad, desde la puerta.
      Ninguno lo haba visto llegar. Sophy sinti que se ruborizaba con intensidad cuando l clav los ojos en ella. Alex, que miraba a su to con aire culpable,
no se percat de la reaccin de la joven, pero a David no le pas inadvertida. Para sorpresa de Sophy, el nio se levant de la cama, cogi la mano de Alex y pidi
con firmeza a su hermanita:
      -Ven... vamos abajo.
      Sophy no hubiera querido que se fueran. No deseaba quedarse sola con Jon. Se senta turbada y temerosa. Qu estara pensando l de ella? Se habra dado cuenta
de que lo amaba?
      -David est madurando muy de prisa -murmur Jon con tono ligero, ocupando el lugar que su sobrino haba dejado vacante-. Se dio cuenta enseguida de que nos
gustara quedarnos solos.
      -Quiz... -musit ella con lentitud.
      -Sophy, tenemos que hablar.
      -No ahora, Jon -repuso ella con pnico repentino-. Me siento atontada -aadi, mintiendo muy poco-. Lo que ocurri con Chris, el shock...
      -Por supuesto -la voz de l sonaba ahora tranquila, pero ella advirti un repentino enfriamiento de su actitud.
      Supuso que Jonathan estaba pensando que lo sucedido aquella tarde entre ellos nunca debi pasar. Sin embargo, nada podra ya quitarle a ella los recuerdos
de l como amante... y como amante haba sido exigente y tierno a la vez. Tales recuerdos los disfrutara el resto de su vida. Claro que slo los recuerdos no la
mantendran caliente durante la noche, cuando Jon no estuviera con ella.
      -Hablaremos en otra ocasin, entonces -se levant, con evidente intencin de marcharse.
      -Bajar pronto -dijo ella con una sonrisa forzada. Vio que l iba a protestar y aadi con rapidez-. No volvera a dormirme si me quedara en la cama. Adems,
tengo que regresar a mi cuarto.
      -Como quieras -dijo l con frialdad y sali de la habitacin.
      Sin duda Jon se alegraba de que ella hubiera decidido volver a adoptar la misma actitud anterior, pens con amargura, mientras se baaba y se vesta. Despus
de todo, con aquella declaracin, le haba evitado la turbacin de tener que pedirle que se fuera.


      A pesar de que Jon haba expresado sus deseos de hablar con ella, no haban encontrado la oportunidad de hacerlo. Haban pasado casi veinticuatro horas desde
su regreso de Londres y l haba estado toda la maana encerrado en su despacho.
      Sophy haba entrado slo una vez, para llevarle una taza de caf. Lo encontr hablando por telfono, pero interrumpi con brusquedad la conversacin al verla,
como si no quisiera que oyera lo que estaba diciendo. Despus de aquello, la joven no volvi a aparecer por all.
      Estaba a punto de preparar el almuerzo para los dos, cuando Jon se present en la cocina y anunci que iba a salir.
      -Voy a encontrarme con Harry en Cambridge -dijo-. No tardar.
      Ella se ofreci a llevarlo, pero l rehus, diciendo que ya haba pedido un taxi por telfono.
      Sophy se dio la vuelta, con la esperanza de que su marido no advirtiera el dolor que saba reflejado en sus ojos.
      Ya a solas, trat de ahogar sus penas en el trabajo. Se dirigi al estudio y se puso a escribir todas las cartas que Jon le haba encomendado que hiciera.
      Algn tiempo despus, sorprendida, levant la cabeza de la mquina de escribir al or el timbre. No esperaba a nadie y, luego de la visita de Chris el da
anterior, el sonido del timbre la puso nerviosa.
      Acudi a la puerta principal y la abri slo un poco, sin quitar la cadena de seguridad.
      Una mujer alta, de cabellos oscuros, se encontraba de pie, de espaldas, con uno de sus zapatos de alto tacn golpeando impaciente el piso, mientras que sus
uas, pintadas de rojo, tamborileaban en el bolso de color crema que llevaba en bandolera.
      El cabello, negro y lacio, le caa hasta los hombros. Sus brazos y piernas mostraban un atractivo bronceado, y la perfeccin de su cuerpo esbelto quedaba revelada
de forma provocativa por un vestido recto de algodn, en un tono rojo vibrante, que se cea a sus curvas como una segunda piel.
      Al or la puerta, volvi la cabeza. Sus ojos almendrados examinaron a Sophy con arrogante desdn. Su rostro estaba tan bronceado como el resto de su cuerpo
y su boca pintada del mismo tono escarlata de su vestido. El automvil en que haba llegado lo haba estacionado, evidentemente, de forma precipitada frente a la
casa.
      -Es usted la esposa de Jon?
      Sophy sinti que se le encoga el corazn al percibir el tono desafnate de aquella voz de acento norteamericano.
      -S, s, yo soy.
      -Bien. Tenemos que hablar -dio un paso hacia la puerta y Sophy, de modo automtico, quit la cadena y abri del todo.
      -Me temo que no la conozco a usted... -empez a decir.
      -No puedo creerlo. Estoy segura de que Jon me habr mencionado. Soy Lillian Banks. Jon y yo somos amantes.
      Sophy record el nombre de inmediato, aunque vagamente, porque todo su poder de concentracin estaba enfocado en la ltima declaracin de su visitante.
      Aquella era la mujer cuya piscina Jon haba utilizado durante su estancia en Nassau. La mujer que Mary-Beth haba descrito como un podo desequilibrada y obsesionada
con Jon.
      -Amantes? -senta la lengua gruesa y torpe. Le resultaba difcil formar las palabras-. Yo...
      -Ya veo que la he sorprendido -la mujer encogi sus esbeltos hombros-. Saba que no le iba a sentar bien la noticia, pero le dije a Jon que era mejor que usted
lo supiera. Es un hombre muy amable, y no le gusta herir a nadie -se volvi a encoger de hombros-. Se cas con usted por las responsabilidades que tiene, desde luego,
pero desde el momento en que nos conocimos, ambos comprendimos que l y yo... ramos el uno para el otro.
      -Est usted mintiendo.
      Ella sonri.
      -Por qu no nos sentamos y lo discutimos como gente adulta?
      Como un autmata Sophy se encontr conducindola a la sala.
      -Esto debe de ser una fuerte impresin para usted, pero estas cosas suceden. Jon y yo comprendimos todo desde el momento en que nos conocimos. Tenemos mucho
en comn. Su trabajo... nuestros sentimientos sobre tantas cosas. No lo va a creer -mir de forma oblicua a Sophy y despus sonri con expresin maliciosa-, pero
pasaron varios das antes de que Jon y yo nos acostramos juntos. Tenamos tanto que hablar! -se hecho a rer y despus mir a Sophy de nuevo; aadiendo con suavidad-:
Desde luego, cuando nos acostamos, comprend que no podramos separarnos -y se humedeci los labios con la lengua y Sophy sinti nuseas, imaginando aquella boca
aferrada a la de Jon, tocando su cuerpo.
      -Pero da la casualidad de que yo lo amo -no se dio cuenta de que haba dicho tales palabras dolorosas en voz alta hasta que se percat de que Lillian la estaba
mirando directamente, un odio casi primitivo reflejado en sus ojos almendrados.
      -Tal vez -dijo Lillian sin apenas entonacin-, pero Jon no la ama a usted. l me ama a m. Oh, s, es cierto -continu antes de que Sophy pudiera interrumpirla-.
Por qu otra razn cree usted que me ha invitado a venir aqu, a Inglaterra? Fue a recibirme al aeropuerto... y nos registramos en el mismo hotel de Londres -sonri
de nuevo, con fra crueldad.
      Sophy senta como si sus uas escarlatas se hubieran clavado en su corazn y le estuvieran causando heridas que no curaran nunca.
      -Oh, es verdad! -sigui Lillian con suavidad-. Puede usted verificarlo, si lo desea. Estbamos registrados en distintas habitaciones, desde luego. Tome, aqu
tengo el nmero de telfono del hotel... -abri su bolso y le tendi un folleto a Sophy-. Bueno, no va a llamar? -insisti al ver que la joven haca caso omiso
de la insinuacin.
Para qu? Sophy intua que la mujer no menta. Todo estaba muy claro ahora... Con razn Jon se haba mostrado tan alejado con ella. No obstante, haba vuelto
al fin y le haba hecho el amor apasionadamente.
      -Por desgracia, reimos cuando estbamos en Londres -se volvi a encoger de hombros-. Jon quera que viniera aqu con l, pero le dije que tenamos que hablar
primero con usted sobre nosotros. Discutimos y se march. Esta maana, sin embargo, me llam por telfono y nos reconciliamos...
      De pronto el motivo por el cual Jon le haba hecho el amor result odiosamente claro para Sophy. Haba reido con Lillian y la haba posedo a ella por simple
frustracin fsica. Se sinti enferma hasta lo ms profundo de su alma al recordar cmo haba respondido a su reclamacin, cmo se haba sentido en sus brazos...
Pero no era a ella a quien l estaba amando, sino a aquella otra que tena sentada enfrente con aire triunfal, observndola ahora con ojos fros y duros como el
hielo.
      -Por qu ha venido usted aqu? -pregunt Sophy con voz absolutamente tona.
      -No es evidente? Para ver a Jon y para decirle a usted que no tiene nada que hacer en su vida. Debe comprender que Jon y yo nos amamos, que soy yo a quien
l desea tener siempre a su lado.
      -Pero est casado conmigo -insisti Sophy, sin saber por qu estaba luchando o para qu, cuando ya lo haba perdido todo, al menos aparentemente.
      -Un pedazo de papel no significa nada... Jon se divorciar de usted.
Qu poda decir o hacer? Parte de su ser no poda creer que aquello estuviera sucediendo realmente.
      -Desde luego, se le dar proteccin financiera. Y usted vivir aqu, en esta casa, con los nios -continu su verdugo con frialdad-. Jon regresar conmigo
a Nassau.
Ella se quedara con los nios? Mir a Lillian fsicamente sorprendida y como atontada. Sera cierto lo que haba odo?
      -Los nios son responsabilidad de Jon -replic con frialdad-. Son hijos de su hermano muerto.
      Por primera vez desde la llegada de la otra joven, sinti que ella tena la ventaja. Lillian parpade y frunci el ceo. Su soberbia compostura la abandon
durante un momento y su boca se retorci en un gesto de petulancia.
      -Jon no los quiere -dijo por fin, de manera positiva-. Slo me quiere a m.
      Fue el turno de Sophy de fruncir el ceo. Aquello no pareca referirse al Jon que ella conoca... o, al menos, al que crea conocer. Entonces record cmo
su marido haba mencionado la posibilidad de meterlos en una institucin para hurfanos, cuando le haba propuesto matrimonio.
      A travs de la ventana de la sala se percat de que haba llegado un taxi y se haba detenido. Sin moverse, vio a Jon bajar de l y pagar al conductor. Pareca
cansado, abatido, pero Sophy fren en el acto el dolor y la angustia que acababan de acometerla de sbito.
      Desde su silla, Lillian no poda advertir nada de lo que ocurra afuera. Sonriendo de manera forzada, Sophy se puso en pie.
      -Disclpame un segundo -murmur y sali de la sala. No poda soportar ms, y ciertamente, no quera ver a Jon reunirse con aquella mujer a quien ella aseguraba
que amaba.
      Lleg a la puerta principal al mismo tiempo que Jon y la abri. l le empez a sonrer, pero la sonrisa se congel en sus labios al comprobar la expresin
del rostro de su esposa.
      -Qu te pasa?
      Sophy temblaba en aquellos instantes con una mezcla de furia y dolor. Cmo poda Jonathan pretender sentir una preocupacin por ella, que ambos saban era
imposible?
      Con voz llena de dolor dijo:
      -Tienes visita... est en la sala. Lillian Banks!
      Sophy casi escupi el nombre. Parte de su mente le deca que estaba reaccionando como un personaje de telenovela; la otra mitad reconoca que, como cualquier
ser humano, estaba reaccionando de forma instintiva contra quienes trataban de herirla, aunque sus respuestas parecieran trilladas y teatrales.
      -Me estaba contando vuestros planes para el futuro... planes que parece que no me incluyen ni a m ni a los nios. Bueno, por m, est bien -continu diciendo
con amargura-. En realidad, probablemente es lo mejor que poda suceder -no era lo que intentaba decir, pero su orgullo herido la impuls a intentar su autodefensa,
o, por lo menos a tratar de ocultar a Jon el dolor tan hondo que padeca.
l alarg una mano y agarr la mueca de ella, con tanta fuerza que la hizo gritar. Nunca lo haba visto con una expresin tan dura ni tan furiosa como en
aquellos momentos.
      -Ests tratando de decirme que quieres que pongamos fin a nuestro matrimonio, Sophy? -pregunt roncamente-. Es eso lo que verdaderamente deseas?
      -S, s! -grit ella, con lgrimas corriendo por sus mejillas mientras trataba con desesperacin de liberarse.
      La puerta de la sala se abri y Lillian exclam, ronroneante como una gata:
      -Jon querido!
      Sophy sinti que la presin de la mano masculina en su mueca disminua, por lo que aprovech la ocasin para zafarse y correr escaleras arriba, hasta el santuario
y el aislamiento de su propio dormitorio.
      Una vez sola, las lgrimas se detuvieron de manera casi sbita y extraa. El dolor que haba dentro de ella era demasiado intenso para llorar. Se qued como
petrificada y cuando Jon y Lillian dejaron la casa, no pudo calcular en modo alguno cunto tiempo haba pasado.
      Desde la ventana los vio subir al automvil de la mujer, la cual apareca sonriente. En cambio no pudo sorprender la expresin del rostro de Jonathan.
      Una vez que ambos desaparecieron pens que era as, tan tristemente como terminaban los matrimonios, como una se senta vctima de su disolucin. Vaca...
sola... con tanto dolor y desesperacin que la vida se haca insufrible.
      De algn modo, logr dominarse lo suficiente para bajar y prepararse una taza de caf. De algn modo tambin, record que tena que recoger a los nios de
la escuela.
      El telfono son y ella contest mecnicamente.
      -Sophy? -reconoci la voz de Harry inmediatamente, por su acento norteamericano-. Est Jon ah? -su voz sonaba agitada, preocupada.
      -Acaba de irse -contest ella con voz inexpresiva, y colg el auricular con lentitud. El telfono empez a sonar de nuevo, casi instantneamente lo descolg
y no volvi a colgarlo hasta que lleg la hora de ir en busca de los nios.
      Sophy se mova como un autmata cuando subi al automvil para dirigirse a la escuela. Actuando de forma instintiva, guiada por la mnima parte de cerebro
que no estaba tratando con desesperacin de asimilar su profunda angustia.
      Hasta logr sonrer a David y Alex una vez que subieron al automvil y empezaron a charlar con ella. Sin embargo, se dio cuenta de que David le diriga de
cuando en cuando miradas de desconcierto.
Cmo era posible que Jon estuviera dispuesto a renunciar a ellos? Una feroz oleada de amor hacia los pequeos surgi en su interior. Bueno, ella s los quera
y luchara por el derecho de amarlos y cuidarlos a costa de lo que fuera.
      Pero una vez en casa, empez a recapacitar. Cmo podra sostenerlos? Qu pensin le pasara Jon a ella, cuando se divorciaran? Era un hombre bastante rico,
pero su corazn se rebelaba ante la idea de aceptar uno slo de sus peniques. Sin embargo, si ella quera quedarse con los nios tendra que vestirlos, educarlos,
alimentarlos. No poda trabajar a jornada completa y darles al mismo tiempo todo el amor y la atencin que iban a necesitar. Cmo era posible que Jonathan les estuviera
haciendo algo tan miserable y ruin?
      Trat de amainar tales pensamientos atormentadores, dedicando su energa y atencin a actividades fsicas de tipo domstico. Se dirigi a la cocina para preparar
a los chiquillos la merienda que les haca siempre que llegaban de la escuela y que aquel da, a pesar de todo, no poda faltarles.
      -A qu hora va a volver to Jon? -pregunt David, cuando l y Alex se sentaron a la mesa. Sbitamente, Sophy se puso rgida.
Qu deba decirles? Por primera vez en aquellas horas se le ocurri pensar en la posibilidad de que su marido no volviera ya... nunca. Aquel pensamiento fue
como un golpe fsico, tan potente y doloroso que estuvo a punto de perder el sentido.
      -Sophy, qu te pasa? -haba ms que ansiedad en la voz de David. Temor, tal vez?
      Resueltamente, Sophy trat de controlarse y de sonrer. Sus msculos faciales estaban tan rgidos que casi no poda moverlos.
      -Nada -contest tan tranquilizadoramente como pudo-. No estoy segura de cundo volver.
      -A dnde fue? -pregunt Alex, frunciendo un poco el ceo. Pareca haber percibido la atmsfera de tensin existente en la cocina-. Dnde est?
      -Tuvo que salir -contest Sophy. "Cuidado", se advirti a s misma. "Si esto contina te vas a desplomar". Fue hacia el fregadero, para quedar de espaldas
a ellos y prosigui con la voz ms ligera y superficial de que fue capaz-. Ya sabis cmo es l cuando est... trabajando.
      Realmente, Sophy era incapaz de creerlo. Sera capaz Jon de dejar que les diera ella sola a los nios la noticia de su separacin? Pero no... l no era tal
tipo de hombre. O s?
















Captulo 9
      El telfono son a las diez de la noche y ella comprendi que se trataba de Jonathan aun antes de levantar el auricular. Era la llamada que haba estado esperando
y temiendo todo aquel tiempo. Haba vuelto a descolgar el aparato al llegar a la casa y no lo colg hasta que se durmieron los nios.
      -Sophy? -l dijo el nombre con brusquedad, casi con enfado, lo que no dej de dolerle. Con qu derecho se senta l irritado con ella? Ella era la que debera
estar furiosa, pero su dolor era demasiado grande para permitirle el alivio de la furia-. Sophy, necesitamos hablar -la urgencia haca que su voz sonara ms aguda
que de costumbre, diferente. l le pareca ya un extrao... no el Jon que conoca... era un hombre diferente.
      Los celos le oprimieron el corazn como un puo de hierro y durante un segundo temi que si trataba de darle alguna explicacin terminara por echarse a llorar.
      -No! -se limit a decir, rotundamente.
      -Sophy! -repiti Jonathan y el auricular tembl en la mano hmeda de ella. Comprendi que no tena el control suficiente sobre s misma y sobre sus sentimientos
para soportar en aquellos momentos lo que l trataba de decirle. Ni siquiera poda or su voz sin sentir que toda ella se rompa por dentro... sin recordar cmo
haba pronunciado su nombre mientras hacan el amor... cmo las reverberaciones del cuerpo masculino haban pasado al suyo en una especie de enloquecedora magia.
      -Por favor, Jon. Lillian ya me lo ha explicado todo -anunci en voz rpida, en tono ligero, sin atreverse a detenerse en las palabras, para no hacerlas demasiado
reales. Ella le oy proferir varios juramentos, lo que la oblig a estremecerse.
      -Sophy... por favor...
      -No... no. No quiero hablar de ello, Jon. Vamos, adelante, obtn el divorcio. Yo me quedar aqu, con los nios... -su voz titube cuando comprendi el impacto
que sus palabras parecan haber causado en l-. A menos que quieras que nos vayamos -le pareci apreciar que l contena el aliento, como si alguien lo hubiera golpeado
fuerte: un sonido de dolorosa angustia. O era que el or aquello de su boca haca real por primera vez el vidrioso asunto para l, al tiempo que le haca comprender
el irreparable dao que poda causar a David y Alex? "Los nios se quedarn con usted", haba dicho Lillian. "Nosotros no los queremos".
      -No! Promteme que no te movers de ah, Sophy. Promtemelo, por favor.
      -Muy bien.
      Hasta ella, a travs del hilo, lleg el profundo suspiro de Jonathan sugerente de que su simple aceptacin de recibirle no era para l en modo alguno suficiente.
      -Has pensado en lo que esto significar para los nios, Sophy? -pregunt entonces, con voz gruesa.
Que si ella haba pensado en ellos? De pronto, se sinti furiosa, tan furiosa que no pudo hablar ms. Baj el auricular, colg y luego se frot la palma sudorosa
en la falda, con un gesto de disgusto.
      El telfono volvi a sonar casi inmediatamente. Ella lo mir como si quisiera rechazar lo imperativo de la llamada. Sin embargo, lo levant.
      -Sophy. No, no cuelgues... escchame. Si necesitas ponerte en contacto conmigo, para cualquier cosa, me hospedo en casa de Harry y Mary-Beth, en Cambridge
-como si el silencio de ella lo hubiera alentado, continu con voz angustiada-: Insisto en que tenemos que hablar, Sophy. Tenemos que...
      -Y Lillian, Jon... est ella hospedada tambin con Harry y Mary-Beth? -pregunt Sophy con una voz suave, lenta y fra, que no poda ocultar su honda melancola.
      Jonathan emiti un juramento antes de replicar de forma cortante e impaciente:
      -S, s est, pero, Sophy...
      Ella lo interrumpi antes de que pudiera decir una sola palabra ms. Aquello era todo cuanto ella quera or de momento.
      -Entonces, no creo que tengamos nada que decirnos, realmente, no te parece, Jon?
      Colgado de nuevo el telfono, un tanto bruscamente, ste no volvi a sonar.
      Ya arriba, sola en su cama, trat de ordenar sus ideas y de aceptar una verdad que le dola con mucha intensidad. Resultaba de lo ms irnico que Jon hubiera
conocido a Lillian y se hubiera enamorado de ella unos das despus de casarse con ella! Doblemente irnico si recordaba lo que Mary-Beth haba dicho acerca de
que Jon haba pospuesto el viaje precisamente para que pudieran casarse antes! Cmo deba de estar lamentando ahora no haber esperado!
      Se revolvi en la cama, preguntndose cunto tiempo requeriran los trmites del divorcio. Y, entonces, su mente se volvi hacia David y Alex. Los dos adoraban
a Jon. Cmo poda ella explicarles lo que estaba sucediendo, sin hacerles sentir que su to los rechazaba por falta de amor?
      Todo pareca tan irreal, tan fuera de carcter con respecto a Jonathan, que resultaba difcil de aceptar. Durante horas enteras estuvo atormentndose... recordando
todo lo sucedido y sin encontrar un pice de consuelo para su dolor.
      A la maana siguiente se senta totalmente exhausta por lo que tuvo que acudir a toda su fuerza de voluntad para levantarse y bajar a la cocina, dispuesta,
como si nada hubiera pasado, a preparar el desayuno de los nios, los cuales no pudieron dejar de hacer comentarios sobre su palidez.
      -No he estado muy bien ltimamente -minti, y los ojos de David se abrieron, llenos de curiosidad.
      -Significa eso que t y Jon vais a tener un hijo? Las seoras, algunas veces, no se sienten bien cuando estn esperando uno.
Un hijo? Sophy logr sonrer con un esfuerzo y mover la cabeza en sentido negativo. Pero, y si David tena razn y haba concebido ya un hijo de Jon? Despus
de todo, era perfectamente posible.
      Tendra que ocuparse de eso cuando sucediera... si suceda. Mientras tanto era intil aadir una preocupacin ms a las muchas que la agobiaban en aquellos
momentos.
      Debido a que era sbado, los nios no fueron a la escuela. Pero ambos haban hecho planes para visitar a sus respectivos amigos y cuando Sophy dej a cada
uno de ellos en un lugar diferente, eran ya ms de las once.
      Detuvo el automvil frente a la casa, ya de regreso, y se percat de que el da se haba puesto muy nublado. Haba amenaza de tormenta en el ambiente, aunque
el aire segua muy quieto.
      Ya era hora de que estallara un buen temporal, para despejar el aire y tener lluvia para el jardn, que empezaba a marchitarse. La cabeza le dola, a causa
de la tensin, cuando entr en la casa. Las tormentas siempre le haban causado mucho temor. No tanto los truenos como los relmpagos. De nia alguien le haba contado
con todo lujo de detalles cmo una persona haba sido calcinada en vida al caerle un rayo encima. Aunque entonces saba que su temor era ilgico, no lograba dominarlo
en modo alguno. Se estremeci un poco, mientras se haca una taza de caf, ya invadida por el miedo a la tormenta que pareca inminente.
      La mansin nunca le haba parecido ms vaca que en aquel instante. Le haba encantado la primera vez que la vio, siendo ayudante de Jon. Y cuntos alegres
planes haba realizado desde el punto y hora en que acept casarse con l! La haba imaginado como un verdadero hogar. Ahora estaba sola, bajo la impresin de que
una vivienda es slo un cascarn vaco, por hermosa que sea. La gente que la habita es la que la torna en un autntico hogar.
      Hacia la una, el cielo estaba completamente gris y haba tan poca luz que tuvo que encender la de la cocina. De improviso, el agudo sonido del timbre de la
puerta de entrada sacudi sus nervios sensitivos.
Jon! Murmur su nombre, tratando de controlar los locos latidos de su corazn, de borrar la repentina imagen mental que se haba hecho del hombre al pensar
en l. Estuvo a punto de echar a correr, pero se detuvo. Quiz no era Jon quien llamaba. l tena llave para entrar sin necesidad de hacerlo. Por qu iba a volver,
si ya estaba con la mujer a quien realmente quera?
      Sin embargo, acudi a abrir con alguna pereza y cierta intranquilidad y su rostro palideci cuando vio que se trataba de Mary-Beth.
      -No, Sophy... por favor, djame entrar -suplic la mujer norteamericana, adivinando, por su expresin, que Sophy no tena intencin de recibirla.
      Los buenos modales impidieron que Sophy le diera con la puerta en las narices. Pero tena la espalda rgida y los rasgos tirantes cuando abri la puerta para
permitirle el paso.
      -Sophy, Jon no sabe que estoy aqu -empez a decir Mary-Beth, siguindola hacia la cocina. Observ que la duea de la casa se pona tensa cada vez que oa
el lejano rumor de los truenos. Sophy trat de relajarse. No tena ni idea de lo que Mary-Beth se propona, pero, puesto que haba venido... Suspir y pregunt a
su visitante si deseaba una taza de caf-. Lo que quiero es que te sientes y me digas por qu echaste a Jon de aqu -le dijo Mary-Beth con franqueza-. Yo pens que
lo amabas.
      -Y lo amo -la confesin sali de sus labios espontneamente antes de darse cuenta. Su rostro se puso ceniciento al comprender lo que acababa de confesar.
      Sus odos, agudos y alerta, oyeron el sonido, un poco ms cercano, de los truenos.
      -Te asustan las tormentas?
      Sophy hizo una leve mueca y contest con brevedad:
      -S.
      En otra ocasin la habra desconcertado la expresin un tanto satisfecha que apareci en el rostro de la mujer, pero no entonces. Sus defensas estaban del
todo destruidas por la traicin de Jonathan. Tal vez aquello haca que se sintiera incapaz de enfrentarse a una tormenta tan cargada de rayos y truenos.
      -Sophy, vamos; sintate conmigo.
      Con mucha gentileza, Mary-Beth le toc un brazo, tom las dos tazas de caf que Sophy haba servido y se dirigieron a la sala.
      Esper a que las dos estuvieran sentadas antes de hablar. Entonces lo hizo con mucha calma y notable sosiego.
      -Comprendo que te sientas ofendida y lastimada con Jon, por haberte engaado, pero, por qu no lo dejas hablar... explicarse? Estoy segura de que...
      Sophy se esforz en mostrarse ms tranquila de lo que se senta en realidad.
      -Qu queda por decir? -pregunt sin emocin alguna-. Creo que Lillian lo ha dicho todo -se encogi de hombros y se mir las manos; se impresion al ver lo
mucho que temblaban-. Ella y Jon son amantes... Jon quiere divorciarse de m para poder estar con ella. Bien mirado, todo es muy sencillo... No necesito que me lo
repitan para entenderlo.
      Su voz se hizo aguda de dolor en las ltimas palabras. Se puso de pie, anduvo hacia la ventana, y mir el tono gris amarillento del cielo.
      -Lillian te dijo que ella y Jon eran amantes?
      Sophy sinti cierta curiosidad al notar el tono escandalizado con que Mary-Beth formulaba la pregunta. Jon y Lillian estaban hospedados con ella. Deba conocer
a ciencia cierta la verdadera situacin.
      -Ella me lo cont todo -confirm Sophy sin expresin alguna-. Me explic cmo Jon le haba pedido que viniera a Londres... cmo se haban hospedado juntos
en un hotel -su boca se torci en un gesto de amargura-. Hasta sugiri que llamara por telfono al hotel para verificarlo.
      -Sophy?
      Esta se dio la vuelta para mirar a Mary-Beth, al captar el tono de ansiedad en su voz. Sin embargo, Mary-Beth haba dejado de fruncir el ceo y su expresin
era amable.
      -Oh, est bien! Vas a quedarte aqu?
      -Si Jon me lo permite, s. Lillian me ha dicho que no quieren a los nios. Pero yo, incluso si no los amara tanto como los amo, jams los abandonara...
      Mary-Beth consult su reloj de pulsera.
      -Mira, tengo que irme -dijo la norteamericana atropelladamente-. Vas a hacer algo esta tarde? Piensas salir?
      Sophy comprendi que su interlocutora se senta muy turbada y que por ello trataba de buscar una conversacin social intrascendente. Aun as, contest que
no iba a salir y explic que los nios se encontraban con unos amigos y tendra que recogerlos despus de la cena. No pensaba dejar la casa hasta entonces.
      Zigzague otro relmpago, un poco ms cercano, y Sophy se estremeci.
      -Si yo fuera t, subira a la alcoba y metera la cabeza bajo la almohada -sugiri Mary-Beth-. As no oirs los truenos, ni vers los relmpagos.
      Sophy la acompa a la puerta y se qued mirndola hasta que su automvil desapareci, sintiendo que, de algn modo, acababa de cortar el ltimo eslabn que
la ligaba a Jon. La molestia que senta en las sienes desde por la maana se haba convertido en un fuerte dolor de cabeza, que pareca querer extenderse por todo
su cuerpo. Subi, arrastrando los pies, al piso superior, pero, en vez de dirigirse a su dormitorio, entr en el de su marido.
      La habitacin estaba limpia y ordenada, tal como ella la haba dejado despus de limpiarla la maana anterior. Y, sin embargo, le recordaba abrumadoramente
a Jon. Una de sus camisas todava colgaba, un poco salida, de la cesta para ropa sucia que haba junto a la puerta. De modo automtico, se acerc a aqulla, para
meter bien la camisa. Sus dedos se pusieron en tensin alrededor del suave algodn y no pudo evitar recordar cmo la tela se haba ceido al cuerpo masculino. Como
sonmbula, levant la camisa y la presion contra su rostro en una caricia suave y sugerente.
      Hubiera querido llorar, pero las lgrimas parecan haberse solidificado, convirtindosele en un fuerte nudo dentro del pecho... un nudo que le dola con cada
bocanada de aire que trataba de tomar. Un olor que era exclusivamente de Jon llen sus sentidos y, casi sin darse cuenta de lo que haca, se arroj sobre la cama,
abrazada a la prenda. Afuera, el cielo se oscureci y el primer relmpago realmente cercano lo ilumin durante un instante. Sophy lanz un grito, se acurruc hecha
un ovillo y hundi la cara en la almohada, en un estado que no era capaz de definir.
      Su temor a la tormenta pareci deshacer el fuerte nudo de dolor que haba en su interior, y de pronto se encontr llorando. Desgarradores sollozos sacudieron
su cuerpo y mojaron la almohada y la camisa, a la que segua aferrada.
      Afuera la tormenta era cada vez ms fuerte y los relmpagos ms cercanos. Las lgrimas fueron cediendo el paso al terror, poco a poco. La lgica le deca que
deba levantarse y correr las cortinas, pero el miedo que la encadenaba a la cama era demasiado intenso para que pudiera dominarlo y moverse en cualquier sentido.
      Transcurri una hora, tal vez ms, sin que Sophy se moviera. De pronto, empez a llover casi torrencialmente, y el ruido de la lluvia ahog todo lo dems.
Abaj, no obstante, se oy una puerta que se cerraba y Sophy se qued escuchando, preguntndose si haba dejado alguna ventana abierta. Si era as, el suelo iba
a inundarse, sin duda alguna.
      Ya ms cercano, otro relmpago estall iluminando la oscuridad de la alcoba, antes de que el trueno rugiera horrorosamente. La joven gimi y se tap los odos.
      -Sophy...
      Una mano le toc el hombro. Abri los ojos y vio con incredulidad que se trataba de Jon. Estaba inclinado hacia la cama. Tena la camisa empapada, adherida
a la piel, y haba llevado con l el fresco olor de la lluvia. Iba a seguir hablando, pero sus palabras fueron acalladas por la ferocidad de la tormenta. El relmpago
que volvi a cruzar el cielo hizo que Sophy gritara de terror. Solt la almohada y se arroj hacia l, ocultando el rostro en su hombro.
      Sophy sinti como l se estremeca y durante un momento pens que estaba rindose de ella, pero entonces sinti la mano masculina en el cabello y su voz preocupada
en el odo. Sus brazos la haban rodeado y trataba de tranquilizarla con suaves palabras.
      -Cerrar las cortinas.
      Sophy no quera dejarlo ir; pero, de pronto, record que despus de cuanto haba sucedido no tena derecho a estar en sus brazos... no haba lugar para ella
en la seguridad que le ofreca. Lo vio cruzar la habitacin, en direccin a las ventanas.
      Las gruesas cortinas aislaron el ruido de la tormenta en cuanto fueron cerradas e hicieron desaparecer la poca luz del da que entraba en el dormitorio. En
la penumbra, Sophy apenas poda distinguir la silueta de Jon, hasta que ste encendi la lmpara que haba junto a la cama e ilumin la habitacin.
      -Hay una tormenta horrible afuera -coment-. Vengo empapado... tengo que quitarme esto.
      Se despoj de la camisa y la arroj en la cesta de la ropa sucia. Despus abri el armario para sacar otra. Todos sus movimientos eran automticos, pero, aun
as, produjeron en la joven una combinacin intensa de alegra y dolor. Jonathan no se puso la camisa, sino que se dio la vuelta y la mir con cierto reproche.
      -Por qu no has querido escucharme, Sophy?
      Su voz era tranquila, pero ella lo conoca lo suficiente como para comprender que haba tambin un definido dolor en ella. Sinti que el nudo apretado volva
a su pecho y no pudo contestar. Se limit a mover la cabeza de un lado a otro. Vio que el hombre se acercaba a la cama; hubiera querido levantarse y huir, pero saba
que sus piernas no la obedeceran. l extendi la mano hacia ella y le quit, con suavidad, la camisa a la que se haba aferrado como a algo milagroso, a una especie
de fetiche salvador.
      Una oleada de color inund el rostro de Sophy, la cual se encontr de pronto como fascinada por la mirada de Jon. ste se haba quitado las gafas, seguramente
para secrselas, y no se las haba vuelto a poner.
      Sus ojos, de color azul ndigo oscuro en aquellos momentos, parecan divertidos.
      -Qu hace esto aqu? -pregunt con suavidad, mirndola como un cazador observa a su presa... Eran unos ojos capaces de ver demasiado para alguien que se supona
enormemente miope.
      -Tena fro.
      -Qu desilusin! -exclam en tono levemente zumbn-. Esperaba que lo estuvieras utilizando como sustituto del amado... -se sent junto a ella y concluy en
tono sedoso-: Y que ese ser amado fuera yo.
      -Por qu me dices esas cosas? -pregunt ella con voz ronca de dolor-. No tienes suficiente con Lillian?
      -No -contest l con firmeza, y Sophy se qued desconcertada, mirndolo en silencio. El rostro de Jon haba perdido toda expresin divertida. La estaba mirando
con mucha seriedad-. Me gustara darte una buena tunda, Sophy, por haber sido tan tonta! -aadi con voz cortante y dulce-. Cmo te dejaste engaar de tal manera?
      -Engaar?
      -No me importa lo que Lillian te haya dicho -alarg una mano y rode con ella el rostro de su esposa-. Sophy, Lillian y yo nunca hemos sido amantes. Esa mujer
me asombra, me asombra y me asusta.
      -Jon...
      -No... escchame. Djame contarte la historia completa -se detuvo y cuando vio que ella guardaba silencio, prosigui con suavidad-: Te dije que conoc a Lillian
cuando fui a Nassau, pero lo que te ocult es que adquiri por m una especie de fijacin, nico trmino que se me ocurre. La cosa se volvi tan grave que empec
a encontrar problemtico el evitarla. Cuando me invit por primera vez a utilizar su apartamento y su piscina, yo todava no tena la menor idea de lo que ella tramaba.
Al final me vi obligado a pedir ayuda a Mary-Beth para librarme de su acoso y fue entonces cuado descubr que Lillian tena antecedentes de esas fijaciones casi
violentas. Es una triste historia, en cierta forma. En muchos sentidos, es una mujer brillante... tal vez demasiado. Al parecer, padeci un colapso nervioso al salir
de la universidad. Harry, que es un hombre muy humanitario, la acept en su personal, a pesar de que su predecesor le advirti de sus problemas mentales. En el trabajo
es muy eficiente, segn tengo entendido, pero en lo emocional no parece poseer ni idea de la realidad, y carece de todo autocontrol.
      Hizo una breve pausa.
      -Cuando mi amigo me cont todo esto, me alegr de irme de Nassau tan pronto... y no slo por tal razn -aadi en tono enigmtico-. As que recib la mayor
impresin de mi vida cuando llegu al hotel, en Londres, y la encontr esperndome all. Por lo visto, Harry haba tenido que llamar a Nassau y haba hablado con
ella por telfono por razones de trabajo. Lillian le pregunt por m y l, sin pensarlo, mencion que iba a Londres a realizar un trabajo para Lexicons, que es una
compaa con la que Nassau tambin est relacionado.
      Se interrumpi un instante y sigui:
      -Harry reconoce ahora que fue un error por su parte, pero, como l dice, jams cruz por su mente la idea de que Lillian llamara a Lexicons, pretendiendo
ser mi esposa y, menos que averiguara qu hotel me haban reservado y cundo deba llegar.
      Su gesto de amargura fue patente.
      -Para m aquello result el comienzo de una verdadera pesadilla. Cada vez que trataba de convencerla de que volviera a Nassau y me dejara en paz, amenazaba
con matarse. Por fin, llam a Harry y l fue a Londres en el acto, para hablarle. Decidimos que l la llevara al aeropuerto y la pondra en un avin que la devolvera
a su casa, pero, de algn modo, ella se le escap. Harry me llam por telfono ayer por la maana, para prevenirme. Por eso fui a verlo, para discutir ambos lo que
deberamos hacer. Lo ltimo que yo hubiera esperado era que viniera aqu, a hablar contigo, para indisponerme de tal forma contigo.
      Tras otra pausa, aadi:
      -Lillian es una muchacha mentalmente trastornada, Sophy. Debo insistir en ello. Pero an hay ms. Si yo te diera mi palabra de honor de que entre ella y yo
jams ha habido nada serio, que no la querra nunca por amante... me creeras?
      -Dnde est ahora? -pregunt Sophy, con la garganta seca.
      -Con Harry y Mary-Beth. Logr convencerla de que me llevara con ellos, ayer por la tarde. Pens que t estabas enfadada slo porque no te haba dicho lo que
estaba sucediendo. Lo habra hecho, pero nuestra relacin pareca tan tenue... tan frgil, que no me atrev a arriesgarme a destruirla, abrumndote, adems, con
problemas que no eran realmente tuyos. Sobre todo, despus del schock que te produjo el ataque de Chris.
      -Ella dijo que la amabas... -su voz pareci a punto de quebrarse-. Asegur que queras divorciarte de m.
      -Lillian es una persona muy enferma, Sophy, no lo olvides. Est tan aislada de la realidad, que seguramente tendrn que internarla. Creme, yo no hice nada...
absolutamente nada para alentar sus fantasas -sonri con tristeza-. Haba slo una mujer en mi mente mientras estuve en Nassau. Y esa mujer eres t. Me crees?
      -S -contest ella concisamente, comprendiendo que era verdad. Su corazn dio un gran vuelco cuando l levant la mano de ella hasta la boca y le acarici
la palma de los labios, muy suavemente.
      -Cmo supiste lo que Lillian me haba dicho?
      -Mary-Beth me lo cont. Tambin me explic algo ms -Sophy se puso tensa y lo mir fijamente, recordando cmo haba confesado a Mary-Beth que lo amaba-. Me
dijo que tenas miedo a las tormentas -aadi Jon con suavidad-. Y que te haba dicho que metieras la cabeza debajo de la almohada. Me alegra muchsimo que escogieras
la ma.
      Sophy pudo sentir el calor que se desprenda de la piel masculina. Estar en sus brazos era como volver a la seguridad del hogar, despus de haber sufrido mucho
dolor y mucho miedo. La boca de l toc la suya, de forma ligera, casi interrogadora. Ella lo abraz, haciendo a un lado todo orgullo, arrastrada por su candente
e irresistible atraccin.
      La joven percibi que el corazn de Jon palpitaba de modo errtico contra el suyo. Hubiera querido que siguiera besndola eternamente, pero l estaba soltndola
ya, y empezaba a poner cierta distancia entre ellos.
      -Aun as, no he sido completamente sincero contigo... -dijo, por lo que el corazn de ella pareci paralizarse. l la mir con mucha seriedad y aadi en voz
baja-: Cuando te ped que te casaras conmigo no tena intenciones de que nuestro matrimonio fuera un contrato de conveniencias, exento de amor y de contacto fsico.
      -No?
      l movi la cabeza de un lado a otro.
      -No -recalc, y se ech a rer ante la expresin de ella-. Empiezo a pensar que quien necesita gafas realmente es usted, seora Phillips -prosigui en tono
de broma-. De otra manera, debera haberse dado cuenta de que la estaba deseando desde que empez a trabajar conmigo. Desde la noche misma en que nos conocimos,
si he de serte sincero.
      Lo mir con incredulidad y dijo tartamudeando:
      -Pe... pero yo pens...
      -Ya s... que yo era un soltern empedernido, distrado, sin inters en el sexo, y ms aficionado a los ordenadores que a los seres humanos. Oh, s, me doy
cuenta de ello y me he estado maldiciendo durante estos ltimos tiempos por la efectividad de la armadura protectora con que trataba de recubrirme. Empezaba a arrepentirme,
pero la expresin de tu rostro, cuando David dijo que Louise quera meterse en mi cama, me dio, de pronto, esperanzas.
      -No entiendo. Qu tipo de esperanzas?
      -Bueno, me hizo comprender que empezabas a verme como un hombre y no slo como un jefe medio intil y medio tonto. Quiero explicarte el porqu he estado aparentando
durante tanto tiempo lo que no soy, Sophy. S que va a parecerte presuntuoso, pero es la verdad. Cuando fui a estudiar a la Universidad de Cambridge decid, como
tantos muchachos, darme la buena vida. Mi padre era un hombre acomodado y nunca me faltaba dinero. Me haba regalado un coche deportivo por mis buenas calificaciones
y me enviaba una generosa pensin. No me faltaba compaa femenina. De hecho, disfrutaba ms de la vida que de los estudios. Aquello concluy bruscamente al finalizar
el tercer semestre. Mis profesores empezaron a quejarse de lo deficiente de mi trabajo. Al mismo tiempo, sucedieron dos cosas trgicas: un amigo mo fue encarcelado
por trfico de drogas y una muchacha con la que yo estaba saliendo muri por sobredosis de herona. Tuve que ir a identificarla, lo que me impresion mucho, como
puedes imaginarte.
      Call durante un instante, con el rostro nublado por los recuerdos y la vista perdida en el espacio.
      -Cuando volv a la universidad, despus de las vacaciones de Navidad, haba decidido cambiar radicalmente. Haba estado hablando con mi hermano y l me haba
dado muchos buenos consejos. Hugh era ocho aos mayor que yo y ya estaba casado. Por aquella poca empec a necesitar gafas. Descubr que, con ellas puestas, la
gente reaccionaba de modo diferente ante m... Gradualmente empec a adquirir una personalidad ficticia, a modo de disfraz, que, de alguna forma, se volvi para
m una segunda naturaleza. Nada me haba impulsado a abandonarla, hasta que te conoc. Y aun entonces me pareci que ya no iba a poder revelarme a tus ojos tal y
como soy en realidad.
      Sophy lo mir con expresin interrogadora y l contest en un tono de voz muy opaco:
      -Ah, bueno, sabes? No escap a mi observacin la manera que tenas de reaccionar ante cualquier otro hombre, siquiera fuese levemente agresivo y como lo hacas
frente a m. No quera asustarte. Te sentas a salvo, segura conmigo. Eso era evidente y gracias a ello pude acercarme un poco ms a ti. Algunos disfraces son utilizados
como proteccin -le dijo-. Algunos otros para cazar... -se ech a rer ante la expresin de ella-. Oh, mi amor, mi pobrecito amor, s, me temo que t...
      Sophy no lo dej terminar. Se ruboriz de pronto, al recordar la indiferencia que haba demostrado l, una indiferencia en extremo irritante, a las insinuaciones
sexuales que ella haba iniciado con timidez en los primeros das de su matrimonio. Ella haba pensado, bastante ingenuamente por cierto, que aquella indiferencia
se deba al hecho de que l no reaccionaba ante ella como mujer.
      -T sabas...? -pregunt en tono que quera ser acusador sin lograrlo del todo.
      -Qu saba yo? -l le sonri con dulce expresin, hacindose el distrado.
      Ella trag saliva y dijo con voz ronca:
      -Que yo te deseaba.
      -Despus de cmo me miraste cuando volv de Nassau, no me cupo la menor duda. Adems esperaba que as fuera -reconoci l con ternura-. Pero quera estar bien
seguro de que no era slo porque mi indiferencia me haba convertido en un desafi para ti. Me haba arriesgado ya demasiado, para correr tambin aquel riesgo adicional.
Quieres que te confiese algo que te agradar? Tan pronto como descubr, mucho antes de que nos casramos, que lo que yo tom al principio por simple lujuria result
ser amor, decid conocerte mejor. Pero conocerte ms a fondo no disminuy mi amor por ti, sino todo lo contrario. De eso es de lo que he estado queriendo hablarte,
Sophy -le toc el rostro ligeramente con los dedos y ella tembl, casi sin atreverse a mirarlo-. Hemos sido amantes y t te has entregado fsicamente a m con una
generosidad que nadie hubiera podido superar. Pero, te has entregado emocionalmente a m, Sophy? Puedes darme tu amor, o es todava para Benson, a pesar de todo
lo que te ha hecho?
      -Chris? -Sophy lo mir con fijeza-. Yo nunca am a ese sujeto. En realidad, no. No lo am como...
      -Como qu? -la voz de l era indiferente, desmintiendo la expresin de sus ojos. Lo que hizo que el corazn de Sophy acelerara sus latidos y que contuviera
la respiracin, hasta que se dio cuenta de que Jon estaba todava esperando su respuesta, con impaciencia.
      -No como te amo a ti -concluy.
      l dej escapar un hondo suspiro.
      -Dios mo, Sophy, no sabes cmo me has atormentado!
      -Creo que tengo una idea bastante aproximada -confes a su vez-. Porque t tambin me has atormentado de manera despiadada -desde la proteccin de sus brazos
vio cmo l arqueaba las cejas con expresin interrogadora-. Te exhibas semidesnudo, haciendo que yo te deseara, que te amara un poco ms cada da... y probablemente
embarazndome durante el proceso -aadi sonriente.
      -Ests embarazada? -l pareci muy satisfecho ante la perspectiva, y a ella le irrit su complacencia masculina.
      -No s -confes fingiendo hosquedad-. Qu haces, Jon? -protest cuando l se dio la vuelta, con ella todava en sus brazos y la hizo caer sobre la cama con
l encima, tratando de aprisionarla bajo su musculoso cuerpo-. Jon, qu te propones? -sigui indagando.
l sonrea y el corazn de la muchacha dio un vuelco en su pecho cuando ley en los ojos de su marido su propsito, aun antes de que l se lo explicara tiernamente.
      -Esta sera una forma segura de mantenerte a mi lado. Adems... -se detuvo a besarla, ahogando sus protestas, dichas con leves murmullos, hasta que se vio
obligada a darse por vencida y responder a las caricias.
      -Adems... qu? -pregunt jadeante, cuando l la solt.
      -Me encanta hacerte el amor -dijo con sencillez-. Ninguna mujer ha significado lo que t significas para m, Sophy. Ninguna lo significar nunca. Hubiera podido
llorar cuando me dijiste que no eras una mujer completa. Y quera matar a Benson por lo que te haba hecho. T eras demasiado inocente e inexperta para darte cuenta
de lo que te haba hecho. Logr culparte de sus propias limitaciones fsicas.
      -T me hiciste mujer, Jon -confes con voz ronca, sintiendo su cuerpo tenso contra el de ella, emocionada ante la vibrante masculinidad de l. Slo una cosa
la preocupaba todava. La hizo arrugar la frente, mientras preguntaba, titubeante-: Jon, ahora mismo, cuando te deca que tal vez estuviera embarazada, parecas
muy satisfecho con la idea. Sin embargo, una vez amenazaste con meter a los nios en una institucin. T...
      -Me imagin que su supuesta triste situacin te convencera de casarte conmigo con ms rapidez que cualquier otro argumento -admiti l-. Pero, creme, jams
hubiera hecho tal cosa. Son los hijos de mi hermano, Sophy, y los quiero muchsimo, como querr tambin a los nuestros... aunque jams tanto como te amo a ti.
      Bajo l, el cuerpo de ella se estremeci. Sophy levant los brazos para envolverlo en ellos. Su voz se quebr un poco al murmurar:
      -Hazme el amor, por favor, Jon. Demustrame una vez ms que no es un sueo imposible.
      -No es un sueo, sino una realidad -murmur l contra la boca de ella-. La realidad de nuestro amor.
      Afuera, la tormenta haba ido amainando paulatinamente. Los truenos y los relmpagos haban dejado paso a una atmsfera ms limpia y transparente. Algo as
ocurra en el corazn de Sophy, enteramente abierto por fin a un futuro de paz e inmensa felicidad.

Fin
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Penny Jordan - Incapaz de amar





Escaneado por Julia-Mariquia y corregido por Galshah        N Paginas 2-102

